Claroscuros: Suarez "toma la voz del pueblo" y concentra poder en el Ejecutivo

Claroscuros: Suarez "toma la voz del pueblo" y concentra poder en el Ejecutivo

El Gobernador envió un proyecto de reforma acotada, que busca cambiar la matriz de representatividad. Las elecciones serían a todo o nada cada 4 años y con pocas posibilidades para las minorías.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El gobernador Rodolfo Suarez avanzó con un proyecto que ni el propio Alfredo Cornejo se animó: una reforma de la Constitución acotada según su visión y que apunta a cambiar parte de la matriz política de la provincia: sin elecciones intermedias, unicameralidad, nuevas secciones electorales, balotaje para elegir el gobernador y restricción para la reelección de todos los cargos electivos. El eje de la reforma planteada por Suarez está en la forma de representación, en la organización política de Mendoza y la incorporación tardía de normas ya usadas. Pero deja de lado otros temas que son motivo de constante controversia, como la organización del Poder Judicial y en particular las funciones de la Suprema Corte y el método de elección de sus miembros. 

En general es una reforma que le dará más poder al Gobernador y a los oficialismos, pues diluye la posibilidad de representación de las minorías en la Legislatura y asegura que el gobernador que gane tendrá, muy probablemente, un tránsito por cuatro años sin sobresaltos. 

La intención es ejecutar una reforma acotada porque restringe la posibilidad de sumar nuevos temas. Pero además hay apuro: quieren que el año que viene se vote por el sí o no de la reforma, pero al mismo tiempo se elijan de manera condicional a los constituyentes. Así, si todo saliera como lo planifica el Gobierno podría haber un nuevo esquema de reglas de juego para las próximas elecciones de gobernador. Es decir, el año que viene se agregarían dos partes a la boleta electoral: por el sí o el no a la reforma y con los candidatos a constituyentes. 

Por "clamor"

Suarez está confiado que toma el espíritu de los reclamos sociales por el gasto en la política y la rigidez de las instituciones para ejecutar ese proyecto. De hecho, el mandatario cree que su plan tiene resistencia entre sus pares de la clase política, pero cosechará apoyos sociales. Como en el aikido, busca usar la fuerza del "hartazgo" de la gente contra la política, a su favor. 

En el fondo, los cambios que propone tendrían un impacto más fuerte en lo institucional que en el "ahorro" que potencialmente podría representar. La eliminación de una cámara supone que no habrá cámara revisora. Ese tema genera tensiones incluso dentro del oficialismo. De hecho, hay referentes legislativos y legales del radicalismo que no participaron del armado.  

Se emula el sistema unicameral que tiene San Juan, donde conviven diputados con distinto origen de representación: uno por cada departamento y un grupo mayoritario elegido de manera proporcional por sección electoral. En total serían 48 diputados en una sola cámara con representación territorial y poblacional. Justamente uno de los aciertos del proyecto es el rediseño de los distritos electorales: parten el Gran Mendoza en dos y asocian departamentos según criterios más armónicos. Por eso habría 5 secciones y no 4 como hasta ahora.

El Gran Mendoza quedará dividido en Norte (formado por Lavalle, Las Heras, Guaymallén y Capital) y Sur (integrado por Godoy Curz, Luján y Maipú. El Distrito Este estaría formado por La Paz, Santa Rosa, Rivadavia, Junín y San Martín. El Valle de Uco por Tupungato, Tunuyán y San Carlos y el Sur por San Rafael, Alvear y Malargüe. Hoy las secciones electorales juntan departamentos que no tienen mucho que ver (como ocurre con Godoy Cruz y el Valle de Uco). 

La eliminación de las elecciones de medio término era una idea que rondaba en la cabeza de los radicales desde hace tiempo. De hecho, fue Julio Cobos el primero en plantearlo. Ese mecanismo rompe con la lógica y haría que cada cuatro años se juegue a todo o nada. Si se le suma que habrá menos legisladores, un partido que gane con un margen amplio puede garantizarse el control legislativo y de las decisiones por 4 años sin sobresaltos. 

La novedad es que se incorpora la doble vuelta para la elección del gobernador. Es decir, el balotaje. "Introducir el sistema electoral de doble vuelta para la elección de gobernador y vicegobernador de la Provincia, reglando los umbrales electorales", dice el proyecto. Al mismo tiempo, Suarez elimina el punto clave que siempre ha frenado todas las reformas: la reelección del Gobernador. Si el proyecto avanza, Mendoza seguirá siendo uno de los distritos sin reelección y ningún legislador, intendente o concejal podrá reelegirse más de una vez. 

A ello se le suma que la reforma no restringe atribuciones del Poder Ejecutivo, como la de nombrar jueces de la Corte. Allí justamente hay una carencia en el proyecto oficial: no se avanza sobre instrumentos para mejorar la transparencia y la institucionalidad del Poder Judicial, y en particular de la Suprema Corte. Raro, pues la crisis política que vive la justicia tiene como epicentro al cuarto piso de Tribunales. No se ahonda en el formato, ni se limitan facultades, ni se aclaran requisitos. Menos, se agregan concursos para elegir a los ministros del máximo tribunal, que seguirán dependiendo solo de la voluntad del Gobernador y el aval simple del Senado para ser electos. 

Algunos de los otros temas planteados eran obvios por el retraso que tiene la Carta Magna de Mendoza. Desde el reconocimiento del derecho al voto a los 16 años, hasta la autonomía municipal. Allí hay un tema espinoso: un nuevo régimen de coparticipación.

Otro tema positivo es la intención de empoderar los organismos de control. En ese sentido, será parte del debate cuánta autonomía le otorgan para que dejen de ser un apéndice del poder de turno. 

El camino de la reforma tiene como primer destino la Legislatura, donde debe debatirse la ley que declara la necesidad. Allí sí se pueden agregar o quitar temas a tratar en la convención. Si se aprueba, quedará sellado el temario (en el caso de que se mantenga acotada). Luego debe refrendarse en las elecciones el apoyo de la ciudadanía. Suarez tiene una ventaja: no correrá con las mismas reglas del resto, porque ahora hace falta el voto de la mitad más uno de los votantes. Por eso va por más y quiere que el año que viene se vote también para elegir los convencionales, aunque sea de manera condicionada. Así, el próximo gobernador podría inaugurar una nueva era institucional. 

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