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Reforma judicial: mejora o conveniencia

Los puntos fundamentales que presuntamente se pretenden debatir e implantar se prestan a dudas e interrogantes. En medio de la profunda fractura política que nos embarga, una reforma tan necesaria como la judicial, aparece como improbable de ser llevada de la mejor manera.

En cuestión de días el presidente Alberto Fernández enviará un proyecto de ley que se va a referir a algunas de las cuestiones que el kirchnerismo considera fundamentales para reformar la Justicia.

Es de claridad prístina que la Justicia necesita un revulsivo general que la devuelva a su verdadero lugar y a la importancia de último dique contenedor objetivo y confiable de los conflictos que la vida social acarrea.

En general todas las encuestas serias y objetivas sobre esta institución vital para la República la consideran en el piso de
valoración por la apreciación ciudadana. Basta con una mirada sobre la Justicia Federal de Comodoro Py y de jurisdicción Contenciosa Administrativa. Su prestigio está por el subsuelo en la percepción pública.

Un ejemplo entre cientos es lo que acaba de ofrecernos ayer el renunciante y múltiple denunciado juez Canicoba Corral. Procesó al extitular de Vialidad Nacional, Javier Iguacel, sin que este conozca los cargos que se le imputan. Degradación extrema. ¿Tributo y venganza finales? ¿Lawfare, como repite con frecuencia Cristina Fernández?

No hay que olvidar nuestra Mendoza en esta mirada. La designación y jura de la abogada María Teresa Day en reemplazo del
renunciante Jorge Nanclares, como miembro de la Suprema Corte, fue una demostración de la crisis de legitimidad en que se encuentra sumido el máximo órgano judicial.

Esto sin mencionar la rebelión de los jueces civiles, ni la interpretación de algunos tribunales del fuero laboral que en medio de
la gravísima crisis económica, ordenan mantener en sus puestos a empleados en periodo de prueba.

La reforma que se va a proponer en el orden nacional tiene como objetivo que exista un Poder Judicial mejor y más confiable o en realidad la verdadera razón es la obsesión cristinista por terminar fundamentalmente con todas las causas penales personales, las de sus hijos y como bonus track la de todos los kirchneristas condenados y procesados.

Los puntos fundamentales que presuntamente se pretenden debatir e implantar se prestan a dudas e interrogantes. Ampliación de la Suprema Corte Nacional e implementación de salas por especialidad. Bastaría conque dos jueces supremos nuevos y afines constituyan la Sala Penal, para asegurar impunidad.

Ampliación de la Justicia Federal con incorporación de juzgados nacionales a esa competencia para diluir el poder de Comodoro Py. Mayor cantidad de tribunales para ocuparse fundamentalmente de las cuestiones vinculadas a la corrupción.

También se propone plantear en el Consejo de la Magistratura la legalidad de la política de subrogancia con la cual se designaron jueces durante la administración macrista en causas sensibles a condenados e imputados kirchneristas. Se puede tratar de demostrar irregularidades para apartar esos magistrados e incluso plantear nulidades de lo resuelto.

También sería intención de la reforma apartar al actual Procurador General Eduardo Casal y reemplazarlo por el actual juez afín
Sebastian Casanello, algo que no está asegurado hoy por no contar con los 2/3 de votos necesarios en el Senado de la Nación o en segunda instancia por alguien que resulte confiable al poder actual. Este es un cambio clave porque el nuevo Código Procesal Penal implanta el sistema acusatorio y otorga a los fiscales la facultad total en las investigaciones judiciales en desmedro de los jueces que son los que las llevan adelante actualmente.

Se adelantan una serie de medidas más que todavía no se conocen por lo que no se puede avanzar en su análisis. En medio de la profunda fractura política que nos embarga, una reforma tan necesaria como la judicial, aparece como improbable de ser llevada de la mejor manera. Es indispensable y necesario pactar acuerdos sólidos que aseguren confiabilidad a los cambios entre las fuerzas políticas mayoritarias. Hoy aparece inviable por la fuerte tensión existente.

Como postre, un diputado ultra K, recientemente imputado por amenazas al periodista Luis Majul, en el Día del Amigo tuiteó una recordada frase de Perón: “Al amigo todo, al enemigo ni justicia”.

¿Toda una premonición de lo que puede venir?