Somos nosotros: ahora es salud, economía y conducta individual
Desde el comienzo, en medio de los temores al virus pandémico desconocido y con casi todos los argentinos confinados en sus hogares o barrios carenciados, advertíamos la necesidad de equilibrio. La situación económica nacional preexistente era grave y el parate causado por la cuarentena iba a profundizar esa gravedad.
La política "salud o economía" prevaleció, erróneamente, sin ninguna posibilidad de análisis. Y la economía siguió derrumbándose, con incremento de desempleados, cierre de comercios y emisión monetaria 24 horas para la necesaria ayuda estatal.
Lo estricto del encierro en el poblado AMBA y sus consecuencias en la vida diaria y en la psiquis de sus ciudadanos, más las contradicciones y traslado de responsabilidades entre sí de la tríada porteña dirigencial, se transformó en desobediencia por necesidad y hartazgo y en clara presión social.
Los sondeos empezaron a indicar una acelerada caída del cenit que había alcanzado el presidente en los inicios.
Ahora, con índices elevados de contagios y muertes, se empieza a aliviar la rigidez y se traslada la responsabilidad a gobernadores e intendentes. Y no en el mejor momento. Propio de errores iniciales y mirada política más que sanitaria y social.
Era y es salud, economía y clara e insalvable responsabilidad individual ciudadana.
Debemos presionarnos individual y colectivamente para cumplir con estrictez continua las indicaciones de uso de barbijo o tapaboca, el distanciamiento social y el lavado permanente de manos.
Los adultos mayores, los geriátricos, el personal de seguridad, el de salud y quienes tienen enfermedades determinadas deben extremar los cuidados.
Somos nosotros, nuestras vidas y las de los compatriotas. No nos preocupan las encuestas, ellas las miran los políticos y son de
su interés exclusivo.
Vamos a convivir con el virus por más tiempo. Ya escuchamos y fuimos objeto de demasiadas sandeces. Depende mayormente de nosotros. No lo echemos a perder.
Usemos responsablemente nuestra libertad, sino podemos ser rehenes de una burocracia con errores y de encuestas que interesan solamente a determinados políticos.
Es nuestra propia salud, nuestra vida diaria y nuestro propio interés económico.
Lo podemos hacer bien y cada uno desde su lugar contribuirá indubitable y necesariamente con la salud y mejor calidad de vida personal de todos.