La realidad y la gente superan a la cuarentena, a los políticos y a los infectólogos

La realidad y la gente superan a la cuarentena, a los políticos y a los infectólogos

La tensión en el AMBA sigue y comienza a sembrarse el camino para que se flexibilice la cuarentena. Pero la gente y las necesidades nuevamente estuvieron por delante de los dirigentes.

Redacción MDZ

Redacción MDZ

Resulta notable cómo los políticos de la ciudad de Buenos Aires y funcionarios del Gobierno nacional han ido cambiando su discurso en la última semana. Están preparando la probable flexibilización de la cuarentena estricta en el AMBA.

En paralelo, han ido desapareciendo de la cotidianeidad de los medios nacionales los infectólogos más requeridos. Solo aparece con frecuencia Eduardo López, uno de los más inclinados a encontrar un espacio que permita mayor permisividad para salir de la dureza de la cuarentena estricta que rige en esa zona del país y que está destruyendo a la economía de las familias y las empresas

La omnipresencia de los infectólogos se terminó. Ese lugar ha sido ocupado de a poco por otros protagonistas. La televisión nacional le ha posibilitado presencia estelar al neurólogo Conrado Estol, quien es cultor de más testeos, seguimiento fuerte e inteligente de las personas próximas a los contagiados y rigidez en el uso de tapabocas, distanciamiento social e higiene continua de las manos.

Esa es, asegura, la mejor política para afrontar la pandemia que nos va a acompañar durante un prolongado lapso de tiempo.

La cura por aplicación de remedios específicos eficaces y la vacuna necesitan más tiempo para su llegada.

Lo que ya no da más tiempo es la situación económica, el malestar físico y psíquico y la voluntad ciudadana de quienes continúan en cuarentena estricta.  Lo señalamos hace tiempo. Es errada la dicotomía entre salud o economía. Lo mejor para enfrentar el grave problema que nos acucia es complementar ambos conceptos, no enfrentarlos.

Debemos cuidar, atender y prevenir con toda la sapiencia, recursos posibles y los mayores cuidados la salud y posibilitar con protocolos exactos y cumplibles toda la actividad económica que no signifique un riesgo grave e imprudente. Es salud y economía posible.

La gente y la realidad nuevamente estuvieron por delante de los dirigentes y de los expertos. Otro problema recurrente en la continua crisis del país. Probablemente ocurrió por las necesidades extremas, por la búsqueda de alternativas de supervivencia y sabiduría popular.

 

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