Por qué a las provincias no les alcanza con el distanciamiento social

Por qué a las provincias no les alcanza con el distanciamiento social

La Nación habilitó a las provincias donde no hay circulación del virus, a pasar a una nueva fase. Pero el impacto es relativo: la Nación mantiene el control de la emergencia y, sobre todo, de los recursos.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Genera algún pudor ya la redundancia: un presidente hablando para todo el país, pero dando un mensaje a un electorado particular y junto a voceros a los que 22 distritos no eligieron. Los gobernadores de provincias relegados a una videoconferencia informativa, el triángulo de poder porteño hablándose a sí mismo. El escenario de ayer fue muy similar al de semanas atrás, con un país partido y con privilegios en los político y económico.

El presidente Alberto Fernández "habilitó" en lo discursivo a que las provincias que no tienen circulación del virus pasen a una nueva fase; la del distanciamiento social en vez de "aislamiento obligatorio". En lo retórico parece tener sentido, pero tiene más carga simbólica que real. Las potestades para administrar plenamente los sistemas de salud y educación siguen en manos de la Nación y también sigue vigente la emergencia plena que le otorga facultades especiales al jefe del Ejecutivo nacional. El país se sigue gobernando a tiro de Decreto de Necesidad y Urgencia.

Antes de que hablara al país el triángulo de poder porteño, los gobernadores se comunicaron por videoconferencia. Esa reunión virtual tuvo, en general, más carácter informativo y de catarsis que de resolución. Es que las decisiones fuertes se toman antes con los mismos protagonistas: Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y el verborrágico Axel Kicillof.

Más allá de la falta de “devolución” de atribuciones, los gobernadores tienen un problema más urgente: la Nación sigue sin distribuir recursos en la misma proporción que los genera con la emisión. “Háganse cargo”, es el mensaje implícito en ese sentido. La tensión por los recursos aumentará este mes por el pago de obligaciones que tiene que afrontar la provincia en junio, en particular el aguinaldo.

Qué se podrá hacer

Las prohibiciones absolutas son para Mendoza casi las mismas que antes: cines, teatros, clubes, centros culturales; transporte público de pasajeros interurbano, interjurisdiccional e internacional; actividad turística y solo se permiten reuniones de hasta 10 personas. En Mendoza ya está permitido que abran los shoppings, que se realicen deportes individuales y los gimnasios. Para ellos solo falta la oficialización de los protocolos. 

El Gobernador tendrá, una vez publicado el nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia, algunas potestades más para la vida cotidiana, pero en realidad en Mendoza no hay mucho margen de maniobra. Cualquier cambio tendrá que ajustarse a la exigencia de distanciamiento social y también de prevención epidemiológica. Es decir, Suarez podría permitir la “actividad plena”, pero difícilmente ocurra porque podría suponer aglomeraciones de complejo control.

La duda es saber cómo van a regular la cantidad de gente que pueda circular y allí entra en duda si se mantendrá o no la restricción según el DNI. En el Gobierno esperan el Decreto de Fernández para saber si oficialmente se permite la circulación total” o hasta el 75% como es hasta ahora.

Más difícil será la autorización para los viajes interurbanos; es decir la conexión entre los departamentos fuera del Gran Mendoza.

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