Aumenta la tensión para que haya trabajo para cuidar la salud

Aumenta la tensión para que haya trabajo para cuidar la salud

La caída de la actividad es enorme: casi el 100% de las empresas y comercios redujeron sus ingresos y 6 de cada 10 no produce. La demanda de ayuda crece y hubo errores en el pronóstico sobre el impacto de la cuarentena.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Primero era la tensión entre salud o economía. El debate parece saldado: no hay posibilidad de que haya vida sana sin trabajo. Y esa tensión aumenta para los gobiernos que deben decidir qué estrategia tomar para seguir en la lucha contra la pandemia de coronavirus, pero sin descuidar la economía familiar, de las empresas y del propio Estado.

En lo sanitario el balance es positivo en Mendoza por ahora. No hay señales de que haya circulación social del virus. En Salud basan esa idea en que se suman días sin casos registrados y si hubiera contagios comunitarios deberían haber más positivos cada día. Ahora hay más testeos y menos diagnósticos. El optimismo es moderado porque aún no se pone a prueba el sistema de salud. Lo que funcionó es el plan de contención; evitar que las personas que se contagiaron afuera o por contacto estrecho generen picos de contagio. El sistema se pondrá a prueba cuando haya circulación social y sea necesario usar el plan de los "tres anillos" sanitarios; es decir el triage para derivar personas según la gravedad de los casos. 

El impacto de la crisis es inconmensurable aún. En Mendoza 6 de cada 10 empresas tienen su producción completamente parada y el 98% tuvo caída en sus ventas. Casi todas las actividades han presentado protocolos para abrir. La metalmecánica pidió una apertura total, aunque eso no significaría que haya reactivación: por la falta de demanda creen que aún liberando la cuarentena habrá problemas económicos. Las señales que llegaron desde el "laboratorio" que representaron los departamentos de Mendoza es clara. Abrieron los comercios, pero no hay consumo.  

En el comercio pasa algo parecido. El Mendoza Plaza Shopping, por ejemplo, también elevó un protocolo estricto para permitir la apertura parcial y las ventas en los locales. No hay respuesta y probablemente sea de las últimas actividades en abrir. Por eso, por ejemplo, en ese sector no se cobran los alquileres y varios negocios ya analizan cerrar. Es lo que pasó con algunas franquicias extranjeras. 

La cadena de valor del petróleo también está en jaque. Por el precio en baja y la caída abrupta de la demanda la producción está al mínimo y con posibilidades de hacer crónica la crisis: si no hay señales de reactivación, pueden sumarse más equipos al parate general y cancelar proyectos de inversión. El problema es que revertir esos procesos es complejo y no dependería ya solo de la apertura de la cuarentena. Esta semana esperan que el Gobierno comunique un nuevo valor interno del precio del petróleo (barril criollo) para que a través de ese anabólico las provincias puedan cobrar más por regalías y las empresas tengan algún incentivo a la inversión y la producción. 

En Mendoza enviaron los protocolos para habilitar anillos productivos en el Gran Mendoza, pero aún no hay novedades. En ese sentido, en todos los aglomerados de más de 500 mil habitantes es el Gobierno nacional quien tiene la potestad de habilitar o no más actividades. Por eso la expectativa está puesta en 

El artículo 14

La Constitución nacional tiene dos artículos simples que rigen gran parte de la vida cotidiana. El artículo 14 establece que todos los habitantes de la Nación gozan de los derechos a "trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino". Y el 14 bis establece los parámetros para poder trabajar. Por razones de extrema urgencia esos derechos quedaron sublimados a la prevención sanitaria. Hoy la tensión para trabajar para poder cuidar la salud es extrema. 

Había un mal diagnóstico y el propio Estado erró en el pronóstico sobre el impacto que tendría la cuarentena. Así, por ejemplo, habían pensado que la demanda del Ingreso Familiar de Emergencia alcanzaba a cerca de 3 millones de personas. Pero fueron más de 10 millones las que requirieron esa ayuda. El trabajo informal no está medido en Argentina y tampoco en Mendoza. Solo se sabe que cerca del 50% de las personas empleadas estaban en esa condición. Pero no está claro cuál es su medio de vida y mucho menos ahora sin ingresos. 

En Mendoza la señal más sensible está en demanda alimentaria que tiene el sistema educativo y que no se cortó. También en la ayuda social que se solicita a los municipios y que se multiplicó de manera alarmante. Incluso llegando a familias que antes tenían una situación acomodada. En los departamentos del Gran Mendoza, por ejemplo, la demanda de ayuda social creció entre un 35% y un 50%, según explicaron a MDZ desde las comunas. Los "kit" de emergencia están diversificados. Desde productos de limpieza y garrafas de gas, hasta bolsones de alimentos no perecederos y verduras. 

La tensión para "trabajar para tener salud" crece. Pero incluso con la apertura que se espera ocurra desde el lunes, el problema no estará saldado.

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