Dudas y "moderado" optimismo por la flexibilización de la cuarentena

Dudas y "moderado" optimismo por la flexibilización de la cuarentena

En el Gobierno admiten temores por posibles brotes, aunque la situación esté controlada. Hay "moderado" optimismo respecto a la reactivación económica que pueda haber porque aunque abran los comercios, estiman que habrá poca demanda.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Mendoza entró en fase 4 de la estrategia de aislamiento social y genera moderado optimismo respecto a lo que pueda ocurrir con la economía, con algún temor por lo sanitario. La habilitación de las actividades económicas en la provincia no es definitiva, al igual que en todo el país. Por eso monitorean la situación en dos planos: en lo sanitario, por el temor a un aumento de casos, y en lo económico. Es que, reconocen, permitir que haya actividad no implica una reactivación.

En lo referente a la crisis sanitaria, en Mendoza miran lo que ocurre en dos sitios. La Ciudad de Buenos Aires y Santiago de Chile. Son los dos contraejemplos que buscan evitar por la curva ascendente que hay. “Si no nos cuidamos todo puede volver atrás”, aseguran. Aquí la situación está controlada, con menos de 35 personas internadas y 3 en terapia. 

El último caso positivo de coronavirus fue curiosamente informado por el Gobernador a través de Twitter. En realidad lo que Suarez quería poner de relieve es que los casos nuevos que se descubren son de personas "repatriadas" y que se mantienen contenidas por el sistema de aislamiento previsto.

Todo, a un costo elevado en cuanto a mecanismos de prevención y de cierre económico. Actualmente hay, por ejemplo, más de 600 personas aisladas en 17 hoteles. No todos son financiados por el Estado, pero es uno de los principales costos que enfrentan. Además, el tratamiento por coronavirus tiene un alto costo y en el Estado guardan reservas de insumos y equipos por si hay un brote. Cada día de internación en aislamiento cuesta entre 25 mil y 40 mil pesos por día. En terapia intensiva ronda los 100 mil pesos por día. 

Todo en un contexto de escasez de recursos extrema. 

Gran parte del Estado está bloqueado para atender a ese tema. Tanto, que hay pagos por servicios ya prestados que el Gobierno ha demorado por priorizar el área de Salud. El Gobernador tiene, a través de la declaración de emergencia sanitaria, la potestad de modificar partidas, cambiar destino de fondos y hasta suspender licitaciones si fuera necesario.

La recaudación provincial cayó abruptamente. La expectativa respecto a lo que pueda generar la reapertura es moderada. Habrá oferta, pero saben que no se corresponderá con una demanda fuerte por la falta de recursos de las familias.  La apertura de la actividad, reconocen, va a reflejar lo que realmente pasa y comenzará a hacer más tangibles la crisis. Desde esta semana comenzarán conocerse datos económicos relacionados con el impacto de la pandemia.

La inflación de abril será una "burbuja" porque la baja actividad puede haber generado una distorsión en la medición. Pero desde mañana y durante toda la semana uqe viene comenzarán a diagramarse la radiografía del impacto de la crisis.

Mañana habrá un indicador que dará "cero". Es el del turismo extranjero, uno de los datos que reflejará el presente y el futuro inmediato de Mendoza. Y la semana que viene se conocerá el "EMAE", es decir el índice que marca la actividad económica del mes anterior y también caerá con números históricamente malos. Algo similar pasará con los datos de venta de electrodomésticos, el "intercambio comercial" o exportaciones (que estará cerca de cero) y otro dato demoledor: la ocupación hotelera. 

Mientras tanto, hay intendentes que reclaman más aperturas en centros comerciales, patios de comida abiertos y otros negocios. “No tiene mucho sentido abrir todo porque no va a haber mucha gente dispuesta a consumir. Por eso quienes piden liberar todo no tienen en cuenta eso: no hay mucha gente dispuesta hoy a sentarse en un restaurante”, ejemplifican en el Gobierno.

 

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