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Suarez: el choque entre la crisis y buscar opciones en un futuro incierto

La crisis generada por el coronavirus tiñó todo el discurso. La tensión entre las urgencias y la planificación a futuro sigue. Suarez hizo un tibio llamado a todos los sectores y anunció una reforma institucional profunda.
Foto: Gobierno de Mendoza
Foto: Gobierno de Mendoza

“Es el momento de las buenas personas”. Probablemente esa haya sido la frase más significativa del discurso del gobernador Rodolfo Suarez. Aunque se trate de una expresión simbólica, contiene la base de las urgencias que tiene la provincia hacia el futuro.

Suarez habló en un contexto inédito y que requería un equilibrio entre cómo enfrentar una crisis profunda sin dejar de tener una visión de futuro para la provincia. Esa tensión entre la urgencia y la visión estratégica es algo que Mendoza no logró resolver en las últimas décadas y que el propio Gobernador lo mencionó como desafío.

“Liderar a Mendoza hoy, en mi comprensión es poder atender eficazmente la crisis coyuntural pero no por eso dejar de imaginar el futuro, aún con las eventuales y dramáticas consecuencias finales que pueda dejar la pandemia”, dijo como esperanza Suarez.

El Gobernador reconoció la fragilidad de la situación. En lo económico y financiero hay una alta dependencia de la Nación y una humilde esperanza en la reactivación. La crisis sanitaria tiñó todo el discurso y por eso acaparó todo.

En ese marco el llamado a una reforma política que implica cambios en la estructura institucional de Mendoza fue el principal dato, aunque con dudas sobre la posibilidad de que se ejecute en lo inmediato. De hecho, requieren cambios constitucionales, entre otras cosas.

El contexto ayudaba a que el mandatario tuviera un mensaje conciliador. No hubo menciones a la oposición de manera directa, pero sí una convocatoria para crear el “Consejo económico, ambiental y social”. La referencia al tema fue más vaga de lo esperado. Y hubo tiros por elevación.  “De manera que les remarco a los que les gusta resistirse al peso de lo obvio, que de poco sirven en estos tiempos de crisis los encendidos discursos sectoriales y demagógicos. El pensamiento mágico, voluntarista, ya ha demostrado sobradamente que no resuelve ningún problema sino que, por el contrario, es generador de nuevas inequidades”, dijo el Gobernador.

A la par, los legisladores lo seguían desde sus casas. Liberados de formalidades, muchos aprovecharon las manos sueltas para generar repercusiones en vivo: apoyos, chicanas y datos invadieron las redes.

El Gobernador buscó abordar en su discurso cómo será el recálculo de su gestión de gobierno, pero en un contexto impredecible. Por eso las expectativas son humildes: un puñado de programas, leyes y nuevas estructuras para intentar apalancar al sector privado. “Tenemos el compromiso de cuidar especialmente a los que no tienen trabajo y a quienes dejaron de tener ingresos, pero también tenemos el deber de cuidar a los emprendedores y a quienes son generadores de empleo, sean empresas del tamaño que sean, porque sólo así se podrá recuperar algún grado de equilibrio que traiga luz sobre el futuro”, aseguró.

Anunció, por fin, una nueva ley de educación, la ley para reglamentar el piedemonte y también cambios en Seguridad. Y no pudo evitar caer en la trampa que él mismo repudió antes: los discursos demagógicos. Un día después de los cacerolazos, se refirió a la polémica por los beneficios de prisión domiciliaira. "No hay excusas para los “sacapresos” que viven pidiendo masivas prisiones domiciliarias y excarcelaciones con cualquier excusa, por ejemplo ahora, invocando los riesgos del Coronavirus. En Mendoza las condenas se cumplen", dijo. 

Pasó el discurso y la vida sigue. Ahora para Suarez vienen los tiempos de demostrar pericia política para gestionar la crisis, pero sobre todo hallar una estrategia de desarrollo que evite el drama social que él mismo vaticinó. "Creo que este es el momento de las buenas personas. De las ciudadanas y los ciudadanos responsables. Ahora es cuando cada uno tiene que sumar lo mejor que tiene humanamente. Poner por delante los valores de solidaridad y de integridad personal que tantas veces se presumen", cerró el gobernador.