En un escenario de desplome de la recaudación, Mendoza extiende la moratoria

En un escenario de desplome de la recaudación, Mendoza extiende la moratoria

Las personas físicas tendrán todo abril para acogerse a las reducciones de intereses, mientras que las personas jurídicas solamente quince días más. Por la caída de actividad y la incapacidad de pago, el cobro de impuestos habría caído un 30% en marzo. El pedido de salvataje a Alberto Fernández.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

El mes de marzo está terminando y los números finales se conocerán recién dentro de dos o tres días. Pero el desplome en la recaudación de impuestos provinciales rondó como mínimo el 30% este mes, según estimaciones previas del gobierno de Rodolfo Suarez.

Ya hace varios días que la decisión estaba tomada e incluso el propio gobernador hizo un adelanto público el lunes: la moratoria de impuestos lanzada en febrero y que se prolongó durante marzo, se extenderá también hasta finales de abril aunque con una particularidad.

Las personas físicas tendrán todo el mes para acogerse a las reducciones de intereses y multas, mientras que las personas jurídicas tendrán solamente quince días más para ponerse al día con ATM.

La extensión responde a una realidad: la crisis del coronavirus que desencadenó la cuarentena y el parate de la economía, está afectando la capacidad de pago de los contribuyentes de manera exponencial.

Lo dicho: habrá que esperar unos días más para conocer los resultados finales, pero desde el 20 de marzo (cuando se implementó el aislamiento social voluntario) la recaudación local bajó de un ritmo de $150 millones diarios a entre $30 y $35 millones por día.

El cierre total de actividades como el comercio, los restaurantes y la hotelería impactaron fuerte en la capacidad de pago de los contribuyentes, desplome que apenas si llegará a ser cubierto por aquellos sectores que sí siguieron funcionando como supermercados y farmacias.

Abril será peor, sin dudas. En materia impositiva, este mes refleja la actividad económica de febrero que fue normal. Pero en el período que comenzará mañana se sumarán los dos factores: el derrumbe de la actividad económica más la incapacidad de pago de los contribuyentes.

Un reflejo de la situación se vio este fin de semana cuando uno de los empresarios más importantes del rubro gastronómico y turístico, Alejandro Vigil, anticipó que el sector no iba a poder pagar ningún impuesto porque “el sector está prácticamente en quiebra” y reclamó “medidas ya o mucha gente cierras las puertas”.



Vigil fue más allá. Reclamó además un achicamiento del Estado y expuso la encrucijada que enfrentan tanto él como muchas empresas: o pagar impuestos o pagar sueldos. “Entre las dos opciones, llegado el momento elegiré pagar sueldos”, declaró.

Las empresas afrontan otro problema: la demora en la implementación de las medidas anunciadas por el ministerio de Economía de la Nación que hace, por ejemplo, que recién a partir de mañana estén disponibles las líneas de crédito para garantizar el pago de salarios cuando los sueldos de los empleados ya están liquidados o que no se sepa cual será el recorrido final de los anunciados recortes a los aportes patronales.  

El gobierno optó por no contestar públicamente aunque, más allá de defender algunas políticas implementadas en cuanto al achicamiento del Estado en los últimos años, justificó que en muchos comercios y empresas de Mendoza ronde la sensación de una rebelión fiscal como consecuencia de que, directamente, no pueden pagar.

Este martes, a pesar del feriado, los ministros de Hacienda de todas las provincias volvieron a sostener reuniones virtuales para retomar la presión sobre el gobierno nacional en este sentido.

Una de las palabras que más volvió a sonar fue “cuasimonedas”. Los gobernadores esgrimen esa palabra ante el gobierno nacional y , por primera vez esta semana, esa alternativa se escuchó en boca del propio Suarez.

Es paradójico. Quizás las provincias que primero deban salir a emitirlas sean las más grandes: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Neuquén (por el desplome de la producción de petróleo) y también Mendoza. El problema para ellas es que, a diferencia de otros distritos más chicos o peor administrados financieramente, dependen más de la recaudación propia que de los recursos que envía la Nación.

Para no llegar a las cuasimonedas, los gobernadores reclaman un salvataje financiero por parte de Alberto Fernández que está sustentado en, al menos, dos planteos. Uno de ellos, es que la Nación sea solidaria con las provincias en la política de emisión y que les garantice un piso mínimo de coparticipación federal de impuestos.

En febrero, ya les adelantó el ministerio del Interior a los gobernadores, los ingresos de la Nación registraron una caída del 14,7% comparados con el 2019 y tanto el IVA como el impuesto a las Ganancias (los dos tributos más importantes que se coparticipan) tuvieron bajas del 17% y el 18% respectivamente.

Por el otro lado el reclamo de las provincias está direccionado hacia los Adelantos del Tesoro Nacional (ATN). Suarez y sus colegas apuntan a un fondo de $70.000 millones que el Estado nacional acumuló en los últimos años, que comenzó a ser liberado a cuentagotas. Dos cuotas de $3000 millones que para Mendoza representarán dos pagos de poco más de $120 millones cada uno. Apenas, lo que se perdió de recaudar en dos días como consecuencia de la crisis.

Solo por regalías petroleras y por la caída en el precio del barril de petróleo, los ingresos mensuales previstos por el ministerio de Hacienda por $900 millones bajaron a la mitad. Habrá que esperar una disminución aún mayor, cuando comiencen a sentirse los efectos de la baja en la producción de petróleo como consecuencia de la cuarentena y la menor circulación de vehículos.

Mendoza enfrenta, como el resto de los distritos, una encrucijada de caída estrepitosa de los ingresos por un lado, con una mayor presión sobre el gasto por el otro, como consecuencia de las respuestas que debe dar el Estado al problema del coronavirus.

Este mes aumentaron los gastos que demandará el sistema sanitario para enfrentar la pandemia y además crecieron los gastos en materia de seguridad, como consecuencia de los controles en las calles.

Suena raro, pero más allá de la crisis económica de los últimos años, en Casa de Gobierno extrañan a la Argentina de febrero que, comparada con la realidad actual, aparece ahora como el mejor de los mundos.  

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