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Presupuesto: Suarez apuesta todo a los intendentes del PJ

Con final incierto, el oficialismo intentará aprobar este miércoles su pauta de gastos para el 2020. Con el posible respaldo de un sector del peronismo, llegaría a la mayoría especial que precisa para quedar autorizado a endeudarse en pesos y en dólares para poder refinanciar deuda y hacer obras.

Con la expectativa de conseguir los votos que le hacen falta, Rodolfo Suarez se jugará este miércoles a conseguir voluntades peronistas para lograr aprobar su proyecto de Presupuesto 2020 en la sesión prevista en la Cámara de Diputados.

La jornada del martes estuvo cargada de tensión, rosca, reuniones en privado y de contactos telefónicos entre el oficialismo y un puñado de dirigentes del PJ y todo podría derivar mañana en esto: los intendentes del peronismo finalmente habrían decidido acompañar y los legisladores que les responden levantarían la mano para darle a Suarez no solo la pauta de gastos que presentó.

Sino que además habilitarían las mayorías especiales que se precisan para permitirle al gobierno endeudarse para refinanciar deuda y para hacer obra pública. Para esto último, necesitaría sumar solo dos votos más.

Puertas adentro del peronismo la discusión fue intensa. Matías Stevanatto y Roberto Righi, los intendentes de Maipú y Lavalle, fueron quienes terminaron abriéndole la puerta al gobernador para adelantarle que votarán favorablemente. En las últimos horas se sumó Emir Félix, el jefe comunal de San Rafael a este grupo.

Unidad Ciudadana, el kirchnerismo, mantiene su postura de resistencia, sobre todo, a otorgarle la posibilidad al gobierno de endeudarse en dólares este año.

En el peronismo todo es tensión. Si los intendentes votan como el gobernador está pidiendo, el quiebre podría ser fuerte a solo dos días de que, por mandato partidario, las autoridades del PJ instruyeran votar en contra.

¿Qué autorización de endeudamiento se votará este miércoles? Es otra incógnita. El planteo inicial fue solicitar $6.500 millones para refinanciar deudas (roll-over) en el 2020 y otros U$S 300 millones para desarrollar un plan de obras públicas.

Este fin de semana, para intentar negociar con la oposición, el oficialismo bajó sus pretensiones y redujo considerablemente su pedido de financiamiento en pesos y bajó en 90 millones su necesidad de tomar deuda en dólares.

La jugada sonó a improvisación sobre la marcha. No está claro si el anunciado Plan de Obras y Desarrollo con Equidad (PODE) será finalmente de 210 millones o de 220 millones de dólares.

Y lo que es más extraño aún: independientemente de que los negociadores del oficialismo ofrecieron reducir de $6.500 millones a $2.000 millones el financiamiento que precisan para pagar deuda, el ministerio de Hacienda insistirá este miércoles con que el monto autorizado sea el original.

Nadie, ni el gobierno, ni en la oposición, se arriesgan a aventurar qué sucederá finalmente aunque un trabajo paciente de los últimos días del ministerio de Infraestructura (para convencer a los intendentes de las obras que obtendrían) habría jugado fuerte. El kirchnerismo se vio venir la voltereta en el aire de Stevanatto, Righi y de Félix y, cuando les consultaron a ellos y a sus dirigentes cercanos, estos negaron que fueran a apoyar a Suarez.

En Casa de Gobierno, contienen la respiración esperanzados en que, quizás, el gobernador logre hoy una victoria política que, ante un arranque tan irregular, precisa como el agua.