Aunque Alberto dice que no hay hambre, solo 1 de cada 4 argentinos vive sin carencias

Aunque Alberto dice que no hay hambre, solo 1 de cada 4 argentinos vive sin carencias

Los datos de pobreza y desocupación son dramáticos. La niñez es la más afectada. Por qué no hay señales de recuperación. Solo un cuarto de la población de Argentina vive en condiciones óptimas

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Argentina termina un 2020 con una siembra dramática. La pobreza medida solo por ingresos casi afecta a la mitad de las personas, pero 7 de cada 10 niños viven en hogares que no alcanzan a tener los recursos mínimos para vivir. Los empleos genuinos que se perdieron, no se recuperaron y algunos solo se modificaron por changas. Al menos 5 de cada 10 niños viven en condiciones de pobreza estructural, es decir con más de 3 carencias básicas. La brecha educativa creció fuertemente; tanto que recién el año que viene se conocerá el estado de situación cuando se reabran las escuelas.

En ese contexto el presidente Alberto Fernández dijo ayer una de las frases más inoportunas desde que comenzó la gestión. Y eso que ha tenido varias. "Logramos que no haya argentinos con hambre", aseguró ante empresarios de la UIA. Lo dijo justo después de que la Universidad Católica Argentina presentara los datos del Observatorio de la Deuda Social donde se manifestaba lo contrario.

El Presidente pudo haber querido decir, pensando bien, que el volumen de asistencia del Estado por la pandemia amenguó el impacto. En efecto fue así: si no hubiera existido el Ingreso Familiar de Emergencia, la AUH, la tarjeta Alimentar y otros planes, por ejemplo, la pobreza hubiera sido 10 puntos más. Algunas de esas asistencias, como el IFE, funcionaron como un anabólico, pues ya no existirán más. 

A nivel estructural las brechas se amplían. Solo el 25% de la población argentina vive en condiciones óptimas; es decir sin carencias monetarias y sin problemas estructurales.

 

Incluso en mismo informe de la UCA determina que crecieron los problemas alimentarios moderados y severos. En en caso de los niños la inseguridad alimentaria severa es del 10%. Es decir, la ayuda no alcanzó y a pesar de las expresiones de deseo del Presidente, en Argentina hay hambre.  Medido solo por ingresos en Argentina hay 18 millones de personas bajo la línea de pobreza. Dos millones de pobres más que en  2019. “En realidad hubo un movimiento intenso de entrada y salida, los que cayeron en la pobreza habrían sido 13,7% de la población, es decir unos 5,4 millones nuevos pobres”, aseguraron desde la UCA.

El problema es más complejo y tiene que ver con la siembra. El director del Observatorio de la UCA, Agustín Salvia, lo explicó bien: en Argentina se está gestando más pobreza estructural porque no hay inversión privada y por lo tanto generación de empleo genuino. "No hay inversión, no se genera empleo y solo hay changas. La única forma de mejorar es con empleo, no con más planes sociales", dijo Salvia. 

La desocupación supera el 15%. Pero la calidad del empleo también se deterioró. Donde había un trabajo, ahora hay una changa; en el mejor de los casos. 

Niñez golpeada

La infancia es la más afectada. El 64% de los niños y adolescentes viven en hogares que no tienen los recursos suficientes. Además se suma que este año tuvieron también una ampliación de la brecha educativa porque esos niños son los que más sufrieron las dificultades de acceso a la educación. 

El drama social que vive Argentina, sembrado antes de la pandemia incluso, complica y condiciona el futuro. 

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