Felipe Solá suma detractores y Alberto Fernández lo respalda tras sus "imprudentes" declaraciones

Felipe Solá suma detractores y Alberto Fernández lo respalda tras sus "imprudentes" declaraciones

Las declaraciones del canciller Felipe Solá sobre la conversación telefónica que mantuvieron Alberto y el presidente electo de Estados Unidos, Joseph Biden, desataron feroces críticas de varios sectores y hasta piden su renuncia.

MDZ Política

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El presidente Alberto Fernández dijo no estar enojado con el canciller Felipe Solá tras las declaraciones radiales que realizó el funcionario, más allá de calificarlas como "totalmente imprudentes", aunque en la Casa Rosada no son pocos los que pidieron la renuncia de Solá.

Fernández señaló que el episodio "no era tan grave" y que ya estaba cerrado, aunque muestra los desmanejos en política exterior y la falta de coordinación con la Casa Rosada, luego de las declaraciones de Solá sobre la conversación telefónica que mantuvieron Alberto y el presidente electo de Estados Unidos, Joseph Biden.

El enojo dentro de la Casa Rosada es evidente y hay quienes señalan que hay motivos suficientes para que el canciller presente su renuncia y que asuman Gustavo Béliz -actual secretario de Asuntos Estratégicos- o Jorge Argüello -embajador en Estados Unidos.

Tras este nuevo desatino en la gestión de Solá, que ya suma conflictos con el funcionamiento de los diplomáticos, el canciller quedó muy mal parado al haberse referido por lo que le contaron y sumar opiniones personales sobre la charla que mantuvieron el presidente Fernández y Joe Biden.

Solá dijo en Radio con Vos que el Presidente le pidió a Biden "la colaboración y la buena voluntad del director representante de Estados Unidos en el FMI, porque actualmente no estamos teniendo mucha suerte con el actual director, que deberá cambiar después del 20 de enero".

La frase fue un baldazo de agua fría para el ministro de Economía Martín Guzmán y para el representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos, quiene montaron un operativo de demolición en contra de Solá, por hablar de algo que no sabe y de una charla donde no estuvo.

Según Clarín, en Presidencia señalaban que esto "no era tan así", y en Economía estaban molestos porque Solá se excediera en sus declaraciones sobre los temas que no son de su competencia. Lo cierto es que la preocupación en Washington era que habían pedido explícitamente que no se hablara de temas puntuales de gestión de gobierno hasta después de que asuma Biden.

Pese a que el Presidente, por ahora, no evalúa pedir la renuncia y trató de minimizar el episodio, Solá se siente solo y apartado ya que la relación con Estados Unidos la llevan Argüello y Béliz y la relación con China, la mantienen Béliz y la embajada argentina en Beijing: Luis María Kreckler y Sabino Vaca Narvaja.

Además se había enojado mucho porque el Presidente no lo invitó a su viaje a Uruguay, cuando visitó a Luis Lacalle Pou. Alberto le dijo a Solá que era un encuentro entre presidentes, pero en el asado de Anchorena estuvieron el canciller uruguayo como el embajador argentino en Montevideo.

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