La maniobra de Alberto Fernández que condicionará a Mendoza en 2021

La maniobra de Alberto Fernández que condicionará a Mendoza en 2021

Mendoza podría tener un recorte de hecho del 58% de la inversión pública el año que viene porque aún no podrá ejecutar los fondos de Portezuelo. Alberto Fernández puso a Rodolfo Suarez en un laberinto y con voces enemigas.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Argentina, y Mendoza en ese marco, vive de manera pendular y con debates endogámicos. Una de las disputas retóricas principales es cómo se reparte la riqueza y, de manera aún más restringida, cómo el Estado administra los recursos cada vez más escasos. Pero el tema no saldado y que hace al eje del problema es cómo se genera esa riqueza y se amplía la posibilidad para que haya más mendocinos que trabajen y se desarrollen, algo que no ocurre desde hace al menos una década. 

El año que viene será igual de árido para la provincia y, salvo alguna sorpresa, volverán a faltar recursos e instrumentos para desarrollar a la provincia. Las fuentes de recursos genuinos están en problemas: la economía no se mueve al ritmo deseado (de allí viene la principal recaudación), el petróleo generará menos regalías que en 2020 y la dependencia nacional seguirá para poder ejecutar incluso gastos corrientes. 

Ocurren varias paradojas. Mendoza es la única provincia que puede dar gala de tener dólares ahorrados para invertir, pero no podrá hacerlo. La otra es que se logró un acuerdo entre la oposición y el Gobierno para aprobar la búsqueda de financiamiento para obras, pero la Nación (el mismo PJ) aplicará un "recorte de hecho" a las posibilidades de aplicar inversión con recursos genuinos. Y todo confluye en un tema que es la metáfora de la angustia política argentina: Portezuelo del Viento; que desde MDZ se bautizó como "la obra del siglo" pero podría ser la frustración de la década. Es complejo de explicar que esa obra pueda no realizarse, pero hoy está más cerca del naufragio que del primer ladrillo. 

Lo decía "el General": si quieren que no se haga algo, armen una comisión. Fiel seguidor de Perón, Alberto Fernández tomó ese camino para bloquear la realización inmediata de Portezuelo del Viento. No dijo "no se hace". Pero obligó a que se arme un comité para evaluar el impacto ambiental de la obra y que todas las provincias puedan opinar, sugerir nuevos estudios y sobre todo el deporte nacional: agregar problemas, los que hay realmente y los que se puedan inventar.

Pues es lo que ocurrió. Alberto Fernández no laudó aún, pero hizo lo posible para demorar y congelar la realización de la principal obra pública de la historia de Mendoza. Puso una trabazón administrativa y política que pone a Mendoza en un laberinto.

En el Gobierno local tienen una resiliencia discursiva particular al festejar que se tomarán los estudios previos como base. Es una obviedad, pero no es la decisión definitiva. Serán necesarios todos los estudios complementarios que se crean necesarios. Pero hay además una clave flexiva: en todo momento se habla en plural. Los estudios necesarios. Las audiencias públicas. Todo a demanda de los integrantes del COIRCO. Pues despacito se sacó la soberanía completa de Mendoza sobre la obra. Aunque Mendoza licite, ejecute y administre a futuro la represa, el COIRCO decide y allí el voto de Mendoza es uno y ahora es minoritario. La Pampa se opone, y vale igual que Mendoza. El Gobierno sigue con la licitación, pero es un tema ajeno a este proceso. Se podrá adjudicar, pero eso no destraba la obra. Incluso hasta podría generar más problemas. 

No cierra

Las cuentas no cierran para que la obra se ejecute en 2021. Y eso genera un quiebre en el plan de desarrollo de la provincia. Del total del presupuesto de recursos destinados a obras previstos para el año que viene, los fondos de Portezuelo son el 58%. El cálculo optimista del gobernador Rodolfo Suarez era que se invirtieran 35.602 millones de pesos el año que viene. Unos 21.000 millones eran los que se preveían destinar al inicio de Portezuelo. El cálculo "inflado" de obras para el año que viene se puede volver en contra por el "tapón" que puso la Nación a la ejecución del proyecto. Insólito. Están los dólares. No está el aval político. 

Qué hacer con los dólares

Por eso crece en el oficialismo la idea de buscar una alternativa para el usos de esos recursos. Por un cambio brusco, como sería modificar el destino de los fondos, o a través de la generación de un "by pass" para usar provisoriamente los recursos para otras obras hasta tanto se destrabe Portezuelo.

Es decir, "autoprestarse" recursos, pero siempre para obras públicas. Rodolfo Suarez tiene decidido avanzar con la represa y confía en que se va a hacer, aunque a un ritmo menor al esperado. En el Gobierno hay quienes analizan que sería una derrota política claudicar con esa obra. El mal superior, sin embargo, es que Mendoza no tiene a dónde recurrir para generar reactivación, riqueza y un cambio en el círculo económico nocivo que se inició hace años. 

Grandes alternativas no quedan. El plan de obras que queda en pie es de "mantenimiento". Ni siquiera la cantidad de casas prometidas alcanza para levantar la cabeza. Creen que el año que viene pueden realizar 1400 casas, un número que está bajo la media anual de construcción. El resto de la inversión será solo para "prender la luz" y abrir las puertas del Estado tras un año de trabajo a media máquina en muchas reparticiones por la pandemia. 

"Cierren Malargüe, Mendoza tendrá 17 departamentos", se quejan los sureño, donde hasta dejaron de tener representación en la Vendimia como forma de protesta, pero nadie se inmutó. Si no se hace Portezuelo será el tercer tiro en la frente a ese departamento. El primer revés fue el freno al intento de aprobar proyectos mineros, sumado el fracaso de Potasio Río Colorado por temas ajenos a la legislación. El segundo la decadencia de la industria petrolera, que este año tuvo desinversión y el 2021 apenas si será de mantenimiento. Sin la "obra del siglo" no se ven muchas esperanzas. 

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