Cómo hará Suarez para pagar los aguinaldos antes de fin de año

Cómo hará Suarez para pagar los aguinaldos antes de fin de año

El gobernador todavía no les asegura el cobro a los empleados estatales, pero evalúa dos opciones para conseguir los recursos. En el medio, reactivó los reclamos a la Nación por la asistencia que había prometido dar al comienzo de la pandemia y por los beneficios que recibieron las provincias del PJ

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

"Nos dijeron que traían cero pesos", declaró el sindicalista docente Sebastián Henríquez al final de la forzada reunión paritaria del viernes entre el Poder Ejecutivo y el SUTE. En la recta final de un 2020 sacudido por la pandemia y la crisis económica, la sinceridad brutal del gobierno de Rodolfo Suarez sólo dejó como esperanza para el sector estatal el cobro en tiempo del aguinaldo de fin de año.

Pero incluso esto no es seguro aún. El primer aguinaldo del año para los estatales todavía no termina de ser pagado por el Gobierno. En diciembre se liquidará recién lo que correspondía a junio para los sueldos más altos de la administración.

En este marco, la normalidad puede ser un premio. Y el discurso de Suarez es férreo en este sentido: invita a los estatales a agradecer que cada fin de mes todavía cobren los salarios en tiempo y forma.

La máxima aspiración en este escenario sería entonces la posibilidad de recibir el segundo aguinaldo del año en las fechas usuales. No obstante, el desplome de los recursos hace que el beneficio dependa de factores políticos y de una ingeniería financiera que el Ministerio de Hacienda todavía no termina de resolver.

El "Plan A" del gobernador apunta otra vez a que los fondos nacionales solucionen el problema de los aguinaldos.

El Ministerio de Hacienda recalca que la Casa Rosada todavía está lejos de cumplir con la totalidad de la asistencia que prometió para las provincias en el inicio de la pandemia. En concreto, dice que se ha ejecutado sólo el 66 por ciento de los 170.000 millones de pesos que se habían anunciado en el lejano comienzo de la pesadilla sanitaria.

Suarez sigue creyendo que Mendoza ha sido una provincia muy poco afortunada en este reparto. "Por ATN y préstamos, algunas provincias han recibido de la Nación más de lo que perdieron en 2020", se quejan en Hacienda. Por supuesto, alude a distritos gobernados por el peronismo, como Chubut, Santa Cruz, La Rioja, Tucumán y, principalmente, provincia de Buenos Aires, en donde la asistencia nacional fue amplia y a cambio de nada.

El "Plan B" del gobernador consiste en la emisión de una Letra. No sería la primera vez este año que la Provincia acude a un "endeudamiento corto" para los aguinaldos de la administración pública. Fue el mecanismo que permitió "adelantar" el pago del medio salario de junio al personal de salud y de seguridad, independientemente de los montos y escalas que había fijado el Gobierno a mitad de año.

En efecto, por medio de una Letra, el Gobierno provincial obtuvo en setiembre 1.500 millones de pesos para afrontar esta obligación con los sectores de la administración pública que más trabajaron en la lucha contra el coronavirus.

Pero la Letra es un instrumento acotado, que obliga a devolver el dinero en menos de un año y que expone al Gobierno a las tasas de interés y las condiciones del mercado. Por supuesto que es más caro este financiamiento que los créditos blandos que entrega la Casa Rosada gracias a la facultad de emitir dinero, atribución que la Provincia no tiene.

El programa de Letras obliga a sacar cuentas y afinar el lápiz. Por un lado, Hacienda tenía una autorización para emitir hasta 3.500 millones de pesos a lo largo de este año. Ya emitió 1.500, por lo cual le queda un saldo de sólo 2.000 millones. Esta plata no le alcanza para los aguinaldos de los estatales provinciales.

La nómina completa representa en total 3.500 millones, por lo cual, si vuelve a emitir una Letra, no le va a alcanzar para pagarles a todos los empleados. Sin tener en cuenta además que la plata la tiene que devolver dentro de unos meses (por 180 días fue la emisión de los 1.500 millones) y que la tasa puede ser más alta cuanto más dinero salga el Gobierno a pedirle al mercado.

La receta para los estatales podría ser, en definitiva, una "combinación de factores". O sea, ayuda nacional y una emisión. Habrá que ver. Lo resolverá pronto un gobierno que no deja de blanquear los problemas que tiene (caída de recaudación, de coparticipación y de regalías) y que avisa todo el tiempo que "una autorización no equivale a tener el crédito".

De todos modos, en dichas autorizaciones de crédito se asienta la esperanza del Gobierno de terminar más o menos bien 2020 e iniciar 2021 con mejores perspectivas. La batalla legislativa del presupuesto con el PJ derivó en un permiso para tomar créditos para obras por 160 millones de pesos y para refinanciar deudas que vencían el año que viene por 11.000 millones de pesos.     

En el medio, Suarez y el Ministerio de Hacienda defendieron con uñas y dientes la decisión de evitar que se desborden los "gastos corrientes", que ha sido un pilar de las últimas dos administraciones radicales. "El déficit corriente es innegociable", se plantó con éxito el Ejecutivo cuando el PJ reclamó un congelamiento de los impuestos patrimoniales. A poco más de un mes para que termine el año, esta premisa básica sigue siendo un desafío.

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