Suarez y Anabel: éxitos personales y fracasos colectivos que condicionan a Mendoza

Suarez y Anabel: éxitos personales y fracasos colectivos que condicionan a Mendoza

El Gobierno tuvo un éxito con el manejo de la pandemia, pero un fracaso en la gestión política para armar el plan de gobierno para el año que viene. La oposición no logra salir del karma de la derrota.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La política mendocina está fofa; tiene algunos músculos atrofiados por falta de ejercicio. No ha desarrollado, por ejemplo, el arte de la negociación y, peor, la búsqueda de objetivos comunes; de victorias colectivas. Por eso, todo se reduce a chicanas y enconos personales.

Tras el fracaso del plan de Gobierno para el 2021 en la Legislatura, que incluía el otorgamiento de herramientas a gobernador Rodolfo Suarez para negociar deuda y tomar créditos, oficialismo y oposición tuvieron actitudes vergonzantes. La senadora nacional Anabel Fernández Sagasti usó una metáfora coloquial y prejuiciosa para graficar a su adversario. "Parece un niño rico caprichoso". Tomando su forma de construir sentido (se quiere referir a alguien que no acepta los deseos de otro y quiere todo para sí) solo le faltaría corregir un error de concordancia: debería usar el plural. En la política mendocina no hay, por tomar palabras de Fernández Sagasti, "niños pobres y sacrificados".

Hasta hace poco Fernández Sagasti y Suarez tenían un contacto fluido. Es real que la Senadora y el Gobernador gestionaron temas juntos. Que había diálogo. Pero era construcción de cartón. Los discursos se extremaron. 

Un logro

El gobernador Rodolfo Suarez tuvo una semana bisagra y tendrá un final de año intenso. Se consolidó lo que es hasta ahora el principal logro de su gestión: condujo la estrategia de la pandemia con un criterio distinto al resto, lo sostuvo y Mendoza alcanzó mejores resultados. No hubo quiebre sanitario y se equilibró con actividades abiertas. Este fin de semana es el primero casi sin restricciones desde marzo de este año. La pandemia no pasó, la emergencia continúa y aún no se ha superado la situación. Pero en esta etapa hubo diferencias. En Mendoza bajó la curva de contagios, aún cuando se reconoce que hay un subregistro de casos. El sistema de salud se mejoró, aún cuando al menos tres hospitales se inundaron y el Gobierno puso una excusa increíble: culpó de las precariedad actuales del sistema al PJ por no aprobar obras que en realidad son a futuro. 

Como sea, la forma en que el Gobierno enfocó la estrategia para enfrentar la pandemia fue uno de los temas en los que, errado o acertado, Suarez estaba convencido y se animó a sostener. Por eso, para él es una victoria. Quizá también por eso aún mantenga una imagen positiva alta, a pesar de la crisis: el Gobernador tiene una aceptación superior al 60%. Pero, claro, se trata de una carrera de largo aliento y ese número puede jugar un doble rol. Ser una motivación; o un espejismo que engañe, que haga equivocar el camino a seguir. 

Un fracaso y lo que viene

Si la gestión de la pandemia puede ser un logro parcial para el Gobierno, Rodolfo Suarez sigue con serios problemas en la gestión política. El Presupuesto es el plan de gobierno y en Mendoza fracasó rotundamente. Tanto, que se aprobó un Presupuesto testimonial. No habrá más que para gestionar lo obvio y la decisión tomada desde el oficialismo es anunciar ese fracaso y culpar a la oposición

El mejor capitán no es el que se hunde con el barco; sino el que evita el naufragio. 

El PJ mendocino no sale de su encerrona. No supera sus propios karmas y apostar al fracaso. Los dirigentes que renuevan la primera línea han agilizado la verba coloquial, adecuada más a las redes sociales que al virtuosismo discursivo. Pero sigue siendo un discurso de derrota; del cual el peronismo mendocino lo logra salir desde 2013

Mendoza está entrando en zona roja. Todas las variables marcan un escenario dramático para las familias, las empresas y el propio Estado. La desocupación marcada por el INDEC es del 15,3%, pero la real supera el 20%. La economía caerá esta año mas del 10%. La inflación, que estaba contenida solo por causa del parate, está subregistrada: en octubre fue del 3,6% y más del 4% en alimentos. Eso, con tarifas aún congeladas y sin actividad económica intensa (demanda agregada) que presione sobre los precios. Noviembre y diciembre puede ser peor

En diciembre se descongelan las tarifas. En 2021 también se descongelan los gremios y los reclamos. Lo que no se descongelan son los ingresos del Estados, las familias y la actividad privada. La pericia política para administrar la crisis estará puesta a prueba como nunca desde que Suarez asumió. Incluso con factores de poder que están por afuera de la política.

 

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