Dudas, certezas e incertidumbre: cómo será el 2021 en Mendoza

Dudas, certezas e incertidumbre: cómo será el 2021 en Mendoza

El año que viene tendrá un panorama complejo: caída de la economía, pobreza en aumento y desocupación. El Gobierno apuesta a una leve recuperación. El clima político puede condicionarlo.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Es difícil motivar a alguien con los datos en la mano: el 2021 será difícil, pues el punto de partido es dramático por los efectos de la pandemia y los “remedios” que se buscaron para amenguar el impacto. Pero también por las impericias propias que se arrastran desde hace décadas. Lo positivo es que a diferencias de otras crisis, ahora hay herramientas para poder saber lo que viene sin necesidad de “adivinar”.

Desocupación, pobreza, desigualdad y mayor demanda de servicios del Estado por la caída de la clase media. El panorama social para Mendoza y el País es complejo.

El plan de gestión de un Gobierno es el Presupuesto. Para el año próximo, Mendoza seguirá en emergencia total y por eso los datos que refleja el proyecto de “ley de leyes” es relativo. Igual, hay pautas que no cambiarán: dependencia de la Nación y de financiamiento para crecer, servicios esenciales que se demandarán más y un año político que generará más tensión para el Gobierno.  El 2021 exigirá más aún al gobernador Rodolfo Suarez.

El contexto

La situación económica y social de Argentina y de Mendoza podría ser más compleja que la del 2002. Antes de la pandemia había una extensa recesión que se potenció. La economía había caído un 4,6% en los dos años previos a la pandemia y ya es el período más largo desde el retorno de la democracia, con una caída peor que tras la crisis del 2001. Al segundo trimestre de 2020, el PBI de Argentina cayó un 25% respecto de inicios de 2018, “mientras que durante la crisis de 2002 el PBI de Argentina había caído un 21% respecto del segundo trimestre de 1998”, explica el Presupuesto presentado por Rodolfo Suarez. Es decir, en dos años se generó un cuarto de riqueza menos.

Ese panorama tiene efectos demoledores. En Mendoza la desocupación supera el 15%, la más alta de la historia reciente. La pobreza afecta a más del 40% de la población y 6 de cada 10 niños viven en hogares en los que no les alcanzan los recursos económicos para comprar los bienes y servicios mínimos. El acceso a la salud y la educación están restringidos. La dependencia de asistencia y hasta política aumenta. El desafío es que no ocurra lo que ya pasó: cada gobierno desde la década del ’70 en adelante sumó argentinos y mendocinos a la llamada pobreza estructural, es decir personas que fueron marginadas de la producción y la economía formal y que no tienen acceso a lo básico.

El 2021 tendrá ese telón de fondo. La recuperación proyectada es del 5%. La duda es cómo se van a generar los puestos de trabajo que faltan. Rodolfo Suarez puso el foco allí en el Presupuesto, aunque en gran medida depende de la Nación. 

Como ocurrió en otras crisis, la caída de la clase media generará más presión sobre los servicios estatales. En educación, por ejemplo, se espera que haya más demanda de espacios en todos los niveles. Hay jardines maternales y escuelas privadas que desaparecieron por la pandemia. Por eso habrá más niños que requieran espacios en escuelas y jardines estatales. En la primaria y secundaria puede pasar lo mismo, como ocurrió en 2002.

También seguirá la presión sobre el sistema de salud pública. Hubo una expansión por la pandemia, pero sigue en déficit. En el sector privado no hubo inversión. Se habían proyectado dos nuevos hospitales privados (el de OSDE y de Medifé) y la expansión de un tercero (el Español, asociado con otra prepaga). Pero los tres se frenaron por la crisis y por problemas de gestión interna. Por eso la mayor demanda termina recayendo en el Estado aún con afiliados a obras sociales y prepagas. La desocupación también repercute, además, en menos personas con cobertura.

La inversión pública es uno de los incentivos más rápidos para la actividad económica. Keynesianismo puro. Pero Mendoza tiene un problema de financiamiento. Nuevamente habrá tensiones en la Legislatura para aprobar los proyectos que tienen prefinanciación internacional. De eso dependen algunas de las grandes obras. También de Alberto Fernández, Rodolfo Suarez y de que el único oferente cumpla depende la realización de Portezuelo del Viento, el proyecto por el cual están “congelados” los dólares que la Nación envía. “Para 2021 se pretende recuperar la inversión pública luego de su caída en 2020. En este ejercicio fiscal el 79% de la obra pública a realizarse se destinará a Salud, Educación, Seguridad y Vivienda. El 21% restante se destinará a Justicia, Infraestructura Vial, Municipal y Desarrollo Productivo”, dice el Gobernador en su mensaje a la Legislatura. En el texto del Presupuesto hay una lista de 50 obras fundamentales, pero que son una expresión de deseo porque no tienen financiamiento.

La política

El 2021 es un año político. A Suarez no le gusta ese contexto. Tanto que una de las bases de la reforma política que envió es eliminar las elecciones de medio término. Igual deberá enfrentarlas y será un condicionante de todo lo que emprenda. También las disputas internas en su partido, en la oposición y hasta en los gremios.

La relevancia que tengan las tensiones políticas será relevante para la gestión. Suarez deberá decidir si, como es probable que ocurra, mantiene el calendario electoral provincial o se suma al nacional par “ahorrar”. Incluso analiza si es conveniente eliminar las PASO provinciales. De todas las tareas como líder, el armado político es donde menos cómodo se siente. Pero lo debe enfrentar. Más cuando el año que viene se confluirán muchos de sus propios proyectos inconclusos: la reforma de la Constitución, la ley de educación y la puesta en funcionamiento del Consejo Económico y Social.

 

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