Los tres Néstor: del presidente de la ilusión al vengativo que construyó poder y negocios

Los tres Néstor: del presidente de la ilusión al vengativo que construyó poder y negocios

Néstor Kirchner llegó al Gobierno en una conjunción de suerte y sentido de la oportunidad. Lo hizo con una imagen empática con la sociedad y los sectores productivos. Luego, construyó poder y negocios alrededor del Gobierno.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El 27 de octubre de 2010 Argentina hacía su censo nacional, la principal herramienta de diagnóstico social con la que cuenta un país. Pero ese día lo que cambiaba era el escenario político. De manera intempestiva, murió Néstor Kirchner, por entonces "primer hombre" al ser esposo de la presidenta Cristina y gestor político del rearmado del PJ. Néstor, como relata Ceferino Reato en su libro, pretendía volver al Gobierno el año siguiente y había radicalizado más su estrategia política. En el poder, no era el mismo que asumió en 2003.

La muerte de Kirchner fue un hecho político trascendente que fue capitalizado también por la presidenta. Era un dirigente pragmático, de dudosa honestidad en la gestión y, según lo que ya se podía ver en Santa Cruz, de dudoso apego a las formas institucionales. Su muerte lo hizo pasar al plano épico. Tanto, que hasta lo ungieron de una cultura que el propio Néstor no tenía. "Cristina era intelectual. Néstor el pragmático", explican los seguidores de "Lupín". 

Los tres Néstor

En 2003 Néstor Kirchner tuvo suerte y supo leer y aprovechar los tiempos políticos. Ningún gobernador del PJ quiso ser candidato y, resignado, Eduardo Duhalde lo eligió como candidato. En las elecciones había salido segundo con menos del 23% de los votos. Hábilmente Carlos Menem no se presentó en el balotaje, dejando la idea de un presidente "débil".

Pero el santacruceño construyó poder desde allí. Con alianzas estratégicas en sectores sociales y con sobreactuaciones importantes. Hubo un shock de revalorización de la política y construcción de institucionalidad nueva: una Corte Suprema incuestionable, apertura a otras fuerzas políticas, discursos progresistas, ayuda social y políticas activas para la producción. El trabajo sucio en la economía ya lo habían hecho Duhalde, Remes Lenicov y Roberto Lavagna. Viento de cola, superávit gemelos, defensas bajas en la sociedad. Alianza con los sectores empresarios, incluso el grupo Clarín y otros posteriores "enemigos" del kirchnerismo. Un presidente empático, que rompía protocolos. Medio visco, que cerraba un ojo para ver a contraluz. Desgarbado y "amante de lo popular" y que se plantaba ante las potencias  (hubo discursos importantes en ese sentido, como el dado en la cumbre de Cambio Climático realizada en Buenos Aires en 2004. El primer Néstor construyó una ilusión.

En dos años el kirchnerismo consiguió la legitimidad que no había logrado con los votos. Ese 2005, en las elecciones de medio término, comenzó a cambiar el eje y con más poder político comenzó a gestarse un modelo político distinto, de concentración de poder. Las elecciones de ese año le dieron a Néstor un respaldo enorme que hacia 2007 se veía como una reelección automática. La "Concertación" fue un amague de coalición que fracasó rápidamente y sirvió mucho más para licuar a la oposición que para construir una fuerza transversal. Ya llegaban noticias desde Santa Cruz: el grupo "lupo" acechaba en el poder. Había avances sobre la justicia, monopolio político y convivencia sin límites entre algunos empresarios y los dirigentes políticos. Lázaro Báez, Cristóbal López, Rudy Ulloa, Julio De Vido y muchos más. Nombres que se repetirían luego. El "segundo Néstor" asomaba. 

El 25 de mayo de 2007 se hizo en Mendoza uno de los actos kirchneristas más importantes. Se gestaba el "Cristina, Cobos y vos". El Presidente había elegido que su esposa fuera presidenta y no él. Como gesto y también como proyecto de poder: alternarse en el Gobierno para extender a más de 8 años la presencia en el Gobierno, como había ocurrido en Santa Cruz (donde la reelección indefinida no ponía límites). Ese triunfo de octubre cambió el mapa político porque destruyó al principal partido opositor, la UCR. El ejemplo estuvo en Mendoza, donde hubo ruptura. Curioso: Néstor nunca pudo ganar una elección en Mendoza, distrito donde siempre le fue mal y que le generaba cierto rechazo. Solo en Malargüe había logrado ganar. Curiosamente el intendente de ese Departamento se convertía en Gobernador ese mismo año. 

Manejándose en las sombras, Néstor fue otro: operador, vengativo y más oscuro. La crisis generada con el campo en 2008 hasta hizo crear la idea de "retirarse" del Gobierno. La cruzada contra Clarín y el campo se dio con Néstor fuera del Gobierno. El tercer Néstor se alejó de la Concertación y buscó quedarse y construir desde el PJ.

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