A todo o nada: la obsesión de Suarez con el Presupuesto

A todo o nada: la obsesión de Suarez con el Presupuesto

El gobernador Rodolfo Suarez tiene todas las energías puestas en conseguir apoyo para el Presupuesto. Con ello, le transfiere más poder a la oposición. El nuevo modelo de gestión con el que intenta convencer mientras otros lo "miden".

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Primero fue el impulso de la minería y ahora es el Presupuesto. A todo o nada. El gobierno encabezado por Rodolfo Suarez tiene un problema de intensidad: concentra las energías en un tema puntual y no diversifica la agenda.

Hoy tiene todas las miradas puestas en el Presupuesto 2020 y los requerimientos que allí están plasmados. No hay funcionario que responda otra cosa. Es lógico. Se trata del plan del primer año de gestión y, para colmo, de un año de vacas flacas.

Pero el discurso construido alrededor de esa negociación también muestra una debilidad y le transfiere a la oposición un poder que de otra manera no tendría. Gran parte del futuro inmediato de las acciones de gestión quedaron supeditadas a la autorización del endeudamiento para obras y la llave para avanzar la tiene el PJ; el mismo partido que internamente está atomizado y con problemas de conducción. En el Gobierno cuestionan duramente a ese partido, mientras intentan convencerlos del apoyo al Presupuesto. En el medio, las mezquindades ya obvias, pues se rechazan de manera casi histérica créditos que nunca en la historia fueron cuestionados. 

Más allá de la impronta propia de la gestión, el Gobierno está condicionado, como el resto de las provincias, por los desequilibrios financieros y económicos. La inercia negativa de "gastos y recaudación" heredada por la cláusula gatillo y los insumos indexados por el dólar, complicaron la ecuación. Por eso, con Lisandro Nieri como custodio fiscal, en el Ejecutivo son extremadamente cautos. También por eso la obsesión de Suarez por tener el Presupuesto sancionado y el endeudamiento para, al menos, mantener algo de ritmo en las obras públicas. 

Suarez apuesta al diálogo y, como ya se contó, se encarga personalmente de buena parte de las charlas para convencer. La semana pasada fue el turno de los intendentes, que pasaron por Casa de Gobierno agrupados por regiones. Suarez arrancó su gestión con la obligación de reconducir el Presupuesto, aunque no es inédito pues el presidente Alberto Fernández hizo lo mismo por propia convicción. 

Tomarle el tiempo político a la gestión diaria es uno de los desafíos que tiene el Gobernador, así como les ocurrió a sus antecesores. Imponer una nueva impronta “pos Cornejo” es otro.

Decidió darle continuidad a muchos funcionarios que estaban acostumbrados a un modelo distinto de gestión, aunque también convocó a muchos que estaban retirados y casi jubilados de la vida pública. El modo “radial” del ex gobernador cambió por uno más horizontal que hace depender más del talento de cada uno la gestión diaria. Como buen amante de la burocracia, Cornejo tenía una obsesión con el trabajo de las segundas y terceras líneas. Le importaba más tener a tiro de teléfono a los jefes de administración que a los propios ministros. Suarez tiene una visión de mayor delegación de las decisiones, formato que también deja más desnudos a algunos funcionarios que antes siempre se manejaron bajo el ala protectora de Cornejo.

Qué pasa en otros poderes

Mientras tanto, en otros poderes del Estado también miden al Gobierno para recalcular la relación. En Tribunales aún no quedaron del todo acomodadas las piezas tras el blanqueo de la división interna de la Suprema Corte de Justicia. Y el retorno a la actividad plena no será inocuo.

Hay un dato que circula y va a repercutir en el cuarto piso. El del Palacio de Justicia y el de Casa de Gobierno. Tiene que ver con el posible retiro del presidente de la Corte Jorge Nanclares, algo con lo que se especulaba ya el año pasado. Incluso fue uno de los temas que se manejó antes de que fuera reelecto como jefe. Si no seguía como presidente, se retiraba. Eso decían. Y ahora repiten que el Presidente de la Cote dejaría tribunales este año.

 Nanclares es un hombre reservado y enigmático. Por eso no le ha confiado a nadie hasta cuándo continuará en el cargo. Como lo hizo con otras decisiones clave (como el voto por la 7722 y el freno a la reelección de los intendentes) solo lo menciona en sus rezos y a sus más íntimos.

 

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