Los tres temas del año que marcan la agenda que viene

Los tres temas del año que marcan la agenda que viene

La tensión política, el debate por los recursos naturales y el drama social son los tres temas que marcaron el año y siembran los debates que vienen.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Seis elecciones, varias crisis, mucha incertidumbre. Dudas, dolores y broncas. El 2019 fue un año agobiante. Pocas veces quedó tan claro quiénes son los principales responsables de ese agite.

Si la comunidad necesitaba paz para afrontar la crisis, la dirigencia política le respondió con tensión. La teoría del enemigo, del todo o nada. Macri y Cristina lo representan. Y sus fanáticos, una minoría ruidosa, la potencian.

Ambos buscaron ganar de manera miserable; generando la peor de las sensaciones: el miedo. Con temor la comunidad no analiza, reacciona.

Macri ganó por el hartazgo hacia el Kirchnerismo, pero cayó en la tentación de repetir el modelo que lo llevó a ese triunfo, en la gestión. Confundió estrategia electoral con modelo de gestión. Subestimó los problemas y sobreestimó su capacidad. Cuatro años después, la alternativa de poder fue la misma que generaba espanto en 2015; salvo que con todos juntos.

Pero la respuesta de la comunidad fue mucho mejor que la dirigencia que la conduce. El equilibrio logrado en las elecciones generales no es un apoyo a Macri. Es una respuesta a la necesidad de equilibrios, de abandonar los liderazgos caudillezcos y los mensajes imperativos. Alberto Fernández lo sabe, a Mauricio Macri habrá que explicarle. Cristina difícilmente lo comprenda, aunque es la dirigente política más influyente y quien logró unir al PJ en base a una estrategia tremenda.

Pese a todo, las salidas en Argentina son políticas, institucionales y legítimas. La imagen del año no fue la de los dedos en V de la victoria. Fue el abrazo sincero entre Alberto Fernández y Mauricio Macri.

Los recursos naturales en discusión

En Mendoza el tema del año fue, además de las tensiones políticas, qué hacer con los recursos naturales. Los que escasean, como el agua, y los que pueden generar riqueza (bajo algunos riesgos) como el petróleo y la minería.

El contexto de crisis económica y recesión de más de 8 años ayudó a reimpulsar el debate sobre qué hacer con esos recursos. Pero la realidad también marcó la cancha: Mendoza está en el período de sequía más extenso de la historia reciente, situación que obliga a generar políticas para adaptarse.

En cuento a los recursos naturales no renovables, Alfredo Cornejo preparó la cancha y Rodolfo Suarez buscará ejecutar. El ex gobernador fue el que generó una política para desarrollar en Mendoza la explotación de petróleo no convencional a través de la fractura hidráulica y lo hizo a su manera. Es decir, tomando todos los recursos legales y técnicos para ejecutarlo de manera rápida y minimizando los riesgos políticos.

Por eso, por ejemplo, la primera experiencia de fracking fue realizada por una vía legal corta que se comunicó sobre la hora. Luego, con los ensayos en la mano, se reguló la actividad con un Decreto que establece pautas ambientales más estrictas que en el resto del país. Ahora, buscan que se expanda esa actividad y para ello es clave en ingreso de YPF, la empresa local que mayor potencial tiene porque tiene la logística, los permisos y puede captar recursos para invertir. El contexto no ayuda, sobre todo por la herencia que dejó el gobierno anterior con el congelamiento de los precios del crudo.

Suarez quiere potenciar esa actividad. Antes, espera una señal de la Suprema Corte. Nuevamente ese tribunal tiene en sus manos una decisión clave sobre la sustentabilidad. Es que allí se analizan los reclamos de organizaciones defensoras el ambiente que recurrieron las autorizaciones para hacer fracking en Mendoza y el decreto reglamentario. Lo mismo va a pasar en caso de que se reforme la ley 7722, que está en camino.

Con la minería el camino es más áspero desde lo social y lo político. Pero Suarez está decidido. Que la primera decisión de gobierno haya sido enviar el proyecto de reforma de la 7722 es una señal política. Prioridad uno. Esa reforma cambiará el enfoque del abordaje sobre la minería: los proyectos quedarán bajo las manos de las áreas técnicas y del Poder Ejecutivo; sacando el análisis político. Exigirá, entonces, que el Gobierno esté a la altura. Hoy, el Estado no tiene los músculos necesarios para promocionar, controlar y desarrollar la minería a gran escala. También deberá cultivar la paciencia: es una  industria, no un acto de magia.

La escasez de agua va a agudizarse. Por el cambio climático, por la sequía extendida y la pereza que hubo durante décadas para adaptar a Mendoza a esa realidad que ya se visualizaba desde hacía décadas. Los científicos lo habían advertido. Desde lo político se visualizaba. La producción de Mendoza se verá afectada porque hay menos agua disponible. Más cuando el campo mendocino está preparado para producir en épocas de abundancia. También afecta a otras industrias que puedan requerir ese recurso. Pero incluso estará afectado para el consumo humano, principal prioridad en la ley de aguas.

El drama social

Si las peleas políticas y los recursos naturales fueron dos de los temas centrales del año, el drama social es el principal. No porque sea una novedad, sino por el contrario. Este año cayeron todos los velos de los ojos. Agustín Salvia fue quien mejor lo reflejó en su visita a Mendoza. Hay más de un tercio de la población de Argentina y de la provincia que está marginada absolutamente del mundo del trabajo, de la posibilidad de progresar. Que viven marginados del acceso a sus derechos.

Tiene que ver con lo económico, pero también con la estructura productiva. Incluso esa situación se agudiza. En Argentina más de la mitad de los niños viven en hogares que no tienen los recursos necesarios para sostenerse. Los recursos económicos, pero tampoco el acceso a servicios básicos.

El drama social es el principal problema que se arrastra desde hace décadas y la deuda que la política no ha podido saldar. Incluso por momentos lo ha potenciado en base al modelo clientelar con el que están configurados los partidos populares. La red social que tiene Argentina ha evitado que la situación sea aún peor: salud y educación públicas, asistencia social del Estado (más del 40% de los mendocinos recibe alguna asistencia), organizaciones sociales, la propia iglesia. Pero hasta eso se ha deteriorado y se genera una duda que angustia. Por primera vez puede haber un proceso regresivo en cuanto a la movilidad social y que en vez de ser ascendente, sea regresiva. En las actuales condiciones, no se puede garantizar que nuestros hijos vivan mejor que nosotros.

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?