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Por qué ellos se destacan en el peor momento

Anabel Fernández Sagasti lanzó su candidatura a gobernadora y Guillermo Carmona se prueba el traje de presidente del PJ. Los dos son kirchneristas y sobresalen en el peronismo mendocino, a pesar del colapso de Cristina. En la nota, las razones.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

La figuración actual de dos peronistas mendocinos puede resultar anormal en el contexto de la política nacional: Cristina está asediada por una fuerte causa judicial, pero los dirigentes que emergen del resto, precisamente ahora, son cristinistas.

Los nombres que resuenan en uno y otro bando del PJ son Anabel Fernández Sagasti, quien ha explicitado su deseo de ser el año que viene candidata a gobernadora; y Guillermo Carmona, a quien muchos proponen como presidente del justicialismo en Mendoza en remplazo de Omar Félix.

Que dos kirchneristas asomen la cabeza de esa manera, en pleno apogeo de los cuadernos de la corrupción, tal vez carece de sentido común. Pero tiene sus razones.

En el caso de Carmona, el peronismo orgánico, allí donde pesan las voces de los intendentes justicialistas, entiende que la "unidad" del PJ a nivel local es más importante que cualquier escándalo nacional.

Carmona es, en ese contexto, una figura que refleja algo más que el kirchnerismo ortodoxo: ha ocupado cargos de gestión en un gobierno justicialista y tiene un "compromiso" con la estructura del PJ. Es kirchnerista y peronista a la vez y eso sirve en este momento.

La doble condición de Carmona soluciona problemas. Su figura evita la polarización total con La Cámpora y contiene al menos a una porción del universo K dentro del PJ: nadie puede sospechar que el diputado nacional vaya a traicionar a Néstor y Cristina.

¿Significa eso que los justicialistas locales están entregados a la suerte de Cristina? No parece. En cambio, los peronistas orgánicos se ilusionan con la posibilidad de que, tarde o temprano, la novela de Comodoro Py los libere de Cristina. Eso sí, sin que corra sangre en el peronismo de Mendoza.

Por eso también prestan atención a los debates del Senado Nacional y le encienden varias velas al conductor del bloque del PJ, Miguel Pichetto. Evalúan que, si la causa de los cuadernos termina de cercar a la ex Presidente, será la "doctrina" del senador de Río Negro la que resolverá el asunto: renuncia de Cristina a una candidatura presidencial en 2019 a cambio de que el PJ frene un pedido de desafuero podrían ser los términos del acuerdo.  

Mientras el peronismo de Omar Félix y los intendentes sueña con un peronismo sin Cristina en 2019, La Cámpora arma su propio escenario político de corto y mediano plazo, el cual tampoco está exento del cálculo.

Sagasti es la joya de los cristinistas "puros", pero en ese planeta de convicciones duras, también han cabido sorprendentes decisiones pragmáticas. Hay que recordar que la senadora nacional no dudó en negociar leyes con el propio gobernador Alfredo Cornejo -hoy, anti K- para darle a su sector un protagonismo inesperado dentro del PJ.

Por eso, detrás de los gestos rudos y rupturistas, fluye una negociación de La Cámpora (o de sus aliados peronistas) con Félix y compañía por el manejo del partido. 

Tanto es así que el grueso de los camporistas locales viajará el sábado a Ensenada para participar de un obligatorio acto de Unidad Ciudadana, que estaría presidido por Cristina o Máximo, pero mientras tanto negocia las decisiones del congreso partidario que Félix hará en la capital mendocina.

En La Cámpora hay una sola preocupación respecto del congreso del sábado. Unidad Ciudadana pretende evitar que ese día se apruebe una modificación de las reglas que elimine el sistema D´Hont en el reparto de cargos. Si ese sistema proporcional fuera descartado, el ganador se quedaría con todo y no habría interna en los departamentos. A La Cámpora no le conviene eso.  

No deberían tener preocupaciones de esa índole dirigentes que están a punto de irse de un partido. La Cámpora, en cambio, parece tener intenciones de quedarse adentro del PJ mendocino, e incluso traza planes más allá de 2019. Ser jóvenes les permite proyectarse más lejos que otros.

Por ello, en Unidad Ciudadana sugieren que guardarán las armas hasta 2019, cuando se discutan las candidaturas. Y el peronismo orgánico, por su lado, sobreactúa la unidad: le conviene hablar mal de Macri y Cornejo, el enemigo externo, antes que dejar a la vista sus conflictos internos. 

Este cúmulo de circunstancias ha colocado en el centro de la escena a los cristinistas Fernández Sagasti y Carmona. A pesar del colapso de Cristina.