La ministra de Salud se atendió en el Hospital Central por un golpe
El jueves a la noche, cerca de las 21, los teléfonos empezaron a sonar con insistencia en el Hospital Central. Venía en camino una paciente importante: la propia ministra de Salud de la provincia, Elisabeth Crescitelli. La funcionaria había sufrido un golpe y requería atención.
La urgencia se manejó con discreción. Según pudo reconstruir este diario, Crescitelli llegó en un auto particular, con el subsecretario de Salud, Oscar Sagás, quien se encargó de todo.
Crescitelli tiene una dilatada carrera en el sistema de salud, pero, de profesión, es contadora. Sagás, en cambio, es médico clínico, y por ello comandó los primeros auxilios.
La ministra de Salud fue atendida en la guardia del Central, donde le hicieron una radiografía. El hecho no fue comunicado oficialmente, a pesar de su gesto de corrección política: la funcionaria no acudió a un efector privado.
Crescitelli tuvo que hacer reposo desde el viernes hasta el domingo, pero el lunes reapareció en un acto público. Fue en el evento por los cien años del Hospital Perrupato, de San Martín, adonde estuvo con el gobernador Alfredo Cornejo, otros funcionarios e intendentes. Allí se pudo ver a Crescitelli con un cabestrillo en el brazo derecho.
Ante la consulta de este diario, en el Ministerio de Salud informaron que la ministra sufrió tres pequeñas fracturas en la cabeza del húmero derecho. Volvió al Central una vez más después del jueves y también le hicieron una tomografía en la Fuesmen.
Pudo retomar pronto las actividades, aunque deberá someterse a controles. "Aparentemente, con inmovilización y rehabilitación alcanza. En diez días se hará un nuevo control. Se le hizo una tomografía para ver si hubo desplazamiento, pero por el momento no le hace falta cirugía ", precisó el propio Sagás, ante la consulta de este diario.
La funcionaria se accidentó en la bodega Navarro Correas. En la noche del jueves pasado, había asistido a una cena, después de la reunión del Consejo Federal de Salud (COFESA) en el Hotel Intercontinental. Iba de tacos, resbaló en un escalón y se terminó golpeando. Fue un accidente menor, pero sus consecuencias, no tanto.

