Fuerte atraso de las asignaciones familiares en Mendoza
El macrismo puro de Mendoza ensayó una queja contra Alfredo Cornejo esta semana. Fue después de la brusca reducción de asignaciones familiares que había ordenado el Gobierno Nacional. Se quejaron en el PRO de que nadie del gabinete radical se hubiera ocupado de aclarar que el impacto en los bolsillos de los asalariados locales no iba a ser tan grave.
Al final, la Nación suspendió la reducción de asignaciones. Decidió retroceder ante el reclamo de las provincias patagónicas, que eran las que iban a sentir más fuerte el impacto del ajuste. Ciertamente, mientras tanto, en el Gobierno provincial nadie dijo una palabra. Ni ante el anuncio nacional, ni después de su suspensión.
Quedó flotando entre los amarillos la sensación de que Cornejo evitaba quemarse, a pesar de la alianza política con Macri, y de que alguna reacción suya hubiesen requerido los primeros trascendidos, al parecer erróneos, que ubicaban a Mendoza al tope del ranking de los recortes.
Varias localidades rurales de Mendoza (ver cuadro de abajo), en efecto, están incluidas desde hace años en el listado de zonas diferenciales a la hora del pago de asignaciones familiares de Anses. Eran los sitios donde las asignaciones iban a bajar.
Pero la información oficial de Anses refleja que esa parte de nuestra provincia es "Zona 1" en los diferenciales, con lo cual, el trabajador, a pesar del adicional que le concede bastante más, en definitiva, recibe la mitad o menos de lo que cobran en el sur por vivir en un lugar "desfavorable". El cuadro de abajo lo muestra con claridad.
Además, el delegado de ANSES en la región Cuyo arriesgó a mediados de semana que apenas el 5 por ciento de las asignaciones familiares que aquí paga la Nación (172.000 en total) sufrirían los recortes. O sea, muy lejos de los 75.000 casos que se habían calculado desde la prensa.
Funcionarios de Macri dijeron, en consecuencia, que algún funcionario de Cornejo podría haber aclarado el panorama "real" de las asignaciones de Anses en nuestra provincia. Pero eso no pasó y ciertos macristas puros concluyeron que el Presidente no tiene quién lo defienda en Mendoza, en muchos casos.
Ahora hay dirigentes que dicen que están ansiosos por probarse ese traje pro-Macri en la provincia y subirse al ring, para asumir los roles de defensores del Presidente en casos como éste. Habrá que ver si se animan, cuando se de la ocasión.
La comparación que desacomoda a Cornejo
Pero al margen de los estados anímicos de la política, están los números concretos. Esas cifras revelan que, aún en medio de un ajuste, las asignaciones familiares que paga la Nación a todo trabajador en relación de dependencia (fundamentalmente privados) con hijos menores a 18 años, tienen valores muy altos, si se las compara con las que liquida la Provincia a sus empleados públicos.
Además, en Mendoza, los montos de las asignaciones familiares no se actualizan desde 2014, a pesar de que el reclamo gremial para acercarlas a la realidad actual renace en cada paritaria. Este panorama se replica en los municipios.
Vamos a la plata. El ajuste en el Sistema Único de Asignaciones Familiares (SUAF) de Anses implicaba que en todo el país se cobraría una asignación familiar de 1.578 pesos por hijo en las escalas salariales más bajas. Ese monto le iba a tocar a aquellos que reunieran como ingresos familiares entre 2.816,14 pesos por mes y 24.492 pesos.
Ahora, al suspenderse el ajuste, esa limitación desaparece y el monto que le toca a un trabajador que vive en "zona desfavorable" puede llegar a ser de hasta 3.407 pesos por hijo en la escala máxima. No es el caso de Mendoza, pero sí del sur del país.
Los empleados del Estado mendocino, en cambio, reciben un monto máximo de asignación familiar de 644 pesos. Es decir, menos de la mitad que la asignación de Anses para los sueldos más bajos.
Pero las diferencias crecen si se toman en cuenta las escalas salariales vigentes actualmente en la administración pública provincial. Para recibir esos 644 pesos por mes y por hijo, el empleado público mendocino tiene que acreditar una remuneración bruta que no supere los 12.380 pesos, un techo mucho más restrictivo que el de Anses.
Por otra parte, la cifra de las asignaciones familiares provinciales se reducen a valores casi irrisorios en sueldos un poco más acomodados. Entre 12.380,27 y 15.416,92 pesos de remuneración bruta, es de 432 pesos por hijo.
Luego, entre 15.416,93 y 20.088,72 pesos de paga, es de apenas 260 pesos por niño: la asignación se ha reducido en este caso a solamente una sexta parte de la que paga Anses para sueldos incluso más altos.
Finalmente, entre los 20.000 y 70.000 pesos de sueldo bruto, la asignación familiar provincial no alcanza (probablemente) ni para una pizza: 132 pesos por mes.
En estos tramos, también hay diferencias considerables. Un trabajador privado de Mendoza cobra de Anses 1.063 pesos por hijo (8 veces más que el empleado público de Cornejo de ese rango) si tiene ingresos de hasta 35.000 pesos y 640 pesos por niño (casi cinco veces más) si reúne 41.000 pesos por mes.
Como los ajustes de Anses fueron eliminados, los montos para estas categorías en las zonas desfavorables de Mendoza ascienden a bastante más: 1.405 pesos y 1.205 pesos respectivamente por cada hijo. Y por supuesto, crece también la brecha con los empleados públicos locales.
¿Quién paga el ajuste?
Es una batalla dura la del ajuste. Se calculaba una reducción de unos 5.000 millones de pesos en el déficit, por lo menos, con la eliminación de diferenciales en las asignaciones familiares de Anses. Pero intendentes y legisladores de Neuquén, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Chubut, Río Negro y La Pampa lograron frenar la medida, en una reunión con el jefe de gabinete Marcos Peña y el ministro del Interior Rogelio Frigerio.
Algunos funcionarios macristas quedaron pedaleando en el aire en ese momento. Defendían a los gritos, hasta entonces, conceptos tales como que las distorsiones salariales no se podían solucionar por medio de una prestación social. Después de que la Nación dio marcha atrás, comenzaron a refunfuñar, apenas, en voz baja.
Aducen ahora esas personas que los gobernadores quieren que el ajuste lo pague la Nación, en lugar de las provincias, pero ante una restricción de Anses, reaccionan. "Si creen que pueden cambiarle la vida a la gente con las asignaciones, que se hagan cargo de su parte y las suban", reclama algún macrista puro, en su círculo de confianza.
No aclara si este mensaje es también para el silencioso gobernador Cornejo.