Fuerte reacción ante cifras del delito que incomodan a Cornejo
Un informe periodístico elaborado en base a las estadísticas criminales del Ministerio de Seguridad de la Nación provocó reacciones y desmentidas contundentes del gobierno de Alfredo Cornejo.
Se trata de un ranking que ubicó a Capital, Las Heras y Luján, entre las 10 ciudades más violentas del país, por su tasa de homicidios. "Eso está mal, no tiene solidez metodológica", dijeron ayer el Ministerio de Seguridad de la provincia. Y hubo más: "No se pueden comparar ciudades con conglomerados urbanos, porque habría que usar estabilizadores de tasas", explicaron.
El remate dejó de lado lo científico y acudió al sentido común: "¿Vos pensás que Luján es más peligrosa que La Matanza?", se preguntó un funcionario mendocino ayer. El partido bonaerense mencionado es el más poblado de la provincia, pero no figura en el ranking de ciudades violentas.
Salvo este ranking, el resto de las estadísticas criminales presentadas por la ministra Patricia Bullrich no dejaron mal parada a la gestión provincial. A pesar de ello, hubo cuestionamientos y aclaraciones del Gobierno mendocino ante muchas cifras.
El comparativo nacional de la situación de la seguridad en 2015 y 2016, detallado por provincias, arrojó que, en Mendoza, los robos bajaron 27 por ciento, pero los homicidios subieron 6 por ciento.
Ante estos números, en el Ministerio de Seguridad provincial criticaron la metodología utilizada para llegar a la primera cifra, porque no separó los robos agravados (con violencia y uso de armas) de otros tipos de robos.
También le restaron dramatismo al segundo, al sostener que el homicidio en Mendoza está "amesetado" (141 hechos en 2015 y 150 en 2016) y en la mayoría de los casos no se produjo en situación de robo, que es el tipo de delito más perseguido por los funcionarios de Cornejo.
La encuesta de victimización que realizó el INDEC, en cambio, no generó reacciones en Mendoza: confirmó, a escala nacional y con una pequeña diferencia de números, que más del 60 por ciento de las personas no denuncia los delitos que sufre.
Cornejo esto lo detectó en su propia encuesta de victimización, que estuvo a cargo de la DEIE.
Los números de Cornejo
La molestia con la Nación se produjo en días que el gobernador salió a mostrar una baja importante en las denuncias de robos agravados.
Cornejo usó las denuncias al 911 de la Policía para hacer un comparativo entre junio del año pasado y junio de 2017. En presencia de la ministra de Seguridad de la Nación, quien vino de visita a Mendoza el lunes, el gobernador afirmó que ha existido una reducción del 40 por ciento en las denuncias de robos agravados.
Luego, el procurador de la Corte, Alejandro Gullé, corrigió un poco la cifra: dijo que las denuncias bajaron 35,7 por ciento. Pero en el Ministerio de Seguridad insistieron en que la baja ha sido del 40 por ciento, como dijo Cornejo.
Explicaron que esta diferencia se da porque el Poder Judicial no cuenta con los registros del Valle de Uco y el Sur provincial, donde todavía no se aplica el nuevo Código Procesal Penal, y, por lo tanto, los fiscales no son los encargados de tomar las denuncias. La Policía, en cambio, sí tiene cifras de estos lugares.
Las denuncias a la Policía de hechos delictivos representan, para el gobernador, la base sólida para enfrentar, en el día a día, el mayor desafío de su gestión.
En Seguridad reconocen que solamente son "indicios": pueden haber denuncias falsas y hechos que sean denunciados por más de una persona. Sin embargo, Cornejo las toma como verdaderas estadísticas sobre el estado de la inseguridad en Mendoza.
Y un gobernador como Cornejo, que es un obsesivo de los índices, no puede prescindir de este insumo. Más cuando los números le sugieren que la situación está mejorando.