El plan energético que piensa Cornejo para impulsar la economía
Alfredo Cornejo eligió el camino más conservador para dar su discurso anual ante la Asamblea Legislativa. Con la frase "revolución de lo sencillo" intentó capitalizar como positivo las carencias que, por herencia y errores propios, tiene su gestión. Sin embargo mencionó un dato que, en ese contexto, parece una exageración difícil de creer: en Mendoza habrá inversiones por más de 60 mil millones de pesos y este año se ejecutarán 21 mil millones. En el detalle de esas cifras hay datos reales, algunos engañosos y varias expresiones de deseo.
Pero fuera de los números hay un concepto que parece esclarecedor. El único sector que se impulsa con potencial concreto para crecer y darle aire a la matriz productiva es el energético. La mayoría de las obras e iniciativas que pueden contarse tienen que ver con ese sector; con energías renovables, petróleo y construcción de represas. Aunque otras actividades potentes, como el turismo, impulsan la economía, el sector energético es al que Cornejo y su equipo le ponen un foco especial y hay dos aristas importantes. Una, el intento por impulsar la inversión privada para ejecutar los proyectos. El otro, la fuerte tensión entre darle impulso al valor agregado local, con la complejidad del caso, o acceder a lo "rápido y barato" made in China.
Si las cuentas que mostró Cornejo en el anexo al que hizo referencia durante todo su discurso son reales, hay inversiones por 1500 millones de dólares en emprendimientos energéticos.
La base
Enrique Pescarmona donó a la Provincia la casa que era de sus padres para que sea usada como residencia oficial del Gobernador. El gesto apunta a la Provincia y no a un funcionario en particular. Pero la historia del presidente de la principal empresa mendocina y la gestión de Cornejo están más vinculadas que esa donación. Del semillero de Pescarmona en IMPSA Cornejo tomó el know how, con Emilio Guiñazú a la cabeza, para armar su equipo en el área energética. Todo el staff de ese gabinete se formó en la empresa de Pescarmona. Hoy ese equipo intenta allanar el camino para reflotar todo el andamiaje industrial que implica el desarrollo energético, como la metalmecánica, el diseño industrial, la construcción y hasta el software. Otro funcionario "importado" que ayudó en la gestión y el armado de la trama interna fue Alejandro Neme; peronista y ex funcionario de Francisco Pérez, pero con mucha experiencia en el sector privado.
El potencial de Mendoza para desarrollar energías renovables es enorme. Claro que como ocurre con esa industria en el país, aún depende fuertemente de incentivos para poder desarrollarse. Tras las peleas con la Nación, la provincia logró que se incluyeran proyectos locales en el plan Renovar, que implica el desarrollo de tecnologías y mano de obra de alto valor agregado, sumado a la inversión directa. La puerta de entrada es la empresa provincial de energía, que funciona más como una gestora que como una empresa en sí misma. Pero la inversión es privada.
En ese marco, están en desarrollo plantas de energía solar y eólica por más de 200 millones de dólares. La semana pasada la Nación autorizó a dos de esas firmas a vender energía al sistema interconectado. A ellas se les suman las pequeñas centrales hidroeléctricas que se instalarán en los canales de Mendoza. La central térmica de Anchoris no tiene una base de energía renovable, pero sí una función con ese estilo: aprovecharán el gas residual de yacimientos para generar energía.
Los proyectos se acumulan y si el financiamiento aparece se podrán ejecutar. Pero, advierten, para que sean sostenibles necesitan un horizonte de estabilidad de largo plazo. Incluso para que realmente generen un agregado en la matriz productiva será necesario desarrollar el sector como industria. Es decir, lograr que haya diseño, fabricación y producción de insumos en la provincia.
Nuevamente aparecen las tentaciones chinas: o apostar al desarrollo local que es lento y más caro, pero con fuerte valor agregado; o a lo rápido y barato importado desde China. La puja no es sencilla.
Portezuelo, el sueño o el karma
El fin de semana hubo un grupo de funcionarios en misión especial. Recorrieron el río Grande, en Malargüe. Allí hay máquinas trabajando y se toman muestras de roca. Donde hay un río casi virgen, habrá una mole de cemento. Al menos esa es la esperanza del Gobierno. Se trata de Portezuelo del Viento, que puede ser o el gran proyecto, o el karma de Alfredo Cornejo.
Los geólogos marcaron en la montaña la línea donde estará el paredón y escavan para descubrir, bajo el río, dónde está la roca sólida en la que se basará la presa. El dato es clave porque influye en el costo del proyecto. En simultáneo se ajusta el estudio de impacto ambiental. Todos son trabajos para ganar tiempo; en medio del tiempo muerto. Es que todo el proyecto depende del arbitraje del presidente Mauricio Macri, tras la oposición de La Pampa.
La tensión es elevada, pues se trata de la mayor inversión que se puede hacer en Mendoza en décadas. Aunque Macri tiene plazos, se coló en el medio la audiencia de conciliación que hay en la Corte por el conflicto con La Pampa por el Río Atuel. Técnicamente son temas distintos; políticamente son similares. Sin embargo la visita del presidente Macri a la zona podría macar una señal fuerte. Incluso sueñan con que el miércoles sea él quien anuncie que la obra se va a hacer aún a pesar de la oposición de La Pampa.
Portezuelo del Viento implica una inversión superior a los 6 mil millones de pesos que va a financiar la Nación. Las demoras en la resolución de los conflictos impacientan, pero no es la única tensión. Desde Casa Rosada hicieron cambios al proyecto original y, por ejemplo, la represa no será de material compactado sino de cemento. Eso permitiría una construcción más rápida y un llenado progresivo. Pero en la industria temen que se direccione la compra de las turbinas y queden afuera empresas locales. La propia IMPSA está en esa carrera, al ser una de las pocas empresas en el país que puede hacerle frente con tecnología propia a los proyectos hidroeléctricos de gran magnitud. Esa empresa, por ejemplo, ganó dos veces la licitación para las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner. Pero quedaron afuera por decisión política.
A Portezuelo se le suman los proyectos El Baqueano (en el Río Diamante), Los Blancos (en el Tunuyán superior) y Cordón del Plata (en el Mendoza). La Nación "compra" las ideas por la necesidad de garantizar más energía. Pero hay una advertencia a los ingenuos: en todos los casos hubo anuncios múltiples que nunca se cumplieron.
De "crudo" somos
La industria petrolera es uno de los motores de la economía mendocina, aunque ha perdido peso. El 2017 es clave para evaluar el futuro de la actividad y también el peso político del Gobierno para exigir y negociar: este año, como explicó ya MDZ, vencen todas las concesiones petroleras y se debe evaluar el desempeño de las empresas para autorizar o no la prórroga por 10 años que se otorgaron.
En esa evaluación se miden las inversiones comprometidas y realizadas, el pago de impuestos y, sobre todo, el saldo ambiental de cada empresa. Los objetivos pautados en 2011 no fueron cumplidos y, seguramente, será necesaria una renegociación. Cornejo es mueve en un juego ambiguo: exigir sin espantar. Aseguran que buscan marcar exigencias a las empresas, pero a la vez "incentivar" la inversión. En ese sentido, el trato preferencial lo tiene YPF por magnitud y también porque es la empresa que más invierte.
La resolución de esa maraña administrativa es el paso previo a una nueva licitación de 11 áreas petroleras que el Gobierno quiere anunciar este año, pero que no puede concretar hasta saldar los conflictos. Tampoco quieren hacerlo sin tener garantizado el protagonismo de la petrolera estatal que, si se da, sería en sociedad.
En el sector miran con algún celo lo que ocurre en Neuquén. Todos los ojos están puestos en la formación Vaca Muerta que comparten esa provincia patagónica y Mendoza. Pero el desarrollo está del otro lado por ahora.
En la provincia esperan que, aunque con un nivel más discreto, haya incentivos a la explotación de petróleo pesado, recurso denso y abundante en Mendoza. El anuncio de la sociedad entre YPF y Pentanova fue bien recibido porque implica potenciar esos recursos. Se trata de un tipo de petróleo que necesita técnicas no convencionales para extraerlos. Ese anuncio tuvo que ver con un área ya explotada, pero con alta sensibilidad ambiental: la zona que rodea a la laguna de Llancanelo.
El plan energético de Cornejo incluye una nueva política minera. El borrador está plagado de advertencias sobre el cumplimiento irrestricto de la ley 7722, la necesidad de licencia social e incluye cálculos sobre lo que se podría generar en recursos y "lo que se perdió" con la caída de Potasio Río Colorado y otros proyectos. Incluso propone un sistema "restaurativo" para los recursos que esa actividad insume, principalmente el agua. Cornejo no lo hablará públicamente hasta estar seguro. Pero el plan está escrito y avalado.