Pingüinos (¿Podremos salvar una de las tantas especies?)
Del francés "pingouin"
1. Ave palmípeda marina de la familia de las esfenisciformes, no voladora, de color blanco y negro, de gran tamaño, figura erguida y alas adaptadas para bucear, que vive en el hemisferio sur, principalmente en las regiones polares.
En realidad es uno de los dos días dedicados a estas simpáticas aves de la fauna. Hoy, 25 de abril, se celebra el Día Mundial del Pingüino, en tanto el 20 de enero es el Día de la Conciencia del Pingüino. A los kirchneristas se les ha pasado por alto -increíblemente- ambas fechas, acaso más preocupados por el tendal que han dejado en su paso por las diferentes instancias de la administración pública (provinciales y nacionales).
Sin embargo, no se muestran demasiados preocupados por el tendal producido. Y lejos están de admitir que lo que hicieron una vez instalados en el poder los emparenta más con el pato criollo que con los pingüinos de Patagonia. Sí les molesta, en cambio, cobrar con la misma moneda con la que pagaron por varios años: escraches, agravios, violencia. Todo esto es condenable. Hoy, ayer, siempre. Pero en boca de quienes hicieron uso y abuso del Estado es grotesco, circense. Demasiada gente la sigue pasando mal con la familia Kirchner a cargo de las cuentas públicas.
Hasta hoy les cuesta admitir la distancia entre lo dicho y lo hecho.

Existen en el mundo 17 especies de pingüinos, que van desde el pequeño pingüino azul hasta el poderoso pingüino emperador. Y varios de ellos están amenazados por el cambio climático. Es un amplio arco de variedades, incluso posible de comparar con el peronismo: cómo entender la convivencia de millonarios, como Hugo Moyano, con intelectuales como Julio Bárbaro o Jorge Asís, religiosos al estilo de Jorge Bergoglio y presos por estafas, como Lázaro Báez, Milagros Sala o José López?
¿Qué podría unir a semejante varieté de humanidades? ¿Una postura ideológica? ¿Ser hinchas del mismo club de fútbol? ¿Creer ser parte de una secta apocalíptica? Nadie lo sabe. Y ni siquiera entre ellos se desprende como una preocupación central. No nacieron para interperlarse, sino para imponer a como de lugar, sin rubores si existen contradicciones, condenando a quienes más utilizan: los pobres. La primera condición para hablar de pobreza es la sinceridad.
Y a todo esto: ¿por qué se celebra el Día Mundial del Pingüino?

Porque hoy coincide con el inicio de la migración al norte de los pingüinos. Empieza en la estación de McMurdo en la Antártida. Los científicos e investigadores se dieron cuenta que el 25 de abril de cada año, una colonia de pingüinos Adelaida regresaba ahí después de haber estado meses en el mar. Volvían al mismo emplazamiento, en el mismo día, año tras año. Esto parecía ser algo más que una simple coincidencia.
La variedad argentina de pingüinos menos simpática de toda la naturaleza (la que ha protagonizado uno de los desfalcos más escandalosos a las arcas públicas que recuerde este país), también tiene el retorno como tópico en su comportamiento. El "retorno" de volver a dirigir los destinos de un país y el "retorno" como eufemismo por coimas, práctica muy organizada y sistemática entre esta variedad todavía no del todo clasificada por los ornitólogos del país y del mundo.
Hasta el momento sobrevuela una certeza, que en matemáticas arrojaría la siguiente relación: cuánto más días pasan fueran del poder, mayores desguisados económicos se integran a un listado asombroso.
"La reproducción de estos animales no se completa como rápido proceso. Para la mayoría de las especies la época de apareamiento tiene lugar únicamente en primavera o verano. El pingüino rey y el emperador sólo incuban un huevo. El resto, incuban dos. Algunas de las especies tardan un año para completar el apareamiento y poner un huevo. La mayoría de los pingüinos son monógamos, y muchos se vuelven a aparear con la misma pareja año tras año. ¿Cómo consiguen reencontrarse entre todos esos cuerpos blancos y negros? Cada pingüino tiene una voz distinta, lo que permite que las parejas y sus crías se encuentren, incluso entre grandes grupos".
Estos pingüinos patagónicos que nos han tocado en suerte poseen un ADN bastante especial.
Una golondrina no hace primavera.
Y quizá debamos reconocer, a esta altura, que estos pingüinos mucho menos.
Asuntos de la naturaleza, como le llaman los entendidos.



