El pacto UCR-PJ a favor de una reforma imperfecta
El peronismo no está de acuerdo con casi nada de la reforma electoral de Alfredo Cornejo. Pero la apoyará en la Legislatura.
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¿Suena raro, no? Bueno, pero no lo es. Ocurre que las razones verdaderas de este respaldo no están a la vista. No se pueden encontrar en el articulado. Forman parte del mundo de especulaciones que rodean a esta ley.
Se trata de una norma pensada estrictamente para solucionar la coyuntura político-electoral y que obliga a todos a hacer cálculos de conveniencia propia. En este sentido, el PJ cree que Cornejo ya decidió desdoblar los comicios legislativos y, por lo tanto, quiere que "pague el costo con Macri".
El mejor camino para lograr esto es acompañar al oficialismo. Sucede que, hoy, oponerse a la reforma electoral podría hundir el proyecto. Esto obligaría al gobernador a ceñirse a la legislación actual, que impone el desdoblamiento.
Cornejo lograría por esta vía lo que quiere, según el PJ: desdoblar los comicios de medio término para lograr un mejor resultado en las urnas. Pero podría argumentar ante la Casa Rosada que lo hace obligado por las circunstancias, no por decisión propia.
Ante este cuadro, los justicialistas ya optaron por apoyar la ley de Cornejo en general y negociar algunos cambios (la no eliminación de las colectoras, entre otras) en el articulado. Lo que es, en definitiva, un apoyo liso y llano a Cornejo, ya que los peronistas no cuentan con votos para forzar esos cambios.
Es un sapo el que se va a tragar, pero no le importa eso al PJ. Los justicialistas quieren que Cornejo se vea obligado a blanquear su estrategia política ante el Gobierno Nacional. Quieren hacerlo quedar mal ante el Presidente, de quien es aliado.
La reforma electoral contempla ambas posibilidades: hacer los comicios juntos con la Nación o en una fecha diferente. Nadie ha confirmado qué decisión tomará el gobernador.
Ahora, ¿es tan grave para el macrismo que Cornejo opte por el desdoblamiento? Para el PJ, equivale a una traición. Pero si los macristas piensan eso, nadie lo dice aún.
Ayer, por ejemplo, en MDZ Radio fue consultado al respecto el presidente del bloque de diputados nacionales del PRO, Nicolás Massot. La respuesta buscó ser contundente: "Alfredo ejerce un liderazgo indiscutido y descansamos en la decisión que tome junto a su equipo", aseguró el joven legislador nacional.
Simulacro
Un simulacro de diferencias entre radicales y peronistas rodeó ayer la discusión en comisiones de la Legislatura del proyecto de Cornejo. Quedó a la vista allí que es una ley floja, para salir del paso solamente.
Es tan imprecisa, por ejemplo, la aplicación del voto electrónico, que hasta el presidente del bloque de diputados radicales, César Biffi, reconoció en la reunión que ese capítulo hay que mejorarlo.
El proyecto dice sencillamente que el 30 por ciento votará en los próximos comicios legislativos provinciales con voto electrónico. Pero no dice qué parte de la población lo hará ni cómo se coordinará la innovación con el voto del resto de los mendocinos, quienes supuestamente seguirán sometidos a la lista sábana.
Ni siquiera se le ocurrió a Cornejo eso. Fue en realidad el secretario electoral, Luis Puebla, el que sugirió incluir ese porcentaje de voto electrónico, para que los cambios sean "graduales". El Poder Ejecutivo compró sin chistar, pero nadie sabe si el debut del voto electrónico va a producirse en realidad.
No hay, en definitiva, un apuesta institucional al cambio en el modo de votar de los mendocinos. Por eso ayer se produjeron reacciones duras por parte de aquellos que no participan del acuerdo secreto de radicales y peronistas a favor de la reforma.
Una fue la del diputado demócrata Marcos Niven, quien adelantó en el plenario de comisiones su rechazo al proyecto de Cornejo. "El proyecto es confuso y no simplifica la elección. Tampoco está definido el voto electrónico ni si va a seguir la lista sábana. Y febrero no es una buena fecha para votar", se despachó el representante de un partido que fue aliado del radicalismo hasta las últimas elecciones.
La referencia a febrero se debe a que, si Cornejo desdobla los comicios, las categorías provinciales se votarán entre ese mes (PASO) y abril de 2018 (generales).
También planteó varias quejas otro socio de la UCR en las últimas elecciones, el diputado Guillermo Pereyra.
Pereyra dijo que no está de acuerdo con imponerles fechas a los municipios y tampoco acepta que se obligue a todos a pagar los comicios si desdoblan. Señaló por otra parte que acortar los plazos de la campaña electoral sólo favorece al partido gobernante.
Le encantaría hacer estas sugerencias a Pereyra. Pero lo cierto es que nadie se las ha pedido. "Ni el jefe Cornejo, ni el comandante Parés, ni el dragoneante Biffi", señaló anoche, con ironía castrense, otro de los aparentemente se quedaron afuera del pacto.