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Petri pasó el casting macrista y ya es uno de sus "espartanos"

El mendocino no tiene resuelto por vía del radicalismo, todavía, su reelección en la banca de diputado, pero es mimado por el PRO a nivel nacional.
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No son 300 sino entre 9 y 14, entre los que componen el núcleo duro y la comandancia (aunque la historia es cruel con el argumento de la película y desmienta el número de "300") y a decir verdad, tampoco son espartanos ni las próximas elecciones son una reedición de la batalla de las Temópilas. Aunque a decir verdad, enfrente tienen a un peronismo con tantas cabezas y corrientes dispersas que bien podrían estar preparándose para hacerle frente a un Jerjes I de estos tiempos. Esperan poder derrotarlos y apelan a otros músculos y otros reflejos, a otras capacidades para doblegar al potente enemigo quie acecha y quiere quedarse con el poder, aunque no le toque.

Hablamos de un grupo de legisladores nacionales para cuya constitución desde la Jefatura de Gabinete de Ministros, liderada por Marcos Peña y Jaime Rolando Durán Barba, se realizó una especie de casting entre legisladores: el Congreso es el ámbito más aguerrido para el PRO y donde debe sortear batallas a cada instante, habida cuenta de que no posee mayoría automática. Para poder superar la instancia y, así, ser reclutados para el ejército amarillo, se les midió la capacidad de desempeño en las comisiones del Congreso, su locuacidad en programas de TV con panelistas y refutadores, y su natividad en los más diversos puntos del país, para desempolvar al macrismo de su porteñidad.

El mendocino Luis Petri entró como por un tubo. Lo acompañan  Luciano Laspina (Santa Fe); Eduardo Cáceres (San Juan); Eduardo Amadeo, Daniel Lipovetzky y Waldo Wolff (Buenos Aires), y Nicolás Massot (Córdoba, jefe de la bancada); el radical Mario Barletta (Santa Fe), y el lilito Fernando Sánchez (Ciudad de Buenos Aires). Junto a ellos, el jefe de Bloque Mario Negri (UCR de Córdoba), la senadora Laura Rodríoguez Machado  Luis Naidenoff (Formosa) y Silvia Elías de Pérez (Tucumán), además del chaqueño Ángel Rozas.

Algunos de ellos estuvieron en la Vendimia en Mendoza, como Eduardo Amadeo y Nicolás Massot y pusieron en valor en cada oportunidad que tuvieron al mendocino Petri, por dispuesto, estudioso y participativo. A tal punto lo consideran, que muchos desde su partido, celosos de tanto apapachamiento macrista ya lo fichan en el PRO. Y eso es parte del mandato del ADN radical: cada vez que alguien levanta la cabeza, si no la poseen la quieren cortar. Petri justo este año se juega su continuidad en el Congreso.

Petri admite solamente que "Los espartanos" son un grupo  de "intercambio de información, datos duros y opiniones sobre la marcha del gobierno". Encienden alertas tempranas ante posibles crisis, definen cómo rodear los problemas y van directamente al frente a enfrentarlos. Todos son legisladores porque saben que el principal frente de batalla es parlamentario y eso incluye, en estos tiempos, hablar y discutir hasta el hartazgo, también fuera del Palacio del Congreso, en esa tribuna en que se han transformado los medios y las redes.

El mendocino ya funcionaba como un reaseguro de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, al punto que en varias opiniones se lo puso apresuradamente en la línea sucesoria. Y es habitualmente consultado desde la Jefatura de Gabinete, en donde funciona la Comandancia táctica. Eso sí: el líder estratégico que reconocen es Mauricio Macri. Y aunque lo defienden como líder, valoran los proyectos "del equipo" y, así, intentan exorcizar cualquier posibilidad de ser considerados una remake de lo que supo ser La Cámpora para Néstor y Cristina Kirchner. "Acá se estudia, trabaja y debate: no hay acólitos sin capacidad de pensar por nosotros mismos", definió un vocero oficioso del grupo mientras se escuchaba de fondo el chischás de las espadas poniéndose a punto.