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Vaquié, a un paso de aceptar un cargo nacional

El ministro de Economía, Infraestructura y Energía es mencionado en el gobierno nacional para ocupar un importante puesto en el Banco Nación, en plena reestructuración. Es tema de discusión en el gabinete local. Mientras afirman que "está de viaje a Buenos Aires", está aquí y el miércoles viaja.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

La reestructuración del Banco Nación no ha terminado. La salida de Carlos Melconian para abrirle camino a Javier González Fraga, fue solo el principio de un cambio que el radicalismo consiguió dentro del espacio Cambiemos para hacerse cargo de más áreas vinculadas a la Economía y las Finanzas. Con Ernesto Sanz como negociador privilegiado, llegó el excandidato a vicepresidente al frente de la entidad bancaria, pero también Nicolás Dujovne a Hacienda y -dentro de su equipo- el mendocino Alejandro Gallego.

Ahora en Buenos Aires repasan nombre y antecedentes de otro mendocino, porque la salida de más nombres de la cúpula del Nación parece inminente. Se trata de Enrique Vaquié, de quien se informó desde Casa de Gobierno que "partió este lunes hacia la capital del país", pero está en Mendoza y viajará recién el miércoles, con grandes posibilidades de aceptar el cargo. Es al actual ministro de Economía, Infraestructura y Energía y representante de Mendoza en el directorio de YPF, a quien ya tentaron -según afirmaron a MDZ fuentes porteñas- para reemplazar a Enrique Szewach, ante su eventual salida de la vicepresidencia de la entidad. De todos modos, ese no será el único cargo que quedará vacante en los próximos días, mientras González Fraga continúa tejiendo su propio entorno.

El propio González Fraga fue quien le comunicó a Vaquié su intención y también lo consultó con Alfredo Cornejo. Frente al ofrecimiento, el mandatario provincial lo dejó a criterio del tentado para partir hacia un nuevo rumbo. El hasta ahora superministro, en este punto, tiene méritos propios y no requiere de intermediarios, de allí que queda en sus manos la decisión de abandonar el gabinete provincial.

Vaquié ya había sido tentado a otros tres cargos nacionales, que rechazó para honrar el compromiso con la gestión local. Pero no parece tener espacio para desarrollar su plan y todo indica que estaría próximo  partir.

Desde el entorno de Cornejo no se disimula cierto malestar al abordar el tema. En principio, por sorpresa y desconocimiento. Pero a poco de profundizar, porque muestra a un Vaquié con apetito político y capacidad de acción individual. Su desembarco porteño podría significar oxígeno a su vida política y -si se lo mide sin prejuicios desde su propio partido- como un hito para refundar la capacidad perdida de lobby de Mendoza en Buenos Aires.

Enrique Vaquié -acusan, recuerdan y cuentan los radicales más desconfiados- ya renunció a su banca de legislador nacional para asumir en un ministerio para acompañar a quien fuera su rival interno en la UCR por la carrera a la gobernación y, por ello, en los alrededores del mandatario provincial parece molestar la idea de que se quiera ir. Sin embargo, nadie tiene certeza alguna y sólo Cornejo manejaba el ofrecimiento además del propio Vaquié. Eso los incomoda a la hora de tener que pensar, siquiera, en tal posibilidad. Aunque nadie desconoce el runrún porteño, nadie se siente capaz de aventurar una opinión certera sobre el futuro de Vaquié, porque él mismo no lo ha verbalizado en el gabinete provincial.

Si se analiza su porvenir político en Mendoza, su pretensión de ser la figura de recambio a Cornejo se ve repentinamente coartada con la desatada carrera por la reelección. Si bien no había que ser Nostradamus para adivinar que Cornejo podría activar ese resorte como ya lo hicieron casi todos sus antecesores, nadie fue avisado de que la campaña para tal objetivo se desataría prácticamente junto con la Vendimia por las personas más cercanas al gobernador.

Vaquié, ante esta nueva situación, a pesar de su trabajo con equipos propios, se vería "condenado" al ostracismo si permanece en Mendoza. Más aún cuando - ya sea por flojera de los propios o como receptor de celos hacia su potencial crecimiento político- el superministerio a su cargo tiene un muy acotado poder de fuego, a pesar de algunos goles que aseguran haber anotado en materia energética, fundamentalmente.

Que en Buenos Aires lo reclamen no significa, por otro lado, que Vaquié resuelva de inmediato la situación, aunque esta vez lo está evaluando con seriedad debido al rol que se le ofrece en la estructura del Banco Nación y el potencial que el cargo posee. Todo indica que el ofrecimiento debe ser seguido por un tanteo del terreno para conocer a ciencia cierta si pisa suelo firme o no, atento a los vaivenes que se observan en el gobierno nacional.

Por ahora hay un tentado y una tentación y resta conocer cuál voz de la conciencia del mismísimo involucrado prevalece a la hora de tomar una determinación.