Franco (y el paso al costado)
De la lengua germana "Frank", libre, exento.
1. Sincero y leal en su trato.
2. Despejado, libre de obstáculos.
3. Libre, exento y privilegiado. Vía franca.
En menos de dos meses Franco Macri cumplirá 87 años. No es ni por asomo un representante de las familias fundantes de la Argentina, sino un inmigrante tardío que supo entender desde su arribo al país la mecánica de una nación que siempre está por hacerse.
Ese sigue siendo el gran atractivo profundo de estas pampas inhóspitas: todo está a merced de quien le encuentra el agujero al mate.
Y Franco Macri ha sido uno de ellos. Y el respeto que se le tiene es el que se ganan legítimamente los nuevos ricos: habilidad, perseverancia, innovación, agilidad, cintura y olfato. En Estados Unidos sería otro más, exitoso, pero no ejemplar.
Es que repasando su carrera, Franco Macri es parte de una generación de empresarios que confinó sus destinos a los vaivenes del Estado. Ni siquiera puede decirse que su historia es un prototipo de la iniciativa privada. Sí, en cambio, es parte de un capitalismo socialmente correcto, prolijo, cuidadoso a la hora de no herir a los más poderosos o a los que sostienen el poder de a ratos. Siempre se ha rodeado de sindicalistas y políticos en sus empresas.
Los que poco bucean en la historia o los que están deliberadamente en la vereda de la confusión se refieren a él como si fuese un oligarca, uno de los representantes acabados de las familias patricias que fundaron este país.
Nada más lejos para este italiano, cuya obsesión más audaz ha sido la de convertir cierto sector de nuestra economía en industrial. Posiblemente por este objetivo siempre ha planeado negocios con países de alto perfil en ese rubro. El más a mano ha sido Brasil, en donde nunca ha podido sentar bases reales, como aquí sí lo consiguió. Lo último importante fue su paso por China, de la mano del kirchnerismo.
Antes de asumir su hijo al frente de la Casa Rosada, Franco tuiteaba sin ninguna clase de ingenuidad: "Lamentó que durante la gestión kirchnerista se haya desechado un préstamo de China por 10.000 millones de dólares para construir el Belgrano Cargas. Mi sueño de los últimos años fue construir el Belgrano Cargas. Luché y conseguí un préstamo de China. Fue desechado. Los funcionarios que se van debieran explicar en la Justicia porque se optó por un crédito de 2550 MM USD y no se construyó el Belgrano", acotó, como si fuese otro empresario más.
"Los kirchneristas son los que más resisten por estas horas la presencia de Franco Macri en Diputados: Temen que hable demás y los deje expuestos por los negocios con De Vido durante los gobiernos de Cristina y Néstor" (dixit).
El padre del presidente es motivo de varias polémicas. La de su participación en Correos, que el kirchnerismo le quitó, y en las últimas horas una supuesta irregularidad en la concesión de Avianca, línea aérea colombiana. Antes, su nombre surgió de la mega investigación Panamá Papers. Será el Poder Judicial el que pueda decirnos si hay culpabilidad o no y en qué grado. De lejos, muy de lejos, sería más que oportuno que el padre de Macri no sea tan protagonista de una realidad, en la que se juegan, al menos, dos modelos, dos visiones de país.
Franco Macri ha tenido una relación increíble con su hijo, desde que el díscolo heredero intentó hacer su propio camino. Desde la psicología alguien podría explicarlo mejor, pero es evidente que ambos suelen chocar en opiniones, métodos y manejos empresariales.
Erase una vez los 90 y el peronismo de gala.
Franco es el empresario que Mauricio no quiso ser, hace rato. Y en política esto tiene bastante valor: cada uno "es" por lo que hizo. No se deben nada, si se quiere. Pero hasta el final uno será el padre y el otro el hijo.
Franco Macri podría convertirse en el héroe que la historia le niega, si dejara de complicar a su heredero. Sería un paso al costado que se le reconocería, en tanto entendiese que el momento del país es casi decisivo para el futuro de los próximos 20 años.
Le debe al país, antes, algunas varias explicaciones.