Ocurrencias en seguridad: un gobierno de "motochotos"
Para el Gobierno, toda persona que va en moto es potencialmente un delincuente. Fuerte, ¿no? La ocurrencia de obligar a quienes usen ese tipo de vehículos a exhibir en un chaleco y en el casco la patente del vehículo resulta, posiblemente, de varios errores de concepto:
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1- Un diagnóstico erróneo de cómo enfrentar los seguridad
Asume que de la forma en que las policías lo están haciendo no funciona, pero en lugar de cambiar sus métodos de abordaje, terceriza la decisión en la población generando un complejo entramado de obligaciones que tampoco sabe si podrá controlar eficientemente.
2- Subestima a quienes viven de robar
El Gobierno desconoce que mientras se implementa la obligatoriedad de la medida, los que participan de la economía del delito ya están encontrando alternativas y nuevas trampas a las que, una vez más, si el Estado no se despierta, llegará tarde para solucionar, cuando no con "ideas locas" como las que encuentra en papers viejos de otros países.
3- Una mirada porteña del país
Agitados, posiblemente por el "ya te ataca un motochorro en vivo", como parecen desear permanentemente las cadenas televisivas de noticias, lo creen un diagnóstico mediático y renuncian al rol de gobernar la seguridad. Caen en una trampa y miran al país desde la pantalla de TV caliente que multiplica escándalos y no le pone el ojo a la realidad con aplomo.
4- Copio y pego políticas
La ocurrencia también puede resultar de haber visto de reojo, sin profundizar, la experiencia colombiana. Sin embargo, la raíz de la determinación de aquel país es la otrora proliferación de sicarios que disparaban a sus víctimas desde motos, en una situación generalizada. Hubo consenso social para aplicar la norma en función de la masividad de los hechos de sicariato, en un mometo en que el crimen narco todo lo dominaba y también se prohibió que las motos fueran montadas por dos personas a la vez.
5- Desconoce las metas prácticas de la medida
La implementación generará un nuevo negocio: generar chalecos e imprimir patentes; más costos en los usuarios; mayor malestar social habida cuenta del rechazo generado y... ¿qué espera? ¿Que los policías estén controlando un "Alcoyana-Alcoyana" de patentes, chalecos y cascos todo el tiempo? ¿Esta policía que ya tenemos? ¿Ampliarán la fuerza solo para controlar eso? ¿En qué cifra esperan disminuir la comisión de delitos con motos?
Los más probable, ante lo azaroso de la ocurrencia oficial, es que en 3... 2... 1... se anuncie un nuevo marcha atrás en una medida inocua, poco estudiada o -concedamos el derecho al error, una vez más- mal concebida.
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