ver más

Escuchar (las escuchas)

Es moda del verano: difundir y hacer circular aquello destinado a lo privado, con impacto en lo público. Más allá de las operaciones, la llave es la transparencia.

Del latín vulgar ascultāre, latín auscultāre.

1. Prestar atención a lo que se oye.

2. Dar oídos, atender a un aviso, consejo o sugerencia.

3. Aplicar el oído para oír algo.

4. Hablar o recitar con pausas afectadas.


De pronto un día todo se hace público. Todo, hasta lo más recóndito. Tus registros de teléfono, lo que hablaste en esas llamadas, las conversaciones privadas dentro de tu casa, la información de tu actividad digital, el intercambio de intimidad cuando lo hiciste las fotos de tu herederos. 

Sería un mundo al desnudo. Y otra que tetazo, amigos..

Es un escenario de un mundo horrible pero cada vez más probable, más cerca de lo real que de la fantasía. Ya lo describió.el escritor de "Blade Runner", Philip K. Dick. La paranoia como respuesta oficial ante el descalabro del orden social. Sin más que control estricto, el Estado no puede amagar en nada. Buena parte de las novelas del escritor versan sobre este asunto, nada menor: Una de ellas en especial: "El hombre en el castillo". 

Si Kafka pudo hacer más tangible la burocracia, a Philip K. Dick le damos el crédito del relato paranoico.

Una de las modas del actual verano en este país es la proliferación de lo que se llaman vulgarmente "escuchas". Se trata de recortes de realidad, fuera de contexto (o no), que evidencian intereses en hacerlas conocer, provocando perdedores y ganadores. Más allá de cualquier análisis y antes de avanzar diré que las "escuchas" se me revelan como más basura, en la ya decadente vida social y cultural que transitamos. Vengan de donde vengan.

¿Quién quiere que nos detengamos ante ellas? ¿Por qué construir una verdad, partiendo de retazos arbitrarios? ¿Cuál es el procedimiento para su circulación e irrupción? Una mitad o una mentira, a medias, ¿para qué nos serviría, como cuerpo social?

Que quede clarísimo: no niego ni afirmo nada sobre lo que se oye en estas "escuchas" de temporada verano 2017. Sí, afirmo, que, por sí mismas, no tienen más valor que un chisme de barrio, un comentario fabulado de peluquería, un chusmerío que carcome sin otro objetivo que el daño, cuando no la injuria o la condena social. ¿No les gusta su vida? Hay todo un mundo esperando. Pero que ninguna "escucha" plantada nos corra del objetivo.

En este caso, un amplio arco que va desde Parrilli hasta Angelici, el último fin debe ser exigir el esclarecimiento, mediante los mecanismos de la Constitución, comunes a todos los que habitamos este país: la justicia. Es el poder republicano menos afín a la transparencia de su accionar. Pero esto sería una consecuencia de la debacle y no la causa para validar estos métodos. Varios de ellos se imponen extorsivos. 

Stiuso, Jaime. El "escuchador serial".

Las "escuchas" podrían tener ese paralelo con los mensajes mafiosos: dicen algo pero no todo, quedan a mitad de camino, siembran confusión y, en definitiva, nos coloca un nuevo obstáculo en busca de verdad, justicia y reparación. No las creo democrática, menos que menos inapelables.

"La idea que subyace a esta tendencia aperturista es muy sencilla: la transparencia informativa en las actividades de las instituciones poderosas es un factor disuasorio de la mala praxis. Cuanto más informada, conectada y organizada está la ciudadanía, menos probable será que los líderes políticos y empresariales favorezcan sus propios intereses en detrimento del interés público".

La cita es del libro "Macrowikinomics" y parece poner algún valor noble en esta carrera de "escuchas" y buchoneos. No hace falta ser un avezado periodista para darse cuenta que detrás de las conversaciones privadas y ahora públicas surge el poder de los espías locales. Con o sin legajo oficial. Fuera de nómina o siendo parte de eso que llaman "fondos reservados". 

Es tan profundo el impacto de esta corporación que los espías ya tienen periodistas preferidos o camuflados, jueces afines, políticos apretados y un tremendo etcétera.

"Como herramienta de regulación, la transparencia aporta la seguridad de que se cumplan las normas (...) No estamos diciendo que con la transparencia se puede prescindir de una mejor reglamentación en los Estados y las instituciones internacionales, pero estamos convencidos que una mayor revelación de datos y un incremento de la participación cívica en los sistemas de reglamentación constituirían un magnífico complemento  para los sistemas de control tradicionales".

Ignoro si los autores de "Macrowikinomics", Don Tapscott y Anthony Williams, conocen de las andanzas de Jaime Stiuso. Pero la verdad que ambas citas le caben bastante al hombre que sabe todo de todos y dice poco de pocos.

Más transparencia. Es por allí que los Stiuso quedan más que al descubierto. Y en ese tramo es que la democracia recobra sentido de igualdad. Parece ciencia ficción, la afirmación. Y en ese caso también Philip K. Dick ya lo escribió en sus cuentos y novelas. 

Nada más perdurable ante la imposición de las "escuchas" que un buen baño de literatura de estricto paladar negro.