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Los únicos rivales que Cornejo no logra doblegar

Son los miembros de la Corte provincial. El gobernador triunfó con la destitución de la fiscal Anabel Orozco.

En el clímax de la campaña electoral, la Corte provincial sacó una acordada que enfureció a Alfredo Cornejo.

La pieza, firmada el 18 de este mes por Pedro Llorente, Omar Palermo y Julio Gómez, dispuso una serie designaciones para las cuales utilizó el crédito de dos vacantes que, a ojos del Poder Ejecutivo, hubiera sido necesario cubrir.

Como consecuencia de esta decisión, la Corte no nombró a un nuevo secretario de primera instancia para la Justicia de Flagrancia, a pesar de que contaba con fondos para hacerlo ¿Fue un hecho menor? El Gobierno considera que no. En el Poder Ejecutivo entienden que esto afecta al servicio de Justicia y, a la larga, a la seguridad, que es su prioridad.

Precisamente, Flagrancia en una de las áreas de la Justicia más importantes para el Gobierno, porque es la que juzga a las personas que son detenidas in fraganti cuando cometen un delito. Esto significa que rápidamente el culpable termina preso. Agilidad y encarcelamiento de personas son las dos cosas que Cornejo le reclama todo el tiempo al Poder Judicial.

Pero en lugar de nombrar al secretario para la Justicia de Flagrancia, la Corte usó la plata disponible para promover y mejorar los sueldos de funcionarios que trabajan para los propios ministros en la Corte. "Subieron hasta cuatro niveles algunos de ellos en la escala salarial", dicen en el Gobierno. Varios de los promovidos trabajan en la famosa Sala 2, donde está Palermo, el rival número uno del gobernador en la Justicia.

El Gobierno considera que el caso de los nuevos nombramientos en la Corte es emblemático. Mientras todo el oficialismo daba la pelea electoral, que terminó siendo bastante sencilla, la Corte hizo la suya y contradijo al gobernador, en silencio. Le ganó en su propia cancha.

Con autonomía y sin atender las prioridades de Cornejo, los supremos le pegaron al mandatario donde más le duele. Ante esta decisión de la Sala Administrativa de la Corte, fue amarga la queja del ministro José Valerio, el único supremo que responde al gobernador.

El dilema, para Cornejo, es muy difícil de resolver. El gobernador pretende el poder absoluto, pero a los ministros de la Corte no los puede doblegar con votos en las urnas, como al PJ y al resto de la oposición.

Los ministros, como les corresponde, resuelven con autonomía los destinos de la Justicia, a la cual conducen. Sería mejor para el Estado que entre los dos poderes hubiera armonía, pero no es así. Cada tanto los supremos le muestran al gobernador su poder de fuego con una acordada como ésta. El resto del tiempo pareciera que solamente esperan con paciencia que finalice el mandato de Cornejo. Ellos, se sabe, no tienen fecha de vencimiento.

Un triunfo puntual

El Jury a la fiscal viajera Anabel Orozco, no obstante, le permitió esta semana al gobernador disfrutar de una victoria importante. Inédita por sus características.

Aunque se trató de un caso puntual, fue destituida una fiscal que se había ido de viaje al exterior en medio de una licencia médica. O sea, una fiscal que había mentido para eludir las responsabilidades de su puesto de trabajo.

Cornejo logró aplicarle a Orozco una suerte de ítem aula muy severo. Fue feliz por un ratito: pudo una vez castigar a una integrante de la Justicia y, de paso, le ganó una pulseada a la Corte.

Sus funcionarios tuvieron vidriera para despotricar contra los jueces "vagos" y sus licencias. Incluso algunos han fantaseado con la propia eliminación de la feria judicial. Pero poco puede decirse del futuro. El Gobierno no puede someter a Jury a todos los jueces que se fugan en cualquier momento del año de tribunales. Extremar recaudos y evitar publicaciones en Facebook podría alcanzar para neutralizar la pesquisa.

Por otra parte, Cornejo ganó porque las características del Jury de Enjuicimiento se lo permitieron. Se trata de un tribunal político, en el cual los votos de los legisladores, por número, pesan más que los del los ministros de la Corte. Puede allí controlar a la mayoría, como en la Legislatura.

Fieles al libreto de la "medida ejemplificadora" que pedía Cornejo, los legisladores del radicalismo, con el senador Jorge Palero a la cabeza, mantuvieron la acusación contra Orozco sin fisuras, desde el comienzo hasta el final.

En el PJ, por su parte, surgieron algunas dudas ayer. El relato entre lágrimas de Orozco y sus pesares en la vida conmovieron a algunos, como al diputado Lucas Ilardo. Pero a otros no. En medio de la deliberación del fallo, sin buscar consenso entre sus pares, el senador Eduardo Bauzá anticipó que votaría por la destitución.

El anuncio de Bauzá precipitó, después de una mini reunión aparte de los peronistas, la decisión general de votar por la destitución. Puede haber mediado el cálculo político: no le convenía al peronismo enfrentar al gobernador luego de la derrota electoral y menos ante un caso que enardeció a la opinión pública.

Sin embargo, hubo también algunas explicaciones personales más sencillas y apuntadas al sentido común. "Con la destitución, Orozco sólo pierde el privilegio del 82 por ciento móvil en su jubilación, y me pareció que no se lo merecía", dijo un legislador justicialista.

Los que resisten en la Corte

Con 14 votos en la bolsa de Cornejo, hasta el presidente de la Corte, Llorente, se allanó a la mayoría y votó por la destitución. No así el trío de ministros que ha decidido no darle tregua jamás al gobernador: Palermo, Alejandro Pérez Hualde y Julio Gómez.

El cuarto voto del grupo que propuso solamente suspender a la fiscal por seis meses, en lugar de echarla, corrió por parte de Mario Adaro, quien brindó un gesto a la corporación judicial.

Pérez Hualde es una especie de enemigo íntimo de Cornejo, a pesar de que lo nominó para el cargo nada menos que Julio Cobos, cuando era gobernador. En el caso de la fiscal viajera, fue el ministro que más se esforzó para tratar de convencer al tribunal de que Orozco había cometido apenas una falta administrativa.

El fracaso de los ministros anticornejistas de la Corte es un dato anecdótico. Lo importante es que, otra vez, plantaron bandera frente al gobernador.

Cornejo estuvo muy atento a todas las repercusiones de la destitución de la fiscal Orozco. Especialmente cuando surgió el interrogante de si el voto en contra de varios ministros de la Corte había sido un gesto en su contra.

El gobernador ha dicho que desearía que los jueces de la Corte debatieran públicamente con él. "Son ellos los que tienen que contestar", masculló en su intimidad, otra vez, este jueves. Difícilmente eso pase.