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Irrigación pasó a planta a 36 empleados y hay polémica en la UCR

El diputado Villegas se quejó porque los ingresos no fueron por concurso y criticó la falta de transparencia en el organismo. Sin embargo, otro radical, Alejandro Genari, avaló con su firma las designaciones y sostuvo que no hubo acomodos. Los dos son candidatos a la conducción.

Irrigación sumó 36 empleados a la planta permanente y la polémica por estas designaciones terminó enfrentando a dos candidatos radicales que aspiran a conducir el "Gobierno del Agua".


La resolución 639 fue firmada el 29 de diciembre pasado por el superintendente José Luis Álvarez y los miembros del Honorable Tribunal Administrativo del organismo. Es usual que cada fin de año se pasen a planta a los empleados que tienen más de tres años de antigüedad y que son aprobados para ello por sus jefes, además de contar con el acuerdo del sindicato. Así funcionan las cosas en Irrigación. Pero no todos están de acuerdo con el sistema.

El diputado radical Gustavo Villegas lleva un tiempo poniendo el ojo en el manejo del personal. Sospecha que, en el final de la gestión del justicialista Álvarez, se está haciendo ingresar a mucha gente a Irrigación y por ello es el principal crítico de los últimos nombramientos.

"No se si está bien o mal hecho esto, pero los ingresos tendrían que ser por concurso", sostuvo el legislador.

Villegas aseguró que al menos un funcionario político (el subdelegado del río Atuel, Fabían Bujaldón) consiguió el privilegio de pasar a la planta estable sin contar con la antigüedad suficiente y dijo que faltan difusión y transparencia en estas decisiones: "En Irrigación son como el Vaticano. No publican nada y los nombramientos no pasan por la Legislatura. Estas cosas deberían salir en el Boletín Oficial, como hace el Gobierno de la provincia", afirmó.

Sin embargo, hay un dato que no es menor: otro radical, Alejandro Genari, firmó la resolución 639 de pases a planta y defendió la decisión..

Genari es consejero por el Río Mendoza en Irrigación y miembro del Honorable Tribunal Administrativo (HTA). El HTA interviene en todas las decisiones que tienen afectación presupuestaria y debe convalidar los nombramientos propuestos por el superintendente.

El funcionario (quien ejerce la función ad honorem porque hoy tiene un cargo en el Gobierno Nacional) aclaró ante la consulta de MDZ que en 2014 votó en contra de 20 nombramientos, porque detectó acomodos. Pero sostuvo que esta vez fue distinto.

Genari revisó las listas de aspirantes. Se detuvo en un empleado de apellido Pettignano, pero no detectó que fuera un acomodado del PJ. Defendió incluso la incorporación de Bujaldón, por ser un ingeniero que hace más de una década que trabaja en Irrigación.

Avaló, en definitiva, todas las designaciones de 2016. "Son todos empleados que trabajan y que no tienen cargos políticos", aseguró, en franco contraste con la opinión de su correligionario Villegas.

La pelea por el sillón

El justicialista Álvarez termina su gestión en marzo y, a partir de allí, el gobernador deberá decidir quién será su sucesor. El pliego del candidato tendrá que tener luego la aprobación del Senado provincial.

Hay silencio por ahora respecto de esta decisión. "Alfredo es inescrutable, pero la lista de candidatos es muy corta", aseguran en el oficialismo. Pero está claro que la designación está provocando ruido y confrontaciones en la UCR.

Tanto Villegas como Genari lideran la lista de candidatos. El alvearense Villegas ha conseguido tener protagonismo en asuntos vinculados al manejo del agua. Por ejemplo, a fines de diciembre, tuvo un lugar en la foto del llamado a licitación del dique Portezuelo del Viento, junto a Cornejo y el propio ministro del Interior de la Nación, Rogelio Frigerio.

Genari tiene otro perfil. Es un técnico. Sin embargo, es uno de los pocos mendocinos con cargo en la gestión de Macri. Su puesto es el de coordinador de Unidad para el Cambio Rural (UCAR), un organismo del Ministerio de Agroindustria que se encarga de administrar financiamiento internacional para obras agrícolas. "Todas las obras grandes para Mendoza vienen de ahí", sostiene.

Al amparo del tironeo radical y del habitual silencio que rodea a las decisiones en Irrigación, la gestión saliente se mantiene al margen y ha dado muy pocas explicaciones por la designación de 36 empleados. "Estamos por debajo del número de empleados que recibimos", dijo ayer un funcionario cercano a Álvarez. Justamente, uno de los compromisos asumidos en 2012 por Álvarez es que se iba a ir sin sumar más empleados que los que tenía cuando arrancó: 578.

No ha habido ninguna otra explicación oficial. A pesar de que Villegas dice que no sólo ha crecido la planta permanente de Irrigación, sino también la de personal temporario, donde habitan contratados que van sumando antigüedad y derechos que en el futuro podrían habilitarlos para dar el salto a la estabilidad definitiva.