La violencia no se combate con violencia
La marcha #NiUnaMenos en una Mendoza conmocionada por tres asesinatos de mujeres, terminó de la peor manera. Lo había advertido la madre de María José Coni en medio de la marcha, cuando se dio cuenta de que no allí no solo estában presentes los mendocinos que quieren que se termine la violencia. Pidió silencio y respeto. Eso es lo que quienes han tenido una fatal pérdida necesitan y son ellos los únicos que podrían reaccionar impredeciblemente, aunque en mediod e su dolor, no lo hicieron.
Sin dudas, hubo intenciones de algún grupo de que todo terminara así.
El camino que los mendocinos buscamos es unirnos en contra de todo tipo de violencia, no esto que se puso de manifiesto en la Legislatura.
Pero no todos pensamos igual: hubo quienes se "subieron" a una movilización que tendría que haber sido un respetuoso acompañamiento a los familiares de las víctimas -por otro lado, presentes en el lugar- llevando consignas que no tenían nada que ver con los femicidios y portando herramientas para engendrar más violencia: aerosoles con los que pintaron muros en el centro y en la Casa de las Leyes, piedras que arrojaron coordinadamente al finalizar y con las cámaras de TV transmitiendo en vivo.
Mendoza necesita que se discutan los temas pendientes y que nos colocan en situaciones de indefensión ante la violencia machista.
Esa discusión se ve demorada por los que prefieren el caos. Solo en ese contexto subsisten políticamente y está más que claro que poco les importa si matan mujeres o no: solo buscan alterar las condiciones sociales para transformar la confusión en su única oportunidad de llamar la atención.
Ya en el pasado reciente supimos de irresponsables dirigentes gremiales y políticos, que ya habían sido desalojados del poder mediante las urnas y muchos responsables también de una crisis inédita de la provincia, que convocaban a un "Mendozazo". La sociedad toda les dijo que estaban equivocados. Que el presente que nos acucia no se soluciona con el retorno al pasado, sino buscando salir hacia adelante.
Los disturbios generados en la Legislatura son un atentado contra la paz de todos los mendocinos.
Por ello, deben ser identificados sus promotores y es la Justicia la que debe ponerse de pie también ante ellos, así el resto de la sociedad, la que quiere convivir en paz, puede construir una Mendoza sin violencia y en donde no haya lugar para los violentos.
Basta de violencia.

