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Teatro (Las tablas que ya pisó Lanata y las que D´Elía quiere compartir)

El filósofo Alain Badiou desarrolla una teoría interesante y actual para nuestros días: "el teatro es esencialmente una forma del Estado". La farsa y la comedia, de la manito.
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Del latín theātrum, y este del griego θέατρον théatron, de θεᾶσθαι theâsthai "mirar".

1.Edificio o sitio destinado a la representación de obras dramáticas o a otros espectáculos públicos propios de la escena.

2. Sitio o lugar en que se realiza una acción ante espectadores o participantes.

3. Escenario o escena.

4. Lugar en que ocurren acontecimientos notables y dignos de atención.

5. Arte de componer obras dramáticas, o de representarlas.

6. Acción fingida y exagerada.

El domingo pasado, un informe del periodista Maxi Montenegro hizo referencia al progreso laboral de la prole íntima del gorila peronista más encumbrado del siglo XXI, Luis D´Elía. Pudimos enterarnos no sólo la cantidad de hijos que tiene el dirigente amigo de Fernando Esteche (algo así como un espía de la KGB en la intacta SIDE o cómo se llame ahora), sino de lo que perciben mes a mes, desde hace varios años, y de la mayor gracia: todos ellos responden a un único empleador: la ANSES.

Luis D´Elía, que utiliza Twitter como si fuera un logro tecnológico equiparable al conseguido bastante a medias con el lanzamiento del avión "peronista" Pulqui, le respondió al periodista Jorge Lanata, durante la misma emisión del informe. Lanata le respondió, al aire. Y Luis hasta incluso el miércoles último continuaba defendiendo a sus hijos, de los "oligopolios", "la corpo" y "del interés oligárquico".

Mientras tanto, el gorila peronista (lo que no sería más que una de las 4872 contradicciones de eso que se llama sin mucha demarcación peronismo), se codea con lo más granado de la política argentina: el de la KGB criolla, el motoquero imprentero y el ex vice gobernador de una provincia que dejó en ruinas.


D´Elía, uno de sus hijos, propuso que Lanata aceptara compartir un teatro con su padre, para aclarar todos los puntos en lo cuales, supone el interrogado, se difama y se mancilla (esto lo digo yo) el buen nombre y las nobles acciones del dirigente político. Lanata también le respondió: " 


En 2008 Lanata debutó en el teatro con el espectáculo "La Rotativa del Maipo". Desde allí se registra el debut teatral del periodista, a todas luces un paso de comedia en su carrera. Luis D'Elía mandó este desafío varios años después. El destiempo es una de las características del peronista gorila, también puesto a trabajar como enjaulador de seres humanos clasificándolos como animales.

A mí me aburre Luis D'Elía, muchísimo. Ni gracia me hace, a esta altura. Es un hombre en blanco y negro, su pensamiento es antiguo, casi oxidado. Es un corrupto y un extorsionador, un hombre que piensa más corporativa que democráticamente. Es un actor que haciéndose el marginal va encontrando su espacio político en lo más residual del fanatismo glorioso que nos dejó un país devastado.

Por eso preferí asociar su pedido de ir al teatro a debatir con Lanata con algo más edificante. Me refiero a ciertas ideas del filósofo Alan Badiou, quien es uno de los mentores de un nuevo comunismo en el mundo. Tampoco es un pensador tan exitoso en sus apreciaciones políticas (en su momento fue más que partidario de la ola populista que parece llegar a un fin de ciclo en nuestro continente).

Alain Badiou, el multitraducido pensador, un ayatollah del actual teatro argentino 

Pero Badiou, en varios de sus libros, resulta atractivo, original, audaz y creativo, lo que suelen ser atributos valorables, más allá de compartir su núcleo ideológico. Dice, por ejemplo: 

"Las políticas progresistas, en América del Sur, no eran de ningún modo revolucionarias y, menos aún, comunistas. Se trataba de políticas de tipo welfare state, que consistían en una recuperación parcial del retraso social de grandes países capitalistas (Brasil, Argentina), de países donde dominaba la renta petrolera (Venezuela) o de países menos importantes en lo económico, pero cuya historia política era compleja y a veces prometedora (Bolivia). En esos países las "reformas" se parecieron a las que hace mucho tiempo se hicieron en los países imperialistas -en los Estados Unidos desde la presidencia de Roosevelt, en Europa después de la última guerra mundial-, reformas que dejan intacto lo esencial de la base capitalista de la producción y de los intercambios. Además, esas reformas tuvieron lugar sin que se cambiara nada en el marco general del Estado".

Teatro del populismo o el fracaso del crecimiento: "Nada cambió en el marco general del Estado", según Badiou.

Hay varios libros de Badiou en español, más allá de su recomendable "Rapsodia por el teatro (Breve tratado filosófico), tal vez por ser uno de los intelectuales que propone un comunismo más parecido a la realidad que al mito. De allí su fama y acaso la gloria que suscita entre sus devotos lectores. Uno podría pensar en Luis D'Elía cuando el francés afirma: "Hay que recordar que un movimiento masivo no constituye una política, ya que el corazón de una política, en su duración y en su eficiencia, es la organización".

Badiou también es más duro en su universo rojo, no tanto al estilo del que pareciera nos propone Marte, sino los días revolucionarios de Lenin en una Moscú convulsionada: "Las elecciones son una falsa representación del cambio, y sabemos que aquellos que representan al pueblo también están actuando la representación".

En la misma línea, el filósofo propone reaccionar ante lo que denomina "la revancha de las fuerzas reaccionarias", en los siguientes términos: "El problema consiste, en todas partes, en desarrollar la preparación ideológica de la opinión mediante una renovación de la propaganda intelectual de tipo comunista. Y en hacer que ciertos intelectuales se vinculen con el proletariado nómada en todos los lugares que las circunstancias lo permitan: los obreros inmigrantes y los refugiados en Europa, las masas campesinas pobres y las masas semiproletarias de las grandes ciudades de Africa y también sin duda de América Latina. Hay que hacer existir un diario mundial e investigar. Todo eso debe hacerse con la mira puesta en una Organización Comunista Mundial del Proletariado Nómada".

Parece un capítulo de la serie "Marco Polo", aunque sospecho que Netflix no daría lugar a Badiou en su grilla de proyectos épicos. Su teoría del Estado como Teatro es difícil resumirla. Aquí un intento de su propio puño (en alto, obvio): "El Estado moderno no apunta sino al cumplimiento de ciertas funciones, a modelar un consenso de opinión. Su dimensión subjetiva sólo consiste en transformar en resignación o resentimiento la necesidad económica, es decir, la lógica objetiva del Capital...".

En un país que discute tanto de política, apenas leyendo titulares de diarios o declaraciones de sus políticas sin un contexto, los libros sobre filosofía y ciencia política merecen la oportunidad de ser consultados. Quizá allí, en ese proceso de formación, comience el verdadero disenso y la más formidable actitud democrática individual: en las preguntas que disparan autores mediante sus planteos, en la variedad y amplitud que podamos ser capaces de entender de ellos, en una postura menos uniformada. 

Si alguna reserva moral poseen los libros, seguramente es favorecer la libertad, incluso la de pensamiento

Argentina sigue atada a las ideas que ya fracasaron, una y otra vez. A veces somos esclavos de nuestros propios desencantos. Por eso leer es una actitud superadora: nos da mas elasticidad de pensamiento, más agilidad en lo creativo, mayor poder para tomar decisiones.

Y sí, amigos, Badiou no ha inventado el agujero del mate. Pero sólo lo supe después de leer un par de sus libros. Pero nada es en vano a la hora de leer: nada se pierde, todo se transforma.