Las 3 razones de Rafecas para archivar la denuncia de Nisman
Semanas después de la solicitada donde se reclamó la destitución del juez federal Daniel Rafecas por desestimar la denuncia de Alberto Nisman contra Cristina Kirchner y parte de su Gobierno, el magistrado habló en el programa "Cambio de aire" ( MDZ Radio) y justificó la polémica decisión.
Rafecas resumió su decisión en tres puntos centrales que lo llevaron a concluir que el Gobierno anterior no tuvo intención de encubrir a los acusados de haber impulsado el atentado a la AMIA. Para él, a la expresidenta y al excanciller Héctor Timerman no le corresponden las acusaciones de Nisman.
1- "La denuncia tuvo lugar dos años después de la firma del Pacto con Irán y sin que éste entrara en vigor porque había sido declarado inconstitucional".
2- "Las órdenes de captura de Interpol (a los iraníes acusados del atentado de la AMIA) se mantuvieron. El fiscal sostenía que el Gobierno quería dar de baja a las órdenes de captura, pero la ley dice que el único que podía modificar las notificaciones rojas de Interpol es el juez de la causa, no el Gobierno".
"La denuncia de Nisman, o sus sospechas, no tenía una base legal. El artículo 81 no está citado en la denuncia de Nisman", subrayó en diálogo con Eduardo Ripari y Roxana Badaloni.
3- "El único contacto formal entre Héctor Timerman e Interpol fue una carta que le envió Cancillería 15 días después de la firma del Pacto diciendo que la firma del tratado no modificaba en nada las notificaciones rojas y que sólo lo podía hacer el juez de la causa".
Por otra parte, Rafecas se refirió a las escuchas donde Luis D'Elía y Alejandro "Yussuf" Khalil y ratificó que no complican la situación judicial de Cristina Kirchner ni del resto de funcionarios acusados por Nisman. "Hubo una confusión o tergiversación. Durante 3 años y medio, estuvieron intervenidos por orden de la UFI Amia los teléfonos de Khalil, Espeche y D'Elía. Se recogieron miles de horas de charlas".
"La denuncia acompaña 300 conversaciones que Nisman consideraba comprometedoras. En esos 7 días que me tomé escuché las conversaciones y concluí que lejos de ser prueba, no hay una sola intervención de un solo funcionario del Gobierno argentino. Y de las conversaciones surge claramente que estos personajes, que sí hacían lobby, chocaban con la posición de Cancillería, que quería sentar en el banquillo a los iraníes", continuó.
Incluso, según dijo Rafecas, "trataron a Timerman de 'ruso de mierda' porque la Cancillería frustraba el lobby. D'Elía es el que toma contacto con algún funcionario y es el que transmite las respuestas del Gobierno diciendo 'no se puede, hemos fracasado'".

