Los funcionarios "eternos" de la Legislatura
La firma del Secretario Legislativo de la Cámara de Diputados, el radical Jorge Manzitti, figura al pie de casi todas las leyes que se aprobaron en la provincia en los últimos 29 años. Nadie tiene ese récord ni existe funcionario político que haya contado con una estabilidad tan extendida en su puesto.
Hay alguien, de todos modos, que lo sigue relativamente de cerca. Es el Secretario Habilitado de la misma cámara legislativa, el demócrata Andrés Grau, quien administra los fondos y el personal de Diputados desde 2000. O sea que ha tenido 16 años de gestión ininterrumpida, con cambios de color político que no alteraron su continuidad en el cargo. Un detalle: nunca en todos esos años el PD ganó una elección.
Grau tiene 67 años y Manzitti casi 70. Consiguieron sus trabajos gracias a la política y cobran sueldos casi iguales que los de los legisladores. Este año, ambos se jubilarán, y por todo lo dicho, el retiro será noticia. Si habrá o no un cambio institucional en la Legislatura a partir de este hecho es lo que está por verse.
Es que, por lo menos el PD, después de haber ocupado 16 años ese sillón, considera que el cargo de Secretario Habilitado le pertenece y es su patrimonio. En una era donde asoma el concurso de los puestos del Estado, la política intenta imponer sus mismas reglas de siempre: manejar los cargos por la vía del pacto.
Ciertamente hay un proyecto para modificar el reglamento de la Cámara de Diputados, impulsado por el radical Néstor Parés. Hace 14 años que no se hace ningún cambio y el momento de hacerlo podría haber llegado.
Se cae de madura la necesidad de quitarles a los cargos de Secretario Habilitado y Legislativo su privilegio de eternos (hoy hace falta conseguir dos tercios de los votos de la cámara para destituirlos) para asimilarlos a los del Senado, donde los funcionarios que desempeñan esos roles entran y salen con la gestión de turno.
Sin embargo, hay algo que en el proyecto de Parés no cambia. Si se vota su reglamento, los nuevos secretarios serán propuestos por el Presidente y no serán elegidos en función de sus méritos personales. Porque tener poder es manejar cargos.
La historia de Manzitti
El más viejo de los secretarios llegó a ese cargo en el año 1987. El abogado Manzitti se convirtió en ese silencioso testigo del tratamiento de las leyes tras una carrera política no muy extensa: fue concejal de Godoy Cruz entre 1983 y 1987.
En esa época, ser Secretario Legislativo era algo parecido a ser un juez: para removerlo había que tener causa justificada, además de los dos tercios de los votos.
Esto cambió en la última modificación reglamentaria, de 2002, cuando ya no se consideró necesario detectar una irregularidad para destituirlo. Sin embargo, nunca nadie amenazó la estabilidad de Manzitti.
La suerte de Manzitti le permitió tener otro breve ejercicio en las bancas. Entre 2000 y 2002 fue diputado provincial. No se puede dudar que ha sido una persona afortunada: había sido el que le seguía en la lista de candidatos a César Biffi, por lo cual, cuando Biffi se convirtió en intendente de Godoy Cruz, Manzitti tuvo la posibilidad de completar su mandato.
Durante su breve actividad legislativa, tuvo fama por haber sido co autor, junto al radical Fernando Armagnague y el demócrata Alberto Aguinaga, de un proyecto que intentaba regular la actividad periodística y crear un tribunal de ética para la prensa.
El proyecto de ley mordaza no prosperó, pero Manzitti aprovechó para marcar sus críticas hacia la prensa y los periodistas políticos. "Presumiblemente, como humanos, (los periodistas) necesitan reglas", lanzó en una columna del diario Los Andes.
En 2002 volvió a la Secretaría Legislativa, donde siempre se ha mostrado muy reservado. Sus colegas en la Legislatura lo califican como una persona "correcta y honesta".
Por su perfil bajo y sus opiniones sobre la prensa, su nombre no volvió a aparecer en los diarios. Hasta junio de 2009, cuando en una escribanía de Capital le disparó con su arma a un delincuente que pretendía perpetuar un asalto y lo dejó cuadripléjico.
La historia de Grau
Sin título universitario, pero con la experiencia en administración de empresas a su favor, Andrés Grau se vio favorecido por un acuerdo político del PD con el oficialismo de entonces que lo sentó al frente de la Secretaría Habilitada en el año 2000. El presidente de Diputados era el radical Eduardo Cichitti.
Pese a tener un perfil extremadamente bajo, Grau tiene más experiencia política que su colega Manzitti. Fue diputado provincial entre 1990 y 1994, años en que llegó a presidir el bloque del PD. En 1999 compitió por la intendencia de Godoy Cruz con Biffi y perdió por pocos puntos.
Después lo designaron como el Secretario Habilitado de Diputados, pero tuvo y tiene militancia partidaria: presidió el PD y hoy es uno de los hombres de confianza de Carlos Balter, su actual titular.
A Grau jamás se lo ve en los pasillos ni en las sesiones de la Legislatura, pero por su despacho pasa el manejo de personal y todos los registros contables de Cámara de Diputados. Maneja un presupuesto de 300 millones de pesos. También es quien guarda las declaraciones juradas de los legisladores de la Cámara Baja.
Paradójica es la situación de su partido hoy en la Legislatura. El PD tiene sólo un legislador, Marcos Niven. Después de Niven, el máximo representante demócrata es él, a pesar de que, por su cargo, nadie lo busque para escuchar sus opiniones políticas.
Pero ese Partido Demócrata, hoy reducido a su mínima expresión, es también uno de los socios del radicalismo en el frente Cambia Mendoza, la alianza general que formó Cornejo para ganarle las elecciones al PJ.
Su capital personal tal vez sea mayor al que tiene como representante de un partido. Un capital formado en los largos años que lleva manejando las cuentas de todos sus rivales políticos en la Legislatura.

