Las sombras sobre el segundo semestre
Algo diferenció siempre al estilo de Alfredo Cornejo con el de Mauricio Macri: el gobernador no suele mirar la realidad a través del prisma de la alegría y del optimismo.
Eso se notó en la campaña electoral de 2015. Si bien Macri se ocupó de trazar líneas acerca de los problemas del país, nunca llegó al punto de los recordados enfrentamientos entre Cornejo y Francisco Pérez por el estado en que estaba la provincia.
Y las diferencias se vuelven a dar ahora en cuanto a las perspectivas para el segundo semestre de este año. Bastante alejado del panorama alentador que baja desde la Casa Rosada, el gobierno mendocino avisora que la segunda mitad de 2016 no será buena en Mendoza. Y sobre todo por algunos aspectos sociales.
Cornejo ya sabe que, en el tramo inicial de su mandato, lo suyo no fue una luna de miel con la gente. No hubo enamoramiento, el vínculo fue más pragmático. Una especie de crédito abierto, del que todavía está convencido de que puede echar mano.
Los acontecimientos y las decisiones políticas nacionales, sobre todo el ajuste de tarifas, terminaron por perjudicar en estos últimos meses el vínculo del gobierno provincial con lo que fue la base de su electorado.
En los sectores más vulnerables el impacto de las subas de tarifas se logró apaciguar de alguna manera con el mantenimiento de subsidios.
Sin embargo el ajuste tarifario pegó de lleno en el sector que votó a Cornejo: la clase media.
En ese sentido nadie puede por estos días, pronosticar acerca de hacia dónde derivarán los topes judiciales impuestos al aumento del gas y de qué manera se implementarán los topes del 400% acordados con la Nación que vencerán, indefectiblemente, a finales de este año.
La preocupación oficial por los meses que vienen esta en otro lado, si se quiere, inesperado. Las condiciones climáticas de la provincia prometen un verano con incendios y con una temporada de granizo fuerte en los sectores de la producción, que el Estado en las condiciones actuales no está capacitado para afrontar si toma en cuenta, por caso, cómo quedaron los aviones que forman parte del equipo para combatir la piedra.
Habrá que seguir muy atentamente si, como se está analizando, el ministerio de Producción no termina impulsando el demorado seguro agrícola para paliar lo que se viene.
Hasta aquí el gobierno provincia se movió sobre tres pilares para evitar el desmadre producto de la herencia justicialista.
La primera decisión que se tomó fue la de ejercer un fuerte control del gasto público. Nada hace prever que durante los próximos meses esa práctica cambiará.
Otra estrategia fue aplicar una sub ejecución importante en los recursos destinados a obras públicas. El presupuesto 2016 asignó algo más de $400 millones para infraestructura que, además de ser muy pocos, no se gastarán en su totalidad si no se toma una decisión en contrario.
La idea del gobierno es acelerar el ritmo del gasto en obra pública partir del mes de agosto quizás, pero seguirá dependiendo de la inversión nacional para que alguna mejora en infraestructura se note.
La toma de deuda fue la otra característica. Mendoza se endeudó fuerte en estos últimos seis meses para cubrir el déficit que trepó a los $10.000 millones según el último cálculo establecido.
En trazos gruesos, Conejo logró cumplir con las obligaciones de un Estado quebrado gracias a dos emisiones de bonos por $2.000 millones que fueron destinadas al pago de proveedores y por la colocación de un título internacional por U$S 500 millones.
La toma de nueva deuda no será un problema en el corto plazo. Aunque sí lo será el pago de acreencias anteriores.
El último día de junio opera el vencimiento de un préstamo de $2.200 millones tomado por Pérez con el Banco Nación, que más allá del vínculo político la provincia todavía no logra reprogramar con la Nación.
Cornejo ya consiguió patear dos veces el pago de esa deuda. Una al asumir y la otra vez en marzo. Pero parte del directorio y la línea gerencial del Nación ya consideran que la provincia debe pagar lo que debe sin más dilaciones.
El ministerio de Hacienda, una de las patas en esta negociación, sacó esta semana la única carta que tiene en la mano y amenazó con rediscutir el vínculo de la provincia con el banco que vencerá en diciembre. Pero cuya renovación o no deberá ser comunicada en agosto.
Una gestión personal de Cornejo ante el presidente del directorio, Carlos Melconian, trajo algo de tranquilidad en un clima tenso.
La provincia apunta que esos $2.200 millones se prorrateen a cinco años y a una tasa Badlar más cuatro puntos.
"Mirá, lo vamos a sacar como vos querés. Pero dame tiempo", fue la respuesta de Melconian a Cornejo hace unos días. Mientras tanto, el reloj corre.
Tema uno, la seguridad
El problema de la inseguridad es fuerte. Mendoza enfrenta un crimen organizado incipiente que si bien lo mantiene bastante alejado de situaciones que se viven en otras zonas del país, genera nuestros propios problemas.
En la provincia se registran alrededor de 44 llamados diarios al 911 por hechos de robo agravados con armas, de los cuales algo menos de la mitad de esa cantidad se producen solo en el Gran Mendoza.
La cifra es alta y es una de las pocas estadísticas disponibles en la actualidad para dimensionar el accionar del delito.
No hay que esperar ningún puñetazo sobre la mesa del gobernador en cuanto al accionar de la Justicia, más allá de que las críticas existen en Casa de Gobierno.
Cornejo ha decidido trabajar junto al Poder Judicial ante este flagelo y guardar sus objeciones, sobre todo con algunos miembros de la Corte como Omar Palermo, para más adelante.
Algunos contactos ya se han establecido para avanzar en otra de las reformas que se vienen, tras haber modificado el Código Procesal Penal para hacer más duras las excarcelaciones.
El Gobierno sondeó la alternativa de plantear la unificación de causas, de aquellos que son detenidos por haber cometido delitos de distinto tipo. Si impulsará o no esta nueva modificación, será cuestión de cómo avance la relación entre poderes.
Pensando en la seguridad, está firme la decisión de comprar 200 nuevos móviles para la Policía antes de fin de año aunque existen dudas acerca de la efectividad de lo que se piensa implementar.
Las nuevas unidades vendrán equipadas con tecnología que, entre otras habilidades, permiten escanear al instante las patentes de los autos para determinar si estos son robados o no.
Ya se lanzó una prueba piloto con cinco de estos nuevos móviles que están circulando y que dejaron al desnudo la gigantesca cantidad de vehículos con irregularidades que circulan por las calles.
Pero la efectividad de la nueva tecnología chocó contra a realidad: casi ninguno de los policías que conducía los vehículos, estaba capacitado para manejar una tablet.


