Coimas mendocinas que se pagaban en cuevas porteñas
Testimonios fuera de micrófono de miembros de empresas mendocinas que participaron en proyectos de obra pública en los últimos años siguen dejando crudamente a la vista cómo era el circuito de la coima que sí o sí debían pagarle al Ministerio de Infraestructura de la Nación.
Son revelaciones tensas: fueron partícipes de esas maniobras, no meros testigos. Nunca se negaron a hacerlo, porque implicaba no cobrar y quedarse afuera de otras obras. Y probablemente fundirse.
-
Te puede interesar
La Justicia mendocina le puso un freno a TikTok: las razones
Ninguna duda hay en esas voces del destino del dinero, que era el ministerio conducido por Julio de Vido y su segundo José López, más allá de que nunca negociaron con alguno de ellos.
Una práctica usual para empresas mendocinas que tenían contratos de Infraestructura consistía en liquidar los montos de las coimas en cuevas donde se comercializaba el dólar ilegal durante las épocas del cepo cambiario.
Desde Mendoza salían emisarios con el dinero que se entregaba a "recaudadores" en las cuevas porteñas. "Hacían la opereta de cambio al blue, cuando nadie podía acceder a dólares", se indignan las fuentes. El lugar de la entrega iba cambiando y las escenas se parecían, según dijo un mendocino consultado por este cronista, a las de los videos de La Rosadita.
Se pagaba coima por el anticipo de la obra y ante cada nuevo certificado que liquidaba el Ministerio de Infraestructura. "Si alguna vez no pagabas, no cobrabas más", dicen las fuentes.
Hasta el 10 por ciento del valor de la obra pagaban como coima empresas chicas de Mendoza, aunque el retorno dependía del sobreprecio aplicado en el trabajo a realizar: "Si el monto era más grande, la devolución también", aseguran.
Una fuente que trabaja en una empresa local afirmó que la maniobra era más frecuente en obras viales que en la construcción de viviendas, también solventadas por el Gobierno Nacional, debido a que con las casas existían "mayores controles y menos margen para la devolución".
La sensación de aquellos que tuvieron participación en el pago de coimas para la realización de obra pública es que el "sistema" comenzó a descontrolarse en la última gestión de Cristina de Kirchner, tras la muerte de Néstor.
"El desbande y el ´cada uno para su molino´ocurrió en la última etapa, entre 2014 y 2015", aseguro una fuente local.
Esta misma persona dijo que el temor a quedar manchadas por lo que se está revelando preocupa hoy a casi la totalidad de las empresas de la construcción mendocinas.
Varias veces, dicen, se planteó en las cámaras de la construcción la idea de cortar con la coima. "Digamos todos que no", solía afirmarse en esas reuniones, pero la reacción siempre quedaba en la nada por la sospecha de que algunos de ellos iban a seguir prendiéndose a estas maniobras.

