La salida de Malcorra hacia la ONU, como excusa perfecta
El entorno de Mauricio Macri está dividido entre dos sectores que podrían denominar, una vez más en la historia argentina, como "halcones" y "palomas". Cada gobierno ha tenido sus bandos internos y en muchos casos han sido más de dos. Así, a Alfonsín le tocó dirimir entre los "históricos" y "la Coordinadora", a Menem entre los "celestes" y los "rojo punzó" y al kirchnerismo entre múltiples pequeños sectores que se disputaron la personería política de la "marca", más allá del propio peronismo oficial, el PJ.
En el caso del macrismo, podrían identificarse más de dos focos de poder interno, teniendo en cuenta que se trata de un frente de partidos diversos el que llevó a Macri a la Casa Rosada, pero en general, prefieren alinearse en los dos troncos principales.
Allí lideran, por un lado, el "halcón" Marcos Peña, desde la Jefatura de Gabinete de Ministros, mientras que la "paloma" Emilio Monzó, construye política desde la Cámara de Diputados de la Nación, en donde ha anidado.
Hay referencias de que las discusiones están centradas en las diferencias de criterio en torno a cómo abordar la gestión: gradualismo o shock, tendiendo la mano al resto de la política o atacando fríamente. El que decide, siempre, es el propio Mauricio Macri. Pero el presidente no puede hacer caso omiso al desgaste o crecimiento que produce la pelea en sus referentes.
Por ello, ya se considera, por ejemplo, que si bien Marcos Peña resultó una figura central, cercana e imprescindible para el primer mandatario, tanto durante la campaña electoral como ahora, su cargo no encaja exactamente con el rol para el que lo necesita. Se sostiene que Peña bien podría ser un mejor secretario legal y Técnico, "un Zannini", que un coordinador de un gabinete que es extenso, diverso y que tiene altibajos de calidades de gestión.
Por eso, el anuncio que Macri hará el viernes en torno a sostener oficialmente la candidatura de Susana Malcorra, la canciller, a secretaria general de las Naciones Unidas, es la excusa perfecta para realizar retoques en un gabinete que ya requiere de ajustes funcionales y políticos, pero que si se hacen sin razón aparente, per sé, podría generarle al gobierno una imagen de error.
Con Malcorra en campaña por la ONU, la Argentina podrá exhibirse en la agenda internacional de otra manera y ese mismo tema entraría a competir con la de los medios del país. La situación sería la apropiada para otorgarle un mayor espacio al ministro que desde todos lados reconocen como "en franco crecimiento": Rogelio Frigerio.
"Paloma", el ahora titular de Interior y Obras Públicas responde al "ala política" del macrismo y ha conseguido, con la muñeca activa de Monzó, atraer a los gobernadores ajenos y lo que es más productivo para el devenir cotidiano de la gestión, a sus senadores provinciales en el Congreso.
El quiebre del peronismo es uno de sus éxitos, tanto como el rápido y prematuro acorralamiento de los sectores ultrakirchneristas, que han quedado resumidos a una expresión simbólica en el Congreso y al que no responden los gobernadores.
Pero el casillero que podría dejar vacante Malcorra es una oportunidad para más: hay quienes sostienen que el mendocino Ernesto Sanz espera en su retiro familiar la oportunidad de ser jefe de Gabinete, o reemplazar a Frigerio. Se negó a ocupar la cartera de Justicia en el inicio del gobierno, pero sigue asesorando en las sombras.
Mientras Elisa Carrió buscó el sábado en Olivos afiatar su vínculo con Macri para lanzarse a la candidatura a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires, y despejar las posibilidades de que el macrismo apoye a Sergio Massa como "plan B" para arrancarle el lugar de la minoría a Daniel Scioli o Florencio Randazzo, otro que espera turno para ingresar al círculo del poder es el cordobés José Manuel de la Sota.
Hoy por hoy, el exgobernador no tendría excusas para sumarse a un proyecto que, si se revisara su plataforma presidencial delataría muchas coincidencias con la biblia macrista. Tampoco dio señales hacia el PJ cuando éste buscó integrar a todo el panperonismo detrás de la marca oficial del peronismo. Y ya se había dicho antes que De la Sota encajaría muy bien con un perfil de canciller, sobre todo, para mostrarle al mundo que Macri no es Kirchner, que su gestión es abierta a todos los sectores, hacia adentro y hacia afuera.
Pero todo está por decidirse en los próximos días y el único que define en este esquema de discusión entre bandadas de pájaros políticos es Macri.