Alfredo y Mauricio, un solo corazón
“Ustedes saben el estado en que hemos recibido a la provincia y al municipio. Confiamos en que el ciudadano sabe la gravedad de la situación. También lo sabe de la economía en su conjunto y del esfuerzo que están haciendo el presidente Macri y su gabinete para sacar a la Argentina del pozo en el que está”. Cuando Alfredo Cornejo soltó esta frase el viernes a la noche, la finca San Miguel explotó y los comensales se rompieron las manos en aplausos.
El auditorio era el propicio para dar ese mensaje. El intendente Omar de Marchi consideró al gobernador invitado de honor en los festejos de gala por el 161 aniversario de Luján y el macrismo se respiraba en el ambiente.
“Ustedes saben muy bien - siguió Cornejo tras la ovación- que hemos escondido la basura debajo de la alfombra en los últimos años. Y que la tarea que se está haciendo no es otra cosa que sincerar la economía para lograr el crecimiento sostenible en el tiempo”. Otra vez todos de pie y a aplaudir sin importar, por caso, que la lasagna servida se enfriara sobres las mesas.
Por convicción y también por necesidad, Cornejo buscó aplacar el rumoreo persistente de sus resquemores por el rumbo de la gestión nacional y respaldó estos días, como pocas veces hasta aquí, a Mauricio Macri.
Y la misma actitud se verá el miércoles cuando el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, formalice en Córdoba y ante los gobernadores el esquema del acuerdo para la devolución del 15% de Anses. Un arreglo en el que, seguramente, las provincias perderán plata en esta discusión que involucra el reparto de más de $ 60.000 millones.
El gobierno mendocino ya conoce los trazos gruesos de la propuesta: Macri aspira a comenzar una devolución progresiva y en distintos porcentajes de esos recursos (una parte en efectivo y otra a través de préstamos) hasta llegar al 2019 a una normalización de esos fondos que son retenidos por la Nación desde hace 24 años.
Esa medida fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia, Cristina Kirchner antes de irse la avaló y el propio Macri vetó ese aval de la expresidenta, por decreto a poco de asumir.
Según el borrador de acuerdo que manejan en Peltier 351, la Nación pretende devolver este año el 9% de esas retenciones de Anses y que el 3% de esa devolución se realice en efectivo y que el 6% se haga a través de un préstamo del Fondo de Garantías de Sustentabilidad del mismo organismo previsional.
En 2017 se devolvería también el 9%, aunque el 6% sería en efectivo y el 3% a través de préstamos, para llegar al 2018 a un 12%, para que la normalización del 15% llegue recién en 2019. Y recién allí, todo en efectivo.
La alternativa de los préstamos no es problema para Cornejo, ya que la inflación terminaría licuando la deuda. El asunto para el mendocino es que, por los próximos tres años, Mendoza resignará varios puntos de lo que la Nación debe según la sentencia de la Corte.
El año pasado, las retenciones por el 15% de Anses significaron para la provincia una cifra cercana a los $3.000 millones. Una cuenta a mano alzada demuestra que podríamos llegar resignar alrededor de $1.000 millones en tres años si se rubricara este acuerdo.
“Esto es Argentina: en este país no se elige. Se opta”, fue la resignada frase de un alto funcionario, con el borrador de Frigerio delante de sus ojos.
Pero Cornejo bancará esta salida. Lo habló con Macri hace unos días, cuando se tomó un avión y viajó a Buenos Aires para dar señales de apoyo a la Casa Rosada en lo más caliente de la discusión en el Congreso por la ley antidespidos.
Luego de ese encuentro, volvió a la provincia con la alternativa de congelar por ahora la demanda judicial que Mendoza parecía encaminada a presentar ante la Corte por el retroactivo de esa deuda de Anses.
La propuesta nacional de acuerdo con los gobernadores implica el cumplimiento de la sentencia del máximo tribunal de aquí para adelante, pero para evitar mayores conflictos se evitó meter en la discusión la deuda de los últimos años.
Mendoza acumula allí un reclamo de $8.700 millones que, indefectiblemente, terminará en la Justicia y que, según la estrategia que se había fijado, podría terminar en una compensación de deudas. Pero esto podría suceder más tarde que temprano.
Para no seguir el juego de los gobernadores del PJ que molestó a Macri (la semana pasada se presentaron precisamente ante Ricardo Lorenzetti para pedirle que amplié el fallo por los fondos que los beneficia) Cornejo podría optar por una jugada para dilatar la demanda millonaria.
El presidente sabe que la Corte es impredecible y por ello quiere evitar que los gobernadores se presenten a reclamar lo que les deben en ese ámbito. Allí ya obtuvieron sentencias favorables Córdoba, San Luis y Santa Fe.
Por eso Cornejo podría terminar presentando un pedido de “pronto despacho” ante un recurso que ya fue planteado ante el Gobierno nacional por este conflicto, como paso previo a la denuncia. Es decir, iría otra vez por la vía administrativa antes que por la judicial.
Esta novedad será bien recibida Buenos Aires. Pero aquí en Mendoza alguien no podrá contener la ansiedad.
El Fiscal de Estado, Fernando Simón, es quien más presiona para demandar a la Nación por este asunto.
Extraño giro el del fiscal. Hace cuatro años, cuando era senador provincial del PJ, votó en contra de un proyecto de ley que buscaba forzar a Francisco Pérez a iniciar esta misma demanda contra Cristina Kirchner.
Aunque las razones de la voltereta no habría que buscarla en cuestiones políticas únicamente. Los abogados de la Fiscalía cobrarán honorarios, y millonarios, si la causa llega a buen puerto.
Macri quiso pagar con obras
Como observador de la realidad política, Cornejo cree que ni los gobernadores peronistas ni los integrantes de la Corte son de fiar y por eso se alineó rápido detrás del presidente.
Macri está en su momento de mayor fragilidad política, con la inflación indócil, con la oposición presionándolo por la ley antidespidos y con el sacudón que se viene con los cambios en el gabinete tras la segura salida de Susana Malcorra, quien buscará dar el salto a la Secretaría General de las Naciones Unidas tras su paso de 15 minutos en la Cancillería Argentina.
“Yo trato de ver el largo plazo, los cuatro años de gobierno”, le dijo Cornejo a Macri, en ese breve pero cordial cara a cara que tuvieron hace cuatro días en Olivos.
Tanta buena onda, sirvió al menos para que el presidente soltara un par de anuncios sobre obras públicas para una provincia, como la nuestra, que hasta ahora no había sido de las más beneficiadas en el reparto nacional.
Por allí anda el secretario de Servicios Públicos, Sergio Marineli, tratando de juntar proyectos para sumarse al plan de obras de agua potables y saneamiento en todo el país que fuera anunciado el jueves.
O los funcionarios del IPV, que están viendo de qué manera financian viviendas nuevas tras unos primeros meses de escasez de anuncios nacionales en la materia.
Mendoza necesita construir a un ritmo de 2.000 viviendas al año y en 2016, hasta ahora, está asegurado el financiamiento solo la mitad de esas casas.
Pero Mauricio buscó que Alfredo no se fuera con las manos vacías tras la demostración de tanto apoyo. “Quiero impulsar la construcción de dos hidroeléctricas: anunciemos Los Blancos y Portezuelo del Viento”, se entusiasmó.
Cornejo lo paró. Le explicó que, con la primera de las obras, faltaba un elemento esencial: el gobierno de Cristina había adjudicado la obra, pero sin el proyecto ejecutivo.
Macri levantó el teléfono, habló con el ministerio de Energía y, tras un rato, constató que efectivamente era así. No se podía anunciar una obra que, sin proyecto, no se sabe cuánto costará.
Por eso se soltó la promesa de la presa Portezuelo. Pero para tener más detalles, habrá que esperar un mes. Y sobre todo, para saber de dónde saldrán los más de U$S 1.000 que saldrá construirla.