Hasta acá, ya pasó la parte más fácil
Hasta aquí, Alfredo Cornejo consiguió prácticamente todo lo que se propuso. Como objetivo principal, logró someter a los líderes gremiales estatales para terminar pagando el aumento salarial para este año que estaba pautado. Ni un punto de porcentaje más que el 25%, para demostrar que su liderazgo es fuerte.
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También alcanzó otra meta y fue que Mauricio Macri lo sostuviera con millonarios auxilios mensuales, mientras por otro lado comenzaba a acordar el pago de las deudas, también millonarias, atrasadas con proveedores.
Y por último: consiguió llegar antes de los primeros seis meses en el gobierno, a obtener el financiamiento externo en dólares necesario para cubrir el déficit.
Todas asomaban como tareas complicadas. Pero en estos primeros meses pasó la etapa fácil. Lo difícil viene ahora.
Igual que Macri. Parecía imposible que el país pudiera terminar con el cepo al dólar o que se lograra alcanzar un acuerdo con los holdauts. Eso resultó tarea fácil comparada con lo que se viene: bajar la inflación (y no solo como consecuencia de la recesión) y que la economía del país empiece a crecer.
Como el presidente, el gobernador tiene el desafío de que la variable de ajuste no sean siempre los salarios. Pero su trabajo será titánico desde ahora.
Cornejo tendrá que subir la cuesta de la mejora en los servicios públicos para que la educación, la seguridad y la salud funcionen y deberá acomodar la situación fiscal.
Como objetivo final, decirnos hacia dónde quiere llevar a la provincia pensando ya no en sus cuatro años de gestión. Sino en lo que vendrá después de él.
El gobernador dará este domingo su primer mensaje ante la Asamblea Legislativa en el que promete no aburrir con un discurso que duraría no más de 40 minutos.
Pero sobre él que existe una gran expectativa acerca de si seguirá empantanado en los reproches por la innegable herencia recibida de Francisco Pérez o si hablará mirando hacia adelante.
En los días previos, una frase gubernamental sonó a anticipo. “Mi legado no serán las grandes obras, será dejar la provincia ordenada”.
El plan asoma como gigantesco si la mirada está puesta en lo que pasó. Pero es muy chiquitito si se piensa a futuro.
Cornejo está repitiendo en la provincia la misma lógica que aplicó durante sus primeros años de gestión en la municipalidad de Godoy Cruz. Primero ordenar las cuentas para luego achicar el gasto (en personal fundamentalmente) y desde allí aplicar una transferencia de esos gastos a mejorar los servicios y, básicamente, hacer obras.
Pero los manejos municipales, amén de que sirvan de experiencia para gestionar, lejos están a veces de lo que hace falta hacer a otro nivel.
¿Cuál es el modelo de provincia que pretenden estructurar los radicales en el poder? Cuesta encontrar en los funcionarios una respuesta unificada.
Algo es cierto. Hablar de matriz productiva es casi imposible en la coyuntura actual. Si una fábrica, de cualquier rama de la producción, decidiera instalarse hoy en Mendoza le resultaría imposible.
El Sur y buena parte del Este no tienen gas, la potencia eléctrica está diezmada en casi todo el territorio y, tras años de olvido en inversiones de infraestructura, prácticamente no hay agua.
La situación es como la de quien aspira construir una casa. Hablar de matriz productiva por estos tiempos, es como estar pensando en los mueves de la cocina antes de haber conseguido que el terreno tenga todos los servicios.
Hoy por hoy, en los despachos clave de la Casa de Gobierno se discuten muy tibiamente un par de iniciativas para cambiar este estado de cosas.
Con un presupuesto anual de solo $400 millones anuales para obras públicas (solo llevar el gas a San Rafael, Malargüe y General Alvear cuesta $300 millones) se baraja la idea de definir el futuro de algunos proyectos mineros como Hierro Indio y se apuesta al desarrollo de energías alternativas con un puñado de proyectos que serán licitados este mismo mes por el gobierno nacional.
Ni siquiera el anuncio de la posible vuelta de Vale, realizada por el propio Gobierno a mediados de esta semana, tiene un destino cierto.
Lo que se firmó entre los brasileños dueños de la mina de sales de potasio y Mendoza, fue un compromiso de que durante los próximos diez meses la empresa avanzará en la concreción de un nuevo proyecto ejecutivo para rediseñar el negocio y con esa propuesta en la mano salir a captar inversores. Le costará $20 millones a Vale este trabajo y eso sí está firmado. El resto de las promesas, quedaron atadas a que aparezca un nuevo socio e incluso a que la crisis de Brasil no se profundice.
Una pequeña anécdota puede ayudar para entender por qué quizás las aspiraciones del gobernador son tan mínimas.
Mendoza logró sentar en Buenos Aires en el sillón de la Unidad para el Cambio Rural (UCAR) al coprovinciano Alejandro Gennari. El organismo nacional es el encargado de manejar el financiamiento internacional para obras relacionadas con el sector agrícola. Desde ese lugar, Gennari podría destrabar ya mismo créditos para extender obras de riego y empezar a concretarlas.
Pero se encontró con una sorpresa al llegar: Mendoza no tiene en esa oficina ni una sola iniciativa presentada y calculan que, al menos, podría demorarse tres años en desarrollar algún plan que quede listo para captar financiamiento.
Se pagará toda a deuda
No hay duda de que Cornejo está a un paso de conseguir dos triunfos, político como de gestión, fuertes.
Uno de ellos será haber conseguido fortalecer su liderazgo en la puja con los gremios estatales. El camino es de ida allí: los estatales cobrarán de aumento el mismo porcentaje que estaba previsto en la Ley de Presupuesto y que no era otra cosa de lo que el gobierno estaba decidido a pagar.
Al SUTE, la suba se le terminó imponiendo por decreto. Pero con el personal profesional y no profesional de la Salud se terminó acordando en paritarias luego de que AMPROS aceptara.
Ya se firmó el viernes también el gremio que representa al personal de la Legislatura y seguramente, más allá de la discusión y el pataleo de ATE, se terminaría homologando la paritaria de la Administración Central. Queda acordar con los trabajadores de Vialidad (la negociación con el gremio SITRAVI está avanzada) y el tire y afloje más importante que resta será con el gremio de Judiciales esta semana.
Cornejo le torció el brazo a ATE. El sindicato de Izquierda, más allá de que continuará con las protestas, no logró este año cambiar hacia arriba la propuesta de incremento salarial del Gobierno como si consiguió en la última década en cada discusión paritaria.
En pocas semanas más se conseguirá otra meta. Durante la segunda quincena de mayo a más tardar, Mendoza lanzará su ronda de negocios para captar el financiamiento en dólares que precisa para cubrir el déficit de 2016 con lo cual, la angustia por los recursos, se frenará al menos por ahora.
La provincia saldrá con una emisión de US$ 300 millones, que serán ampliables a U$S 500 millones, y que servirán para el pago de rojo y de la amortización de deuda de este año.
Restan dos negociaciones clave para salir de la sensación de asfixia. Una con el propio banco que colocara el bono, el Credit Suisse, para refinanciar una deuda de U$S 100 millones. Y la otra con el Banco Nación, para volver a patear hacia adelante un vencimiento en junio por $2.000 millones por un préstamo que tomo Pérez y que ya fuera renegociado en diciembre.
Se pagaran así $10.000 millones de deudas dejadas por la administración anterior y durante los primeros seis meses.
No queda más camino que empezar a pensar ahora en cómo empezar a mejorar, con gestión más que con recursos, la calidad de los servicios educativos, de salud y, más que nada, de seguridad
Claramente se vio un repunte fuerte del delito en Mendoza en el último mes y el gobierno sintió el impacto de ello. Por eso el anuncio más impactante de Cornejo hoy irá por ese andarivel.
“Va a ser un proyecto de ley que dará que hablar y que va a tener mucha repercusión”, jugó al misterio el gobernador el viernes sobre el tema.
En los hospitales, la crisis todavía se respira sin que se hayan notado cambios importantes. Y en materia educativa esta todo por verse.
El ítem aula se impuso por la fuerza y se comenzaron a dar algunos pasos reorganizativos como la aplicación del régimen de asistencias, primer eslabón de otros que vendrán como un nuevo sistema de evaluación y otro de convivencia en las escuelas.
Pero la clave estará en lo pedagógico. Pocos cambios se podrán llevar adelante si el director General de Escuelas, Jaime Correas, no recompone su relación con los maestros. Está claro que el gobierno le ganó la pulseada salarial al SUTE, pero con el costo de que el ministro de Educación salió de esa discusión llego de golpes y magulladuras que aún se le notan.
La marca personal como forma de hacer política
El principal desafío de Cornejo será contra sí mismo. Y la incertidumbre es si, terminada esta primera etapa, profundizará o no su forma de hacer política.
El modelo de “marca personal” que ejerce sobre todos sus funcionarios y todos los temas está terminando por dejar sin aire con tan poco tiempo de carrera a varios de sus colaboradores. Presión que se extiende también a los socios en la alianza de Gobierno.
Ese estilo provoca situaciones que rondan lo absurdo. Cornejo decidió que el vínculo con Macri fuera personal y eso trajo detrás de sí que se tuviera que correr del medio cualquier otro dirigente. Los roces fueron con la diputada nacional Susana Balbo, pero también alcanzaron a Ernesto Sanz, un hombre clave en el entorno presidencial.
“Yo no lo ayudo porque no se deja ayudar”, se lo escuchó refunfuñar al ex senador nacional mendocino hace pocos días.
Con el presidente, la relación seguirá como hasta ahora. Aunque con un giro: al despejarse la crisis financiera, los pedidos de plata ya no estarán dirigidos al pago de los sueldos mes a mes, sino que se puede empezar a pedir asistencia nacional para infraestructura.
Por eso es vital que todos los que puedan destrabar proyectos trabajen en sintonía.
En tanto, el gobierno mendocino mira al cielo para que al presidente le vaya bien y logre cumplir su promesa de reactivación en la segunda mitad de este año.
Y no solo levantan la cabeza por una cuestión mística o religiosa. La actitud es un poco más terrenal. “Si a Macri le va bien, nosotros tenemos que estar con el cucharón listo. Porque va a llover sopa”, se entusiasman.
La idea es esa. Que Cornejo elija el cucharón cuando llegue ese supuesto momento. Y que lo que tenga en la mano no sea un tenedor.