Cornejo quiere que se apruebe una ley del PJ
Tras conseguir que el Gobierno Nacional prorrogue la exención del pago de Impuestos Internos para los vinos espumantes, la administración radical de la provincia buscará que el Congreso sancione una ley que tuvo origen en el peronismo.
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Se trata del proyecto que impulsó el justicialista Adolfo Bermejo durante su mandato como senador nacional. La Cámara Alta buscó fijar de manera definitiva la exención que los espumantes reciben por lo menos desde 2005 por decreto y la iniciativa del ex candidato a gobernador peronista se aprobó en 2014.
Sin embargo, durante 2015, y a pesar de algunas promesas del kirchnerismo, la propuesta no fue ratificada por la Cámara de Diputados.
Ahora el tiempo es escaso: si no obtiene la media sanción que le falta antes de fin de año, el proyecto de Bermejo perderá estado parlamentario y la industria de los espumantes volverá a quedar a expensas de las decisiones del Poder Ejecutivo Nacional.
El ministro de Economía, Enrique Vaquié, señaló en ese sentido que la idea del Gobierno provincial es precisamente conseguir tiempo para que eso no ocurra y el beneficio quede plasmado en una ley.
"El decreto da más tiempo para sacar la ley", afirmó Vaquié, y señaló que recién este fin de semana se sabrá por cuánto tiempo se extenderá la prórroga concedida por Mauricio Macri.
El ministro de Cornejo fue apoyado en Twitter por Bermejo, quien afirmó: "Celebro la decisión de prorrogar la eximición del impuesto a los espumantes, pero nuestra economía necesita de una ley que la respalde".
Vaquié indicó que recién hacia el fin de semana o principios de la próxima se conocerá tanto el tiempo que durará la prórroga de la exención como las condiciones para mantener este beneficio, ya que el decreto impone inversiones a los empresarios del rubro. Se espera en este sentido que esa prórroga se extienda por 8 meses o 1 año.
La posibilidad de que se perdiera la exención mantenía en guardia a la industria de los espumantes desde la Fiesta de la Vendimia, a pesar de que Macri tuvo un gesto rápido con ellos: firmó una prórroga corta, hasta abril, de la tasa cero.
Precisamente que no lo extendiera más allá en el tiempo sembró la alarma. El régimen de Impuestos Internos, si se retiraba la exención, les impondría a los espumantes un tributo equivalente al 12 por ciento del valor del producto. Se calculaba que eso les haría perder más de 400 millones de pesos a los empresarios, que ya habían amenazado con despidos.
Frente a esta posibilidad, en las últimas semanas, casi todos los sectores políticos de Mendoza hablaron a favor de la exención impositiva y se dijo que esa medida había abierto el juego a pequeños productores de espumantes.
Hasta el kirchnerismo puro habló de esta expansión al sostener que "las cinco empresas principales que concentraban el 77 por ciento de la oferta pasaron a representar el 55 por ciento, generando el desarrollo de nuevos negocios", por lo cual era necesario que los espumantes recibieran el mismo trato que el resto de los vinos.
Finalmente el Gobierno Nacional aflojó a la presión y eso fue comunicado por Macri a Cornejo, quien dio la novedad en la noche del martes, durante el cierre del Mundial de Sommeliers.