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¿Purga política en Fiscalía de Estado?

Tras dirigir durante veinte años Asuntos Judiciales de la Fiscalía de Estado, Pedro García Espetxe fue despedido. La carta que desató la discordia y la reacción del fiscal, Fernando Simón: "Perdí la confianza en él". ¿Seguirán las remociones?

Desde que asumió como fiscal de Estado, el exsenador provincial del PJ, Fernando Simón, decidió conservar los cargos fuera de nivel; sin embargo, el viernes pasado subió la vara y sacó del medio a uno de los directores (quizá) más experimentados del organismo de control, Pedro García Espetxe.

García Espetxe estaba a cargo de la Dirección de Asuntos Judiciales desde el año '96, cuando el órgano era presidido por Aldo Giordano. Como el resto de los directores de la Fiscalía, el cargo es fuera de nivel o político y, en su caso, era clase 77.

Habiendo cumplido distintas funciones en el Estado, Espetxe se ha mostrado muy crítico del sistema y, fundamentalmente, de los organismo de control. 

Recientemente, en una carta al lector que envió a diario Los Andes, el abogado cuestionó la falta de independencia partidaria de quienes presiden estos órganos: "(...) es obvio que la politización de todos estos organismos (refiriéndose a la Fiscalía de Estado, al Tribunal de Cuentas, al Poder Judicial y a la Legislatura) les ha quitado toda la independencia que sólo pueden tener quienes ocupan esos cargos sin ser producto de la cadena de favores de la política". 

"A los hechos me remito. Los que estaban en el Ejecutivo ahora están en la Suprema Corte, en la Legislatura o en el Tribunal de Cuentas. Los que estaban en el Tribunal de Cuentas están en el Poder Judicial, y los que estaban en el Legislativo ahora están en la Suprema Corte, en el Tribunal de Cuentas y en la Fiscalía de Estado. Si estos cargos no están politizados, que los hechos me lo demuestren. Me encantaría equivocarme. Valga como ejemplo los votos para el jury del juez Carniello", disparó Espetxe en su escrito del pasado 8 de marzo.

"Hubo una pérdida de confianza"

Sus declaraciones rebotaron en el fiscal de Estado, Simón, quien un mes después decidió removerlo del cargo aduciendo, básicamente, que perdió la confianza en uno de sus directores. 

"Hemos tenido una serie de diferencias. Tenemos distintas visiones sobre la actuación de la Fiscalía. Él hizo pública algunas cosas que no fueron conversadas en privado y eso llevó básicamente a una pérdida de confianza en el trabajo conjunto. Sin embargo, él sigue siendo funcionario y empleado de carrera de la Fiscalía; es un abogado al que le tengo mucho respeto. Su función, vale tener en cuenta, es como la de un ministro del gobernador, de alguien que debe inspirar una confianza que, en este caso, se perdió", justificó.

En su lugar, Simón ya puso a quien hasta ahora venía desenvolviéndose como subdirector de Asuntos Judiciales, Eliseo Vidart. "No es que me haya puesto a buscar a alguien de afuera -dijo intentando separar el caso de un tema político-partidario-, sino que se trata de una persona que tiene 25 años de carrera", dijo el Fiscal de Estado a MDZ al tiempo que intentó -cada vez que pudo- despegar el despido de García Espetxe de cualquier connotación política-partidaria. 

"Quiero sacar esto de lo partidario; por caso, Amílcar Moyano que es afiliado al Partido Demócrata sigue en su función. Esto no tiene nada que ver; de hecho, me llama la atención las percepciones partidarias que se han tenido del caso", deslizó y remarcó que no está evaluando ninguna otra remoción "a menos que se pierda la confianza".

"La confianza se gana"

El reconocido abogado, García Espetxe, que ahora iniciará los trámites para jubilarse, dejó entrever que habría esperado otra reacción de parte del Fiscal. 

"Lo único que hice fue expresar una opinión que tengo de toda la vida; es coherente; no es nada distinto a lo que vengo marcando desde siempre", argumentó el -desde hoy- exdirector de Asuntos Judiciales de la Fiscalía. 

En ese sentido, insistió sobre su posición: "Lo que escribí en esa carta que sacó Los Andes fue que no existe república sin órganos de control independientes y en otro escrito planteé la inconstitucionalidad de la propuesta de (Francisco) Pérez al nombrar a (Miriam) Gallardo que carecía de uno de los requisitos que era la independencia. Creo que, en general, los organismos de control no tienen la independencia". 

Refiriéndose, por caso, al cargo de Simón, lanzó: "Todos los decretos de (Celso) Jaque pasaron por él (cuando fue secretario de la gobernación), fue el presidente de bloque de senadores, entonces ¿quién era la voz cantante en ese bloque?... está bien; él tiene todo el derecho para decir 'voy a cambiar' pero tiene que pasar el tiempo". Finalmente, recuperando los dichos de Carlos Fayt concluyó: "Los hechos son sagrados, pero el comentario es libre". 

La carta de la discordia

Corrupción: ¿qué pasará?

Todos los días aparecen noticias de hechos de corrupción o de irregularidades administrativas. La pregunta es ¿qué pasara con estos hechos y denuncias? Los antecedentes nos indican que no son muchos los casos que se han resuelto.

Es obvio que es trabajo de los organismos de control, como la Fiscalía de Estado, el Tribunal de Cuentas, el Poder Judicial y la Legislatura pero también es obvio que la politización de todos estos organismos les ha quitado toda la independencia que sólo pueden tener quienes ocupan esos cargos sin ser producto de la cadena de favores de la política.

A los hechos me remito. Los que estaban en el Ejecutivo ahora están en la Suprema Corte, en la Legislatura o en el Tribunal de Cuentas. Los que estaban en el Tribunal de Cuentas están en el Poder Judicial, y los que estaban en el Legislativo ahora están en la Suprema Corte, en el Tribunal de Cuentas y en la Fiscalía de Estado. Si estos cargos no están politizados, que los hechos me lo demuestren. Me encantaría equivocarme. Valga como ejemplo los votos para el jury del juez Carniello.

Al margen de esta dificultad política está la dificultad del procedimiento sancionatorio. Todo el mundo sabe que existe el principio de presunción de inocencia y que es muy difícil que en el tema que nos trata, alguien sea detenido inmediatamente.

Ante esta realidad, la estrategia de todos los abogados defensores es contratar o solicitar su colaboración a sus colegas: el Dr. Tiempo y el Dr. Chicano se encargan exitosamente de que la cuestión termine con la prescripción de la causa o que se borren o pierdan las pruebas o que aparezca el beneficio de la duda pero, sobre todo, que aflore una característica propia de todos nosotros: la poca memoria, el olvido del asunto.

La única manera de ganarles, es que alguien luche contra ellos poniendo en evidencia sus artimañas, pero como estamos ante un interés general es poco lo que pueden hacer los particulares y, como expliqué, los que tienen la competencia -por su politización- no les conviene o no quieren resolver, ya que son decisiones que seguro afectarán a alguien de la cofradía política o de sus sponsors.

En mi opinión, los únicos que pueden hacer algo como bastión republicano son ustedes, la prensa; son los únicos que tienen la libertad necesaria para marcar esta “quietud” en resolver cuestiones tan delicadas como es la honestidad de los gobernantes, informando a la gente de lo que pasa o no pasa, para que se forme la opinión pública.

Por eso me animo a pedir a todos los medios, a través de esta carta, que conocidos y publicados los hechos no abandonen el seguimiento de todas estas causas, tanto en sede administrativa como penal, para que alguna vez el Dr. Tiempo y su socio el Dr. Chicano, empiecen a perder juicios y haya sanciones reales para los que violaron la ley, o la demostración de plena inocencia de los que actuaron correctamente.

Pedro García Espetxe
DNI 8.456.087

*texto publicado en Los Andes, 8 de marzo de 2016.