Así retrocedió la vitivinicultura en la última década
No existe un índice de desempleo para el sector vitivinícola. Lo cierto es que muchos viñateros y bodegueros perdieron sus trabajos o se retiraron de la actividad en los últimos 10 años.
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En 2005 habían 958 bodegas activas en el país (696 en Mendoza). El mundo llenó de oportunidades al sector. Hoy las bodegas activas cayeron a 916 (656 en Mendoza) y la tecnificación no evitó la caída de la producción: de 11,4 millones de hectolitros de vino que salieron de nuestras bodegas en 2005 a 10,2 millones de hectolitros a fines de 2015.
La uva cosechada y destinada a las bodegas, de 20,3 millones de quintales en el año en que Cristina Kirchner iniciaba su primer mandato a 16,9 millones en 2015. También hubo una considerable reducción de la cantidad de vino exportado. Cada vez hay más pequeños productores que desean vender sus fincas, cuando hace 10 años quien tenía hasta 10 hectáreas podía vivir de sus viñedos.
El sueldo en blanco de un obrero de viña y operario de bodega que recién se inicia apenas supera el mínimo vital y móvil, y más de la mitad de los trabajadores de las viñas están en negro. Y mientras todo esto ocurría, otras naciones tuvieron su década ganada y nos pasaron por encima, como Australia -que en el mercado mundial vitivinícola estaba por detrás de Argentina- y hoy nos ha superado al país en todos sus índices. Argentina no sólo perdió su participación en el sector externo, sino también mano de obra, establecimientos industriales y capacidad para realizar negocios.
El siguiente interactivo muestra datos del sector vitivinícola de los años 2005, 2007, 2009, 2001, 2013 y 2015. Para ello hay que hacer clic en el deslizador que se encuentra debajo del título y esperar a que cambien los valores que muestran los indicadores.
La herencia. "Fueron 10 años con mucha desesperanza porque no hubo ningún tipo de diálogo con el Gobierno. También hubo un deterioro en la calidad productiva. Cada vez más productores dicen ojalá que alguien venga y se lleve la finca. La presión impositiva aumentó considerablemente: al productor mediano le afectó mucho y el productor chico trabaja con su familia y en la informalidad. Se perdió mucho la participación en el mercado externo, cada vez hay menos mano de obra y menos establecimientos industriales (bodegas). En proporción, hoy una finca vale menos que hace 10 años". (Carlos Iannizzotto, gerente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas y vicepresidente de Coninagro).
Precio del vino. Para entender el reclamo histórico del sector sobre el precio del vino, el Observatorio de Economías Regionales de la Asociación de Cooperativas Vitivinícola (ACOVI) lo ejemplifica cada mes, comparando el precio del vino con productos de consumo masivo, entre otros. Por ejemplo, en 2013 un productor necesitaba vender 104.782,52 litros de vino tinto para comprar un tractor, que es una herramienta de trabajo. Para cubrir la misma necesidad hoy necesita vender más de 200.328,59 litros de vino tinto. Es decir, casi el doble.
Más presión impositiva: ¿se distribuyó la riqueza? Los argentinos empezaron a pagar más impuestos en los últimos 10 años y eso se interpretó como una acción para distribuir la riqueza. ¿Qué pasó en el sector vitivinícola? ¿los impuestos ayudaron a redistribuir la riqueza? Según el sector, no. Y el argumento es el siguiente: el productor chico ha trabajado con la familia o con la informalidad, por lo tanto no le afectó mucho. Al productor grande, como le resulta más difícil la informalidad, ha tenido que blanquear toda su actividad. Y el que está entre los dos, el productor mediano, ante la falta de rentabilidad y la inflación , es el que más se ha perjudicado.
Con el vino servido en la mesa, ¿por qué se perjudicó el productor? Si bien la respuesta es compleja en lo referido a la cadena de precios, tiene una respuesta de fondo, que apunta a lo que fue en la era K el cepo al dólar y las restricciones para exportar. El perjuicio del stock es que había una producción que no era absorbida por el mercado interno y no se podía exportar. Eso produjo una caída en los precios -sobre todo en los vinos de traslados- que perjudicó al productor.
Por qué sucedió. Referentes del sector, consultados por MDZ, coinciden en que se trató de una política intervencionista errada y errática del Estado, con operativos que no se apoyaron en una política de expansión, sino que en parches con fines electoralistas. No hubo una política de Estado en la promoción y la proyección del sector.Todo esto, en un contexto de alta inflación, tipo de cambio frenado más un cepo al dólar (que concluyó con el nuevo gobierno en diciembre último), presión impositiva récord y una caída del consumo interno. Es decir, "tormenta perfecta" (como lo definió el dirigente del sector, Sergio Villanueva), que duró unos 10 años y que no se despejará de un día al otro.