Los vínculos entre Pérez y Santa Rosa
Entre Francisco Pérez y el departamento de Santa Rosa existen varios puntos en común. Para empezar, Celina Sáncehez, la pareja del exgobernador, es oriunda de aquel municipio y a lo largo de estos años tendió puentes con Casa de Gobierno. Sin embargo, no es el único lazo que vincula al antiguo mandatario con el escándalo que se vive por estas horas en el municipio que comanda Sergio Salgado.
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Las réplicas de este sismo político pueden llegar a complicar a actuales y ex funcionarios que fallaron en las tareas de control para evitar que se cometan irregularidades como las que está investigando la Justicia. Entre ellos, aparece el cuñado del ex gobernador, Eduardo Sebastián, quien trabaja en el Tribunal de Cuentas y está a cargo de auditar los balances municipales.
Durante el gobierno de Celso Jaque, Sebastián se desempeñó como director de Administración de la Secretaría General Legal y Técnica de la Gobernación y Secretaría Coordinación de Gabinete. Sin embargo, en 2012 dejó el cargo en malos términos luego de tener una pelea con su cuñado, por entonces gobernador.
Si bien en diciembre del 2015 el órgano de control puso sobre aviso a Fiscalía de Estado sobre los desmanejos financieros en el departamento del este provincial, durante más de un año la municipalidad dejó de presentar sus balances.

Sebastián está casado con Isabel Pérez, la hermana del ex mandatario, y dentro del organigrama del Tribunal de Cuentas figura como director de Municipales. Según señalaron desde el órgano de control que preside Carlos Salvador Farruggia, es la persona que tiene a su cargo la auditoría de las operaciones que se llevan a cabo en los departamentos de la provincia.
El efecto dominó en el departamento se desencadenó luego de las elecciones de junio y el primer síntoma fue la rescisión de cientos de contratos en el municipio, lo cual el intendente anunció por su cuenta de Facebook poco tiempo después de imponerse en los comicios. A eso, le siguieron las denuncias del Banco Nación por la emisión de cheques sin fondo y las quejas de OSEP por a retención indebida de haberes. En medio de todo ello, los trabajadores realizaron decenas de medidas de fuerza ante lo cual Salgado decidió cerrar la Municipalidad.
Por todos estos desmanejos -a los cuales se suman otros como el supuesto cobro de estacionamiento en el predio de la Saladita-, Salgado es investigado por la fiscalía de Santiago Garay y se ha emitido un pedido de captura en su contra.
El martes, se presentó en su nombre ante el fiscal el abogado Fernando Peñaloza, letrado del municipio y hombre que supo trabajar para otro intendente peronista: Carlos López Puelles. Junto a Pérez, este último también fue uno de los sostenes políticos de Salgado, un hombre que nunca terminó de involucrarse en ninguna corriente interna del Justicialismo.
Lo cierto es que el papel del Tribunal de Cuentas está bajo la lupa y así lo manifestó el diputado demócrata Marcos Niven, quien señaló que "la ineficacia de los organismos de control, es manifiesta, y en el caso del Tribunal de Cuentas se remite a un control de legalidad sobre la documentación presentada, y que en muchos casos ello ocurre con notorio atraso y sin remedios al daño ocasionado".
Los gestos de Pérez con Santa Rosa
El ex gobernador no sólo nombró en planta permanente a una ex reina vendimial de Santa Rosa, a la que pudo acomodar en el Ministerio de Turismo, sino que fue un férreo defensor de Salgado ante las acusaciones que giraban en su contra.
Específicamente, en febrero del 2015 minimizó las denuncias que hizo en contra del jefe comunal su ex mujer, Bárbara Dorcemaine, quien lo acusó de haberla agredido físicamente. "Tengo entendido que es una separación y, como abogado de derecho de familia de muchos años, no hay que tomar como cierto todo lo que se denuncia", dijo Pérez por aquel entonces.
Mientras pudo, Pérez también brindó asistencia económica desde la provincia al municipio, algo que tuvo que dejar de hacer al final de su gestión, cuando la provincia se quedó sin recursos para pagarles a sus empleados.

