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Massa y una bala de plata que complicó a Cornejo

Fue el líder del Frente Renovador quien ordenó anoche que su único diputado no diera quorum en la sesión donde se iba a aprobar el decreto de aumento a los docentes. La maniobra no ayudará a solucionar el conflicto docente, pero sí le ha dado visibilidad al socio extra partidario de la UCR ¿Se arrepentirá el gobernador de haber accedido hace un año al pedido de su vicegobernadora Laura Montero, la responsable de que Guillermo Pereyra ocupe hoy una banca?

Ninguna mesa del diálogo del mundo puede garantizar en 48 horas un cambio de rumbo en un conflicto como el que protagonizan el gobierno de Alfredo Cornejo y el gremio de los docentes.

Esta realidad deja al desnudo que el freno impuesto hoy por el diputado massista Guillermo Pereyra a la sesión donde se iba a aprobar el decreto de aumento para los docentes tuvo más razones políticas que posibilidad de brindar efectos concretos en la pelea salarial.

Pereyra tuvo una actitud ambigua hasta la madrugada de este lunes y no definía si estaría o no en el recinto, cuando directamente hubo una orden política del jefe del Frente Renovador: no dar quorum a la sesión donde se votaría el decreto de aumento a los docentes.

A Massa se la dejaron servida y no la desprovechó. Es el juego que está haciendo a nivel nacional en el Congreso: colocarse en el rol de árbitro entre oficialismo y oposición cuando la situación lo amerita, para condicionar al gobierno de Mauricio Macri y sacar provecho a su favor. 

En Mendoza tiene un solo legislador, pero en este caso, esa banca era equivalente a una bala de plata. Y Massa la usó a su favor.

Pereyra disfrutará hasta el miércoles del efímero privilegio de emular a su líder nacional. Este lunes cumplió bien el rol de pegarles a unos y a otros. Acusó a los gremios estatales en general de haberse callado cuando el gobierno de Paco Pérez retenía los aportes de los empleados públicos a la OSEP y, a la vez, atacó a Cornejo por no usar algunas herramientas de la paritaria, como la conciliación obligatoria, antes de acudir al decreto de aumento.

A pesar de sus cuestionamientos, y de su convocatoria para que intervenga la propia Iglesia en el conflicto salarial, difícilmente tenga tiempo el sindicalista del CEC para propiciar alguna solución, más allá de la descarga emotiva y conceptual. 

Y el miércoles ya no tendrá excusas para no sentarse en la banca, único gesto que necesita Cornejo, dado que él mismo firmó la convocatoria a sesión especial para ese día.

Sin embargo, la maniobra ya habrá resultado exitosa en un punto: el Frente Renovador se volvió peligrosamente visible para un gobernador que poca atención le prestó hasta aquí a Massa.

Pereyra en persona señaló hoy, entre otras cosas, que el acelerado camino hacia la sanción del decreto de suba para los docentes no había contemplado al menos el paso de informar a los socios extra partidarios del radicalismo sobre las razones concretas por las cuales debían apoyar con el voto al Gobierno.

Además de obligarlo a repensar sus estrategias legislativas, la bala de plata de Massa debe despertar unos cuantos interrogantes por estas horas en la Casa de Gobierno.

Probablemente genere ruido entre Cornejo y Laura Montero, una dirigente radical con lazos mucho más directos y firmes con Massa que los que el propio gobernador tiene. Lazos que, sin embargo, no sirvieron para evitar que un hombre de Massa impidiera la sanción de un decreto que el gobernador necesita con urgencia.

Hay que recordar que fue Laura, en persona, quien hace un año presionó con éxito a Cornejo para que incluyera al massista Pereyra en la lista de legisladores provinciales del frente Cambia Mendoza.

Seguramente Cornejo hoy tuvo razones para arrepentirse de aquel gesto.