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¿Nadie va a investigar nada?

La transparencia no abarca solo a la publicación de las declaraciones juradas de los funcionarios por internet. Ahora deberá investigarse, entre otros escándalos, por qué Francisco Pérez recibió un crédito de un contratista de obra pública para comprar un lujoso departamento.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Al menos tres conclusiones se pueden extraer de la difusión pública de las declaraciones juradas de los funcionarios de la gestión de Francisco Pérez, que ventiló el Fiscal de Estado, Fernando Simón.

Una de ellas es que quedó demostrado que la función pública enriquece. Prácticamente todos los que declararon sus bienes mejoraron su situación patrimonial en los últimos cuatro años y aquél que no adquirió uno o dos autos de mediana o alta gama, logró una casa o sumar más propiedades.

La segunda es que muchos de los ex funcionarios que durante su gestión estuvieron cerca del manejo de las cajas de la política, sumaron. Y de a mucho.

Carlos Bianchinelli, ex titular del Casino, declaró dos motos Harley Davidson y un Audi A1. Alberto Recabarren, ex titular de OSEP, puso entre sus bienes a un auto cuyo valor declarado es de algo más de $820.000. Pablo Bicego, el ex encargado del manejo de la pauta oficial de medios, blanqueó como en solo dos años logró progresar: adquirió un lote y dos autos importantes (un VW Variant y un Chevrolet Trucker) cuyos valores no especifica además y con un sueldo menor a los $40.000 mensuales.

Marcelo Costa, el ex hombre fuerte del gobierno anterior, es el caso más notorio. Con el control de OSEP primero y con el manejo del ministerio de Hacienda después, exhibe un patrimonio que contempla al menos cinco cuentas bancarias, varios autos y una casa en el barrio Dalvian.

¿Cuántos pueden conseguir, con un sueldo que no ha superado los $50.000 en los últimos años, mudarse a uno de los barrios privados más exclusivos de Mendoza?

Y la tercera conclusión. ¿Nadie hará nada con toda esta información?

El propio Simón ya anticipó que no actuará de oficio. Que su trabajo llega hasta la exigencia de que se presenten las declaraciones y que estas luego se hagan públicas.

Pero tras lo conocido, quedan un cúmulo de preguntas que solo podrían ser respuestas por una investigación judicial, en todo caso.

¿Nadie va a preguntarle a la ex reina de la Vendimia, María Flor Destéfanis, como consiguió acceder a un auto y a una vivienda en solo un año y con un sueldo declarado de $26.000? La santarrosina es la envidia de miles de veinteañeras en Mendoza que, lejos de algún cargo político, pelean todos los días para forjarse un futuro.

¿A Simón o a cualquier fiscal no les llama la atención que casi toda la línea del ministerio de Seguridad, ex funcionarios de Hacienda y hasta de la secretaría de la Gobernación, Francisco García Ibañez, declararon poseer autos Toyota que fueron comprados luego de que se adquirieran móviles de esa marca para la Policía en 2013? O se declaró una fiebre por la marca japoneses en la Casa de Gobierno o bien debería investigarse el tema.

Y por último. ¿Nadie se cuestiona que Pérez haya comprado un departamento en las coquetas Torres Agustinas del Bario Bombal y que el financista de esa compra haya sido un contratista de obra pública del Estado?

Celina Sánchez, la mujer del ex gobernador, declaró como suya una propiedad de $1.300.000 en esa torre y denunció un crédito hipotecario de casi $700.000 otorgado por la empresa OHA Construcciones SRL.

OHA es adjudicataria de obras públicas en Mendoza e hizo, entre otras, barrios del Procrear, la remodelación del hospital Metraux y la obra emblemática de Pérez como ministro de Infraestructura de Celso Jaque: el edificio Le Parc.

Podrá estar discutida la legalidad de la compra en el marco del estatuto del empleado público. Pero no existen dudas de que el procedimiento, como mínimo, no es ético.

Si todo se queda en la publicación por internet de las declaraciones juradas, que además son incompletas y que ni por asomo reflejan la realidad patrimonial de muchos, la transparencia pregonada quedará empañada. Como siempre.