Cornejo, el doble agente
En una semana en la que la discusión por el reparto de fondos a las provincias fue clave, el gobierno nacional le encomendó una delicada tarea a Alfredo Cornejo.
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El mandatario mendocino fue el encargado de tejer la posibilidad de un acuerdo entre Mauricio Macri y los gobernadores, que incluyera una alternativa osada. Pero a la vez polémica y que podría haber alcanzado ribetes de escándalo político si prosperaba.
Cornejo, a pedido del presidente, sondeó entre sus pares la posibilidad de que el reclamo del interior para que la Nación les restituya el 15% de las retenciones de Anses se realice echándole mano al Fondo de Garantías de Sustentabilidad del organismo previsional.
Una caja que acumula más de $600.000 millones y que garantiza, entre otras cosas, las jubilaciones de millones de argentinos a futuro.
La jugada era riesgosa. El gobernador mendocino habló por teléfono con un grupo importante de gobernadores peronistas para soltarles la idea. Si se apela al Fondo, las provincias cobrarían en efectivo y en el corto plazo lo que le reclaman al Estado nacional, les contó.
Pero para ello todos deberían estar de acuerdo y ratificarlo a través de sus legisladores en el Congreso.
Algunos de los consultados se comprometieron a pensarlo. Pero la mayoría dijo que no. Casi ningún gobernador estaba dispuesto a pagar el costo político de poner el riesgo el futuro de las jubilaciones a cambio de dinero fresco.
Y más, cuando casi todos habían criticado duro al kirchnerismo por haber apelado al Fondo de Garantías, entre otras cosas, para hacer política de viviendas como se hizo con el plan Procrear.
Cornejo transmitió el fracaso de la gestión a Macri unos días antes de la Fiesta de la Vendimia y el enviado presidencial a Mendoza a nuestra celebración, el ministro Rogelio Frigerio, le anticipó cual sería entonces el plan que se hizo público el pasado jueves en la cumbre entre el titular de la cartera de Interior y el resto de los mandatarios.
Este fue una devolución escalonada a cuatro años (no a cinco como se propuso inicialmente) a través de un pago del 3% anual, más un plus de igual porcentaje en bonos u otro instrumento financiero.
Si no fuera por la presión del PJ a través de las provincias, difícilmente este año Mendoza hubiera conseguido la promesa nacional de que ingresarán $550 millones en efectivo y otros tantos a través una probable renegociación de deudas.
La cifra puede sonar importante. Pero no es tan así. Primero, porque será utilizada en su totalidad para paliar el déficit. Es decir, se irá por al caño sin fin del gasto corriente.
Y segundo, porque apenas alcanza a compensar el impacto de otras medidas tomadas por el Gobierno nacional. Por caso: la suba del mínimo no imponible de Ganancias y la baja de las retenciones a la soja, significaron este año una caída de ingresos nacionales de poco más de $1.000 millones.
Es singular el juego político del gobernador mendocino en este tironeo. Por un lado, negocia alternativas en nombre de Macri. Pero por el otro deja que los gobernadores peronistas hagan todo el trabajo sucio y se beneficia con lo que estos logran arrancarle al presidente. Cornejo hace de doble agente.
La salida de Miguel Galuccio de YPF fue otra señal de este doble juego. El presidente no consultó a los gobernadores de su decisión de desplazar al presidente de la compañía y Cornejo optó por el silencio, al menos en público, por la medida.
Pero puertas adentro de la Casa de Gobierno la reacción fue de preocupación. Macri no está obligado a conseguir el aval de las provincias petroleras para definir lo que definió, ya que el Estado nacional es el accionista mayoritario de la empresa.
Pero Cornejo había aceitado bien su relación con Galuccio. Tanto fue así, que Mendoza fue una de las pocas provincias en las que YPF no retiro ni un solo equipo de perforación en la estrategia de achique de inversiones definida hace meses. Y que impactó fuerte en Neuquén y en Chubut, por ejemplo.
Aquí, cada equipo de estas características que se detiene, deja sin trabajo a cien personas y Galuccio lo había llamado a Cornejo hacia mediados de febrero para ratificarle que en una provincia “ypfdependiente” como esta, la situación se mantenía dentro de la normalidad.
Con la nueva conducción de Miguel Angel Gutiérrez, por ahora reina la incertidumbre.
La pelea que aún no está ganada
Mañana Cornejo firmará el decreto para dar por cerrada la discusión paritaria con los docentes y forzará al máximo la máquina que apunta a chocar de frente con el gremio de los maestros.
Adrián Mateluna, el titular del SUTE, ya está arrinconado contra su rechazo a la implementación del ítem aula y el decretazo gubernamental golpeará duro en los bolsillos de su sindicato: al no haber acuerdo paritario, el SUTE perderá este año al menos $8 millones producto de que no percibirá el 1,8% que le corresponde por haber conseguido un aumento salarial para los no afiliados.
El Gobierno está decidido a no dar un paso atrás en su enfrentamiento con los sindicatos estatales y ya prepara el ítem de productividad para forzar también al sector de la salud a que sujete sus incrementos en 2016 a criterios de eficiencia.
En medio de la maraña administrativa imposible muchas veces de desarmar con los empleados del sector público, el ministro Rubén Giacchi ya casi tiene terminado que la oferta a médicos y enfermeros en los hospitales estará atada a las mejoras que se logren en la atención a los pacientes en los hospitales.
Eso desencadenará el combate de fondo con Roberto Macho y Raquel Blas. La cúpula de ATE elevó sus niveles de violencia en la discusión por las subas salariales y nada hace prever que esto cambiará.
Las ofertas de incrementos para la Salud, la administración pública y para el Poder Judicial será la misma a la que se les impondrá mañana por decreto a los docentes.
Es decir: un aumento del 22,8% ahora y que anualizado no llegará si quiera al 25%.
Si el 70% de los docentes, en promedio y con ítem aula incluido, recibirá subas de entre el 29% y el 30%, será por el aporte de unos $500 millones que el Gobierno nacional destinará a través del Fondo de Incentivo Docente.
Ese refuerzo nacional no estará en la mesa cuando los paritarios oficiales se sienten cara a cara con ATE.
Cornejo le ratificó a su gabinete que no retrocederá ni un paso en su enfrentamiento con los líderes sindicales. Pero no está seguro de que ganará la pelea.
En su apuesta política de no dejarse torcer el brazo en su primer año de gestión, consiguió hasta aquí algunas victorias. Pero lejos está aún de ganar la batalla.
Es verdad que entre un paro y el otro, el SUTE perdió fuerza en la protesta.
Y un dato muy particular se conoció esta semana. Con la discusión por el presentismo docente al tope de la agenda, los pedidos de licencia de los maestros bajaron drásticamente en pocos días.
Mientras hasta febrero las solicitudes de licencias rondaban las 80 o 90 por semana, desde el arranque de clases estas bajaron a 28 en el mismo período de tiempo.
Sin embargo todavía se está lejos de apagar el conflicto y el malestar docente se mantendrá en las aulas.
Cornejo habrá conseguido su objetivo de no desacomodar la caja y de que los maestros permanezcan al frente de sus cursos. Dos necesidades que nadie desconoce.
Pero podría terninar no avanzando ni un paso en el fin último que es, en definitiva, conseguir de una vez por todas mejorar la calidad de lo que los chicos aprenden en la escuela.

