Si los dos aceleran así, chocamos
Tres cosas perturban a Alfredo Cornejo, en el marco de una personalidad por demás obsesiva.
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Como siempre, lo que dicen los medios acerca de él y de su gobierno. También, que no se le filtre ni una contratación de personal sin que él en persona haya dado el visto bueno. Y por último, jugar a fondo para que en esta paritaria los sindicatos estatales, y el SUTE en primer término, no le doblen el brazo.
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El sindicato docente rechazó la oferta de incremento salarial del Poder Ejecutivo y camina derecho a anunciar paros en el arranque el ciclo lectivo.
Cornejo anticipa que no cederá. No modificará el porcentaje de aumento, 22,6%, así como tampoco resignará su idea de aplicar el "ítem aula". Es decir, su decisión de premiar al maestro que efectivamente esté al frente del curso.
"Acá se vienen dos trenes a 180 kilómetros por hora de frente y nadie sabe cuál va a ser el efecto de la colisión", describió con crudeza un ministro.
Varias cuestiones quedan en claro a esta altura de la discusión. El SUTE no quiere el ítem de la polémica porque podría poner fin a una impresionante cantidad de distorsiones y prebendas sindicales que afectaron al sistema educativo en los últimos años.
Prácticamente sin control del Estado, al año se piden alrededor de 500 mil días de licencias en las escuelas y la DGE tiene (muy mal registradas asimismo) entre 2.000 y 3.000 pedidos de misiones especiales. Es decir, docentes que están realizando otro trabajo que no sea el de estar dando clases.
También queda en evidencia el juego político gremial, que en dos reuniones paritarias todavía no hace ningún pedido de incremento salarial en concreto. El SUTE está esperando a que los gremios docentes de la provincia de Buenos Aires acuerden, antes de cerrar aquí.
Cornejo juega fuerte por su parte. Para debilitar los paros, dice que descontará los días no trabajados y en el mismo momento en que se disparen las medidas de fuerza.
Según el argumento oficial, la legalidad de la huelga está en que el derecho consagra que a un trabajador no se lo puede echar o perseguir por hacer paro, pero no consagra que se pague el salario. La legalidad se pierde, entienden en la Dirección General de Escuelas, si no se siguen los pasos de ley. Pero eso nada tiene que ver con el sueldo.
Habrá que ver si la reacción es de debilidad sindical ante esta medida. O termina por fortalecer a sus dirigentes hacia adentro.
El protocolo anti piquetes que impulsó el ministerio de Seguridad cerró perfecto, ante la idea del gobierno de reducir al mínimo las protestas en medio de los conflictos.
Es más: los representantes mendocinos ante el Consejo de Seguridad fueron los que impulsaron la medida de incluir en el procedimiento la discriminación entre protestas programadas y espontáneas.
Pero la posibilidad de que en Mendoza se enfrenten gremialistas y policías es inquietante.
Los líderes de los sindicatos estatales, sobre todo de ATE, han protagonizado episodios de violencia en cortes de calles y rutas. Y siempre han desoído las normas, como rige en Capital, que regulan las protestas.
La policía no está preparada para actuar de manera profesional ante los disturbios y solo basta con saber cómo se preparan los cadetes en el Instituto de Seguridad Pública para entender la realidad: el entrenamiento de los aspirantes se realiza con caños revestido de goma espuma y son "atacados" con pelotas de trapo en las simulaciones de tumulto.
De allí es que luego aparezcan operativos desastrosos, como el último en el torneo Vendimia, o episodios de gatillo fácil que fueron producto de agentes de seguridad siempre al límite del desborde.
El problema de la probable actuación de Infantería en las manifestaciones no está tanto en la falta de equipamiento para la disuasión, que existe. El nudo es el problema de tener agentes poco pensantes, consecuencia de la degradación educativa.
Hoy la policía no se enfrenta solo a los delincuentes. También puede llegar a enfrentar situaciones de crisis con empleados, maestros, médicos o enfermeros y deberá tener capacidad de discernir.
En las protestas de los estatales que está en el horizonte, la persuasión y la negociación deberán ganarle a la represión para que no sobrevenga la tragedia.
Macri qué bueno. Macri qué malo.
Casa de Gobierno fue puro festejo el lunes, cuando el presidente lo llamó por teléfono al gobernador para comunicarle que, junto al salteño Juan Manuel Urtubey y la fueguina Rosana Bertone, conformarían el trío de mandatarios de provincia que acompañarían al presidente este sábado al encuentro histórico con el Papa.
Indudablemente Cornejo confirmó con este gesto presidencial que, para la Casa Rosada, es uno de los aliados políticos más importantes en el interior del país.
Pero ese júbilo se transformó en muecas de desagrado solo un día después, cuando de manera sorpresiva el gobierno central presentó su oferta a os gremios docentes nacionales.
La aparición en televisión del ministro de Educación, Esteban Bullrich, informando del aumento para el salario inicial de los maestros dejó pasmados a los funcionarios mendocinos.
Nadie les había avisado de la movida y el supuesto ofrecimiento del 40% de incrementó a nivel nacional embarró la paritaria local.
Correas habló por teléfono con Bullrich esa misma tarde y desde Buenos Aires le aclararon que no se trataba de un incremento del 40%, sino que en realidad la oferta consistía en elevar el piso del salario docente a $7.800 ahora y a $8.500 en julio.
"Fue un error de comunicación", le dijo el ministro de Macri al ministro de Cornejo.
Sin embargo el daño en la negociación con el SUTE ya estaba hecho.
Mendoza tuvo que incluir en su propuesta de aumento el mínimo, que se cubrirá con fondos nacionales este mes (se habló de $500 por docente pero luego terminaron aportando $300) y a futuro con una suba de los fondos del incentivo docente. También procedente de la Nación.
Después del sacudón, se habían puesto de acuerdo Nación y provincias. "Nosotros aportamos los fondos para cubrir el salario inicial y ustedes ofrezcan la inflación”, les dijeron a los gobernadores. Fijándoles además el techo del 25%.
Sin embargo, solo 24 horas después, vino la marcha atrás. Bullrich comunicó que frenaba la oferta a los maestros nacionales hasta que no quedaran resueltas las paritarias provinciales y volvió a dejar al gobierno de Cornejo en off side con el SUTE.
El lunes, cuando las dos partes se vuelvan a juntar en la Subsecretaria de Trabajo, ¿seguirá en firme el ofrecimiento de subir el mínimo?
Todo indica que sí, pero será demasiadas idas y vueltas en una negociación que ya viene por demás complicada.
En Peltier 351 no existe un solo ministro que hoy se atreva a decir en público las primeras críticas que ya comenzaron a deslizar referidas a la gestión de Macri.
Algunas son menores. Le atribuyen al gabinete nacional poca "muñeca política", que le hizo pasar papelones en cuestiones como la negociación con los docentes o el pataleo que recibió en enero por parte de los gobernadores por el reparto de la coparticipación.
Aunque hay otros cuestionamientos que alcanzan otra profundidad: el equipo económico de Cornejo sigue con preocupación que las medidas tomadas por Macri en esa área, constituyan una apuesta otra vez a la "teoría del derrame" (aquella que postula que un aumento importante de la riqueza producida en grupos muy concretos termina desbordando beneficios hacia abajo) que ya probaron sin éxito tanto Carlos Menem, como Fernando de la Rúa y, por qué no, Cristina Kirchner.
El jueves el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, les marcó el recorrido a las provincias acerca de cómo será la relación en la discusión por más recursos.
La buena voluntad está y la predisposición al diálogo también, elemento que no son menores luego de años de manejos arbitrarios y prepotentes.
Si bien se habló de que la Nación deberá resignar recursos, habrá que esperar hasta bien entrado 2017 para que las provincias tengan un panorama más definido sobre si cobrarán el 15% de la ANSES y para que se debata una nueva ley de coparticipación.
Sin esto último no habrá absoluto federalismo, más allá de que antes padecíamos la discrecionalidad y ahora disfrutamos de la buena onda.
Nada esperan más los radicales mendocinos que la actividad económica se reactive en el segundo semestre de este año y coinciden en que el acuerdo con los fondos buitre será clave para ello.
Entre otros puntos, para poder salir de la encerrona que se presenta de tener que seguir pidiendo endeudamiento para cubrir el déficit.
Hoy por hoy, el presidente y el gobernador se precisan mutuamente. El primero, para asegurarse los votos de los legisladores mendocinos en las batallas que se avecinan en el Congreso y que tienen al proyecto de anulación de la Ley Cerrojo como batalla principal.
El segundo, porque dependerá por varios meses más de la asistencia financiera para sobrevivir.
Macri ya le aportó a Cornejo $5.400 millones durante los primeros dos meses para superar la crisis financiera (entre renegociaciones de deuda, préstamos y adelantos del Tesoro), lo habilitó para la emisión de Letras por otros $214 millones y deberá autorizarle los créditos internacionales cuya licitación ya está en marcha y por más de $300 millones.
Esta semana, el ministerio de Hacienda saldrá a la pesca de otro anticipo de coparticipación que sería algo inferior a los $1.000 millones para completar la nómina salarial de febrero y precisa que Alfonso Prat Gay rubrique la emisión del bono para el pago a proveedores que será por otros $1.000 millones.
Como nunca, Cornejo aplica el dicho ese que relaciona a la cara de la necesidad con la herejía.

